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¡Qué gorditos!

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.Bonachones, bullangueros, inteligentes, bromistas y hasta enojones... son los gorditos de las nuevas generaciones quienes, lejos de atormentarse, le dan sabor a la vida con esas libritas de más

 

Amparo Aguilera
amparo.aguilera@laprensa.com.ni

Cuando Chris Farley, uno de los comediantes más famosos del suelo estadounidense, tuvo conciencia de sus libritas de más, decidió convertirse en el alegrón de la clase, de las fiestas, de las pequeñas reuniones...

Y no hubo, quien no lo “amara” por sus ocurrencias. Al punto que llegó a convertirse en el comediante estrella de Saturday Night Live, por varias temporadas. Convirtiendo de paso su obesidad, en un punto a su favor.

Como él, buena parte de los gorditos de la capital saben echar mano a su “voluminosidad”, sin angustiarse con dietas estrictas o con complejos, revelando que ya saben convivir con su heredada “carnosidad”.

Y unos lo hacen con bromas, otros con bulla, imponiendo disciplina, destacándose por su intelecto o por sus caras atractivas... para muestra aquí les van algunos casos.

EL ALMA DE LA CLASE

Es considerada Iris Bermúdez, de 15 años y estudiante de quinto año, quien por la alegría que irradia es conocida como “La Chacha”. Según nos cuentan algunos de sus compañeros, gracias a ella la época de exámenes no es un tormento.

Ya que La Chacha, con sus 145 libras encima, suele alivianar la tensión a punta de canciones, sin discriminar ritmos y sin importarle su desafinada voz. Inclusive de rato en rato, hasta se anima a poner sobrenombres para hacer entretenida la angustia.

Entre los apodos más socarrones, sus amigos recuerdan El Platoneta, El Sajimundo y el Chambril que no necesariamente corresponde con la apariencia de sus víctimas.

“Ideay, con algo tengo que entretenerme”, se apura a decir, confesando que para mantener su figura se come plato y medio de comida por lo menos en dos, de los tres tiempos recomendados.

EL FURCIO DEL COLEGIO

Este es César Corea, quien a sus 17 años, pesa 220 libras gracias a su antojo de reforzar el almuerzo. Corea es de los que nunca pasa desapercibido, no sólo por su peso, sino por sus bromas y su esmero por destacar los errores de los demás.

Este chavalón, a lo tipo Furcio (programa de televisión mexicana que se ocupa de destacar las “metidas de pata” de los actores), suele resaltar las equivocaciones de sus compañeros, especialmente cuando están frente a sus maestros guías.

Incluso, cada vez que alguien dice una respuesta incorrecta, su palabra usual es ¡córrela! ¡córrela!... coinciden quienes lo conocen en el Colegio Alfonso Cortés. Sin embargo, es uno de los más queridos por su manía.

LA DAMA DE HIERRO

Es Laura Francela Castañeda. Esta adolescente, con sus 140 libras aproximadamente, es de las que impone el orden bien en el salón de clases o donde sea necesario, como toda líder de una

sección.

Como refiere ella misma, mantiene la disciplina de sus compañeros de clases en momentos en que no cuentan con la presencia de sus maestros. Inclusive, tiene destinado un cuaderno de apuntes para anotar a los más necios, para luego reportarlos con sus profesores.

“Y sólo perdono a quien por primera vez comete el error de mostrarse insolente, cuando no está el maestro”, insiste la chavala quien es el ejemplo vivo de la dedicación en clases.

EL BONACHÓN…

Así encaja José David Orozco, de 17 años y con 210 libras a cuestas. Este chavalo actualmente cursa el quinto año y es visto como el “gordito” con mejor cerebro del salón.

Generalmente su promedio académico es del 90 por ciento. Sus amigos refieren que es un apasionado por los conocimientos. Razón por la cual es admirado.

Otro punto a su favor es que nunca dice no a la hora de apoyar a sus compañeros del colegio, pese a su timidez. Además, es disciplinado, respetuoso, atento, y un amigo solidario.

LA JUGUETONA

Es ni más ni menos, Salia Sánchez. Esta adolescente, con sus 170 libras sabe ponerle “azúcar” a los amargados de su sección. Según relata, para alegrar el día acostumbra cargar con plumas para hacerles cosquillas a sus compañeros de clase, sobre todo cuando éstos se mantienen atentos a las clases.

Otra de sus travesuras, es “jincarlos” con palos o jalarles las orejas por detrás según ella para que liberen sus tensiones. Aunque la que más goza, con esas “diabluras” es ella, más que nadie.

LA ENOJONA

Aquí cabe, Christian Inés Parrales otra gordita cuyo peso es de 160 libras. De acuerdo a Parrales ella es tan seria que sus compañeros y amigos saben guardar distancia con ella.

“No soporto ningún tipo de bromas. Realmente me molestan, por eso no me meto con nadie y exijo respeto”, comenta. Pero eso no es todo, la chavala es tan estricta con este detalle, que hasta suele permanecer callada durante sus horas de clase. Rozándose únicamente con su reducidísimo clan de amigos.

EL BULLANGUERO

Este es Oscar Venegas, quien arrastra 188 libras de peso. Actualmente Venegas es uno de los chavalos más populares del Colegio Ramírez Goyena. Especialmente entre las flacas, quienes son el blanco de sus “piropos”.

De acuerdo a él mismo, su gracia no sólo es su peso sino también la bulla que arma a la hora y en el lugar que se le antoje. Y no miente, ya que con sus cuatro gritos es capaz de parar hasta el tráfico que atraviesa Plaza El Sol en las horas picos.

Usualmente sus piropos van desde: “Adiós socada”, hasta: “mamacita qué buena estás”, que dice mientras se cuadra y bailotea delante sus víctimas. Por si fuera poco aprovecha sus recorridos por los pasillos de su colegio, para meterle el pie a cualquier despistado que encuentra a su paso.

Mientras se hace el desentendido. Pero como él lo dice, “estas travesuras sólo son cuestión de desahogo”.  
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