Prioridades de Salomón de la Selva
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Salomón de la Selva. |
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Guillermo Rothschuh Tablada
Salomón de la Selva, que leyó muchos libros y guerreó en muchas trincheras, fue el primer hombre en el orden de las prioridades humanas. Porque el dedo que apretó el corto cálamo es el mismo que jaló la larga carabina. El que soportó el gas en las trincheras, es el que soportó también la vigilia creadora frente a la lámpara titubeante.
1. Salomón de la Selva es el primer erudito de Nicaragua y el más versado de Hispanoamérica en cosas antiguas y modernas. Por sus ojos verdes, de tanto escrutar, pasaron desde los libros humildes de la Biblioteca de León, Seminario de San Ramón (1911) y grandes de la Universidad de Cornell (1915) hasta los más augustos incunables de la Biblioteca del Vaticano (1958).
Llamarle ratón de biblioteca, como muchos llamaron a don Andrés Bello, sería restarle esplendor a su estro. Devorador de libros en muchas latitudes y lenguas, le habían dado a su espíritu una transparencia de lámpara incandescente, de pararrayos celeste. De Aladino que buscaba como rector del mundo al intelecto.
“Antes fue Homero Que Solón y Licurgo y que las doce tablas Horacio, antes que Gayo, antes que Justiniano... mejor que los Ulpianos y que los Papinianos la poesía de Horacio: con ella forja Patria y por tal Patria dulce le sea y noble dar la vida”.
2. Salomón de la Selva es nuestro primer soldado (desconocido ayer, pero reconocido ahora por todos los ex combatientes enrolados en la crisis mundial de 1914.
Soldado raso bajo la bandera de Jorge V de Inglaterra, regresa con su mochila inflada de poemas, de rudos recuerdos vivenciales (1922), en la misma época en que César Vallejo bajaba de Santiago de Chuco a Lima con su rollo de trilce oloroso a T.N.T. trescientos soles o truenos de trinitrotolueno.
3. Primer poeta comprometido y sones de protesta, Salomón de la Selva cuestiona al imperialismo norteamericano cuando en “Song for Wall Street”, llama al sucio dólar “verdosa lepra” (“geenish leprosy”). En Nicaragua, mi Nicaragua —dice Salomón— ¿qué puedes comprar por un penique?
Los Cantos para soldados y sones para turistas, de Nicolás Guillén, vendrán después (1937).
4. Salomón de la Selva es nuestro primer poeta en la Revolución de Vanguardia. Su Capitán único para usar un término belicista. “Tropical Town and other Poems (1918), es la partida de nacimiento de este importante movimiento de renovación literaria. Luis Alberto Cabrales y José Coronel Urtecho vendrán a consolidarlo una década después. Para comprobarlo bastaría leer las antologías de la Poesía Nicaragüense de Pablo Antonio Cuadra (1963 y 1972), para estar acorde con esta rectificación que honra a Pablo Antonio y enaltece a Salomón. Ya no serán los tres grandes, sino uno: el inmenso solitario, como le llamó Jorge Eduardo Arellano.
Además, fue Salomón el primer poeta nicaragüense en tomar y retomar temas folclóricos o eminentemente populares como aquello del “Pájaro del Dulce Encanto” o más directo “ ¿Cómo naciste pelota? —nací desnudo pelota”.
Los folcloristas del Taller de San Lucas (1942) vendrán mucho después.
5. Salomón de la Selva es el primer hispanoamericano que entra de cabeza en la lengua inglesa. Inmersión tan espontánea que su poesía primero aparece en las antologías norteamericanas antes que en las de Hispanoamérica. Tal vez, por esto, y por lo horaciano, José Coronel Urtecho lo compara con George Santayana.
6. Primer traductor de poesía extranjera (y así Poe fue tratado por Baudelaire), Salomón nos lega magníficos paráfrasis del inglés al español y del español al inglés dedicadas a Edna Aint Vincent Millay, la hace más helénica y a Rubén Darío lo torna más latino (1913-1915).
7. Salomón de la Selva es nuestro primer neoclásico y no traduce a Horacio sino nos induce hacia el campo magnético del venusino, así como William Faulkener, nos lleva de la mano sobre las calles de Dublín para conocer a James Joyce. ¿Y qué es la Evocación de Píndaro sino la evocación de la estirpe helénica, el olímpico cisne de Grecia, el mestizo con manos de marqués y el más olímpico de los indios —ateo Flores— corriendo en el escenario de su triunfo en el Gran Valle de México. Fray Luis de León no es el primer horaciano en lengua castellana ni Salomón de la Selva será el último porque hasta 1948 no hay traducción digna que satisfaga a Salomón. “Salomón de la Selva —dice José Coronel Urtecho— es el poeta neoclásico, mejor dicho neogriego, más importante de la lengua. En un cierto sentido, Rubén Darío era más griego; pero a mí me parece que Salomón es el único griego realmente moderno que ha escrito en castellano, su Píndaro y su Horacio son realmente hombres de hoy”.
