Carlos Tapia entre el Fauvismo
Juanita Bermúdez*
La pintura de Carlos Tapia nos lleva inevitablemente al Fauvismo, que es el primero de los grandes movimientos estéticos de la modernidad y sigue siendo en muchos aspectos el menos conocido.
El término fauvismo se acuña en cuanto en el Salón de Otoño de 1905 en Paris, el crítico Louis Vauxelles, encontró un busto clásico de Donatello rodeado de una serie de pinturas de intenso colorido de Henry Matisse, (1869/1954), André Derain, (1880/1954) y Maurice de Vlamink (1876/1958) y exclamó: Donatello entre las fieras (chez les fauves). Estos artistas constituyen el trío fundamental del fauvismo. Allegados a ellos en su estilo fueron, Albert Marquet, Georges Rouault y posteriormente Van Dongen, Raoul Dufy y Georges Braque.
La esencia del fauvismo consiste en la estridencia de los colores. Su corta pero intensa existencia, va de 1905 a 1907 y tiene sus orígenes en el impresionismo y post-impresionismo. Fue ruptura y punto de partida para nuevos movimientos, algunos de ellos trascendentales en la historia del arte universal como el surgimiento del cubismo a través del hilo conductor de Braque.
John Elderfield, importante historiador y crítico de arte norteamericano que en 1976, organizó la primera exposición fauvista en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, es el autor del libro El Fauvismo cuyo título original es The Wild Beasts: Fauvism and its affinities, editado en 1976 por el mismo museo y su versión en español por Alianza Editorial, S.A. en Madrid, 1983. En su introducción dice que el movimiento fauve fue consecuencia de las reacciones del público y la crítica ante la obra de aquellos artistas.
Y en su nota final sobre el fauvismo y su herencia dice que se puede hablar de su repercusión en dos sentidos distintos aunque parcialmente superpuestos. En primer lugar, la influencia de los logros fauves como modelo a seguir: la evolución de los fauves desde la pintura de tipo impresionista hasta una síntesis de las alternativas post-impresionistas ayudó a buena cantidad de pintores de la década siguiente a dejar sus comienzos impresionistas y a adaptarse al post-impresionismo mucho más rápidamente de lo que lo hicieran los propios fauves. En segundo lugar, se puede advertir la específica influencia estilística de determinados fauves en algunos pintores que vieron las obras fauves y acto seguido desarrollaron sus propios estilos a partir del fauvismo, aunque a menudo lo abandonaron muy pronto por unas maneras más personales.
Además de la fuerte influencia ejercida por ellos en otros pintores, Derain, Vlaminck y Braque especialmente nos legaron a principios del siglo pasado una nueva versión del paisaje, colores más intensos, luces muy fuertes y poca o nula textura. Composición y color eran la esencia de su obra. Matisse nos dejó una serie de composiciones inolvidables. Temática muy variada, retratos, autorretratos, naturalezas muertas o escenas domésticas como la insuperable Armonía en rojo, de 1909, que se exhibe en el Museo del Ermitage, en Leningrado.
Es curioso cómo un siglo después aparece un fauvista tropical en San José, Costa Rica, Carlos Tapia, que nació en México en 1960 pero es tico de nacionalidad. Su obra está llena de color y expresión personal. Su entorno, interiores cargados de objetos, sus afinidades, sus pintores favoritos a quienes rinde homenaje, su fijación con los gatos, conforman su temática, la cual está expresada de manera desenfadada pero ordenada a la vez y con mucho equilibrio en el color. Hay mucha gracia en sus composiciones lo que hace que su obra sea divertida, agradable y placentera de convivir con ella. Lejos de crear tensiones u obligar a la imaginación a buscar otras interpretaciones, su mensaje está ahí tal cual él lo quiso transmitir. Va directo al espíritu sin complicaciones, con gracia, produciendo un efecto revitalizador y refrescante. Su formación como arquitecto le permite algunas veces jugar con la perspectiva en forma caprichosa, y dependiendo del ángulo desde donde él ha concebido la obra, se generan efectos un tanto distorsionados que le agregan mayor originalidad e individualidad al contenido.
Creo que Carlos Tapia quien se proyecta como pintor a partir de 1992, ha surgido con fuerza y ha demostrado a través de sus exposiciones, un riguroso estudio del color que seguramente lo llevará a proyectarse como uno de los pintores más auténticos y novedosos de la región a través de su evolución en los próximos años.
*Directora de Galería Códice. 
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