8. Salomón de la Selva es el primer escritor sandinista de relieve continental, fundando en Panamá, el semanario bilingüe “El Digesto Latinoamericano” (1933). Tribuna de relatos ciertos ya que otros periodistas comprometidos con el intervencionismo querían ajar la bandera, izada ahora hasta el punto más alto de la dignidad nacional.
Stefan Baciu, catedrático de la Universidad de Honolulu, afirma: “Basta de separar de la obra de Salomón de la Selva la palabra como medio de comunicación para descubrir en su mensaje la voz del vate y del guerrillero que sobre Sandino escribió las más bellas páginas de la literatura sandinista”.
9. Salomón de la Selva es el primero en uncir voces y temas americanos a yugos o metros griegos y romanos, sin calcar nunca modos itálicos como lo hicieron los imitadores de Virgilio. En sus versos andan revueltos Atenas y Texcocos, Hesíodo y Netzahualcóyotl porque el mejor método de universalizarnos en la poesía ya lo había dado Darío y estudiado Octavio Paz: es traer a nuestras cerradas localidades el esplendor de las ciencias y el arte universales. Y la América nuestra, que tenía poetas desde los viejos de Netzahualcóyotl (1904), tenía que continuar elogiando, en la voz de sus poetas, al poeta mayor de la América Precolombina. Salomón exalta a Netzahualcóyotl en un extenso poema fechado en Roma en 1958. Ernesto Cardenal lo hará también en Homenaje a los indios americanos (1969). Salomón dice por boca de Netzahualcóyotl:
“Nada es más adorable, ni la miel ni las frutas, ni las aves de plumas de colores, ni el gorjeo de pájaros, que estas flores; ¡los niños!”.
“Escúchenme las madres: desde ahora en los bosques del rey recojan leña para que no los niños, tengan frío; sieguen las madres en las milpas del rey, para el pan de los niños; el oro dulce, para los niños. Sea libre a los niños Coger en juegos pájaros, buscar nidos”.
10. Salomón de la Selva fue el primer intelectual con preocupaciones obreras, organizando en 1925 los primeros sindicatos campesinos en las comarcas, organizando en 1925 los primeros sindicatos campesinos en las comarcas de León, Chacaraseca y Lechecuagos. Nicaragua es filial de la Confederación Obrera Panamericana (COPA), con sede en los Estados Unidos y don Samuel Gompers es su flamante presidente. Salomón veía en los partidos tradicionales de Nicaragua —Liberal y Conservador— un circuito cerrado, conformados por gentes de la clase media más o menos displicentes, conformistas, tensos a cualquier cambio. Y así, con la insurgencia de un nuevo partido —con una ancha base social—, la rutina se rompería con el concurso de los marginados, de los obreros y campesinos.
Salomón de la Selva creía en el pueblo y no en la plebe. Salomón decía: “Que el pueblo coma, es cuidado /de gobernante que la familia coma/es la primera obligación del padre/ a todos nos compete-deber de ciudadano/que no haya niño hambriento/los niños bien comidos/son el más claro orgullo de los pueblos/, la mejor oración a Dios, que es Padre”.
11. Salomón de la Selva es el primer intelectual expulsado de Nicaragua por sus ideas “comunitas”. El Gral. José María Moncada, el que traiciona a Sandino en El Espino Negro, comienza su cacería de brujas (1928), enviándolo al exilio junto con el líder obrero Tranquilino Sáenz y el escritor conservador Adolfo Ortega Díaz.
“Sin Patria no hay vejez que pueda soportarse”, habría dicho Salomón. Sin embargo, forzoso o voluntario, el exilio fue siempre en él compañero de glorias e infortunios. Errante fue su vida como la de Darío y Martí, escribiendo mucho y mal viviendo siempre. Como Dante, exiliado, en empinadas gradas comiendo el pan amargo.
12. Salomón de la Selva es el primer dariísta de Hispanoamérica, lo que equivale a decir: el primer gran continuador de la obra dariana, su profundizador. Es el que, yendo sobre el surco modernista, no se conforma con recoger las gavillas dispersas, sino que afanoso —como el primer pionero—, siembra sus propias parcelas, pero dejando en cada una de ellas la divina lección dariana. “A Darío —dice Salomón— (1941) regresamos quienes nos educamos en él, como quien regresa al jardín del solar a cuyos campos ricamente segados he ido siempre en busca de inspiración”. Salomón de la Selva no cometió el pecado —gran pecado de los vanguardistas nicaragüenses quienes tomaron como blanco de sus iras la cabeza del oscuro minotauro. Porque temprana su conciencia, y ya maduro después sostenía que sólo Rubén Darío:
“Darío únicamente renueva las latinas glorias ecuménicas como nunca la espada: ¡sólo él es augusto!”
13. Salomón de la Selva es el primer nacionalista de Nicaragua. esto sólo para reconocerlo dentro del limitado campo político, porque en el campo literario fue más allá que Rubén Darío. Porque si Rubén en razón inversa partió de lo universal a lo nacional en Salomón de la Selva vemos que principio y fin eran su propia Nicaragua. Punto de divergencia y controversia, volvía como Anteo a nutrirse de fuerzas telúricas. Observamos también que como Patria y Darío eran para él la misma cosa, no hay escrito —prosa o verso— donde no esté vigente Nicaragua y Rubén mismo.
Y si es cierto que en un exceso de patriotismo o de chauvinismo liberal llegó a afirmar que al extranjero muerto debía de negársele la tierra para ser sepultado, cierto es también que ningún poeta como él, elogió tanto lo extraño cuando su rigurosa criba le permitía el paso, pero seguro de que en esta forma elogiando a Nicaragua también. Y así pasan Hamilton, el mismo Jeferson, el Padre Hidalgo, O’Higgins, Las Casas, etc., su nacionalismo no fue transitorio, como el de su amigo don José Vasconcelos; mucho menos de espadas o clarines como el del dariano Lugones. Nacionalismo en Salomón de la Selva es sinónimo de virtudes ciudadanas. De enaltecimiento del hombre.
14. Salomón canta al nuevo hombre, en su más alta categoría de humanidad, de convivencia social, por lo que podríamos calificarlo, entonces, como el primer pedagogo de Nicaragua, con sus escritos leídos al pie de la letra, de su potente letra aprenderíamos a amar a Nicaragua sobre todas las cosas. Ya no titubearíamos en decir esto es Norte o Sur, esto es nuestro o vuestro. Pues, horacianos al fin cada quien, ocuparía su lugar con dignidad.
La Academia Mexicana de la Lengua (1954) le abre sus puertas para que ingrese como Miembro de Número, pero le impone también como condición indispensable renunciar a la ciudadanía nicaragüense. Salomón, en una preciosa prosa que vale la pena repasarla, declina tan alto honor advirtiendo a los académicos de la Lengua Señores: “No soy mexicano. Así pese a la conciencia que tengo de haber hallado en México la nación más elevada de América, en tal forma tira Nicaragua de mi corazón, arrojado de allí por la violencia de bayonetas yanquis, que si bien, como os digo me llena de azoro el decir que no soy mexicano, el llegar a tener que declarar que no soy nicaragüense, me hundiría en la mayor tristeza”.
Recordemos, asimismo, que su libro Tropical Town and Other Poems (1918) tiene como fuente nutricia la ciudad tropical de su León de Nicaragua. poemas de nostalgia, de entrañables saudades. Recordemos su provincia de León en la Cosmópolis de New York, así como antes Landívar y Bello sus patrias recordarán cuando en su exilio forzoso voluntario los llevara a refundirse en las bibliotecas de Bolonia y Londres.
Salomón quería para Nicaragua lo más noble y justo que se pueda prodigar a otras naciones fueran estas europeas o hispanoamericanas, y siendo europeizante en la medida que lo fueron Darío, Hostos, Martí y Varona (el tronco americano y los otros injertos extraterritoriales), Salomón temía el férreo trasplante de las poderosas metrópolis a estos pobres pueblos porque un pueblo sin educación, decía Salomón:
“Un pueblo sin alfabeto sin maestro, sin libro sin verdadera prensa, pueblo sin luz, sin guía, pueblo sin jueces”.
“Pueblo sin sacerdote ni poeta, sin religión y sin poesía: si no lo rige un tirano benévolo, lo regirá un déspota contra esto clamo”.
15. Las primeras prioridades de Salomón de la Selva podrían seguirse enumerando en un orden menos riguroso. Tal vez primeras al fin: primer cultivador renacentista; primer indigenista sin caer en los extremos de Icaza y Arguedas primer expositor de nuestra vida cotidiana: perros, carretas, tumbas, jazmines, orquídeas, ruiseñores aztecas, lunas, guitarras, etc. Joaquín Pasos vendrá después.
16. Primer asesor de Jefes de Estado. Primer candidato hispanoamericano al Premio Nobel, primer maestro de juventudes, etc. 
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