Especial
Un momento único de la historia
EFE
WASHINGTON.- La guerra contra Irak que el presidente de EE.UU., George W. Bush, decidió librar, es la primera aplicación de su nueva doctrina de ataques preventivos, y supone un acontecimiento de consecuencias imprevisibles, tanto dentro del país como en todo el mundo.
Aunque hay pocas dudas acerca de la victoria de las tropas de EE.UU., hay una gran incertidumbre acerca de las consecuencias de la guerra, desde el Golfo Pérsico a Oriente Medio, y en el conjunto de las relaciones internacionales.
Pero la guerra tendrá repercusiones mucho más allá de las meramente electorales para Bush, ya que puede abrir una nueva era en las relaciones internacionales debido a la puesta en marcha de la doctrina de las guerras preventivas, anunciada por la Casa Blanca en 2002.
Esta nueva concepción estratégica sostiene que EE.UU. podrá atacar a sus enemigos antes de que éstos puedan materializar cualquier amenaza nuclear, química o biológica al país, su población o intereses.
La superpotencia podrá asestar golpes demoledores a redes de terroristas o países enemigos que pretendan, a su criterio, dañar o atacar a EE.UU. en cualquier parte del mundo.
Washington acusa a Saddam Hussein de poseer armas de destrucción masiva y de vínculos con terroristas que podrían usar esas armas para cometer atentados a gran escala contra EE.UU., Hussein niega esto.
Junto a Norcorea e Irán, Irak conforma lo que Bush llama “el eje del mal”.
Para Bush, el conflicto y sus consecuencias tendrán amplias repercusiones, comenzando porque definirán sus posibilidades de reelección en noviembre de 2004, no sólo por el éxito militar, sino por las consecuencias en la economía y la sociedad del país.
Cuando era candidato, Bush se manifestó repetidamente en contra de las operaciones de “construcción de países”, que suponen una presencia militar indefinida de las tropas norteamericanas, como la de Bosnia.
Sin embargo, ahora se dispone a lanzar en Irak una operación mucho más ambiciosa que la de Afganistán, país del que las tropas norteamericanas no prevén retirarse a corto plazo.
EL 9/11 Y LOS DESAFÍOS DE LA OCUPACIÓN
¿Cómo llegó el cambio? Con el 11 de septiembre de 2001. Ese día “fue un momento decisivo que generó en Bush una nueva forma de ver el mundo”, según explicó Stephen Wayne, profesor de la Universidad de Georgetown.
El propio Bush, tan dado a las metáforas bíblicas del bien y el mal, explicó en enero que “mi visión cambió dramáticamente después del 11 de septiembre, ya que ahora me doy cuenta de qué hay en juego. Me doy cuenta de que el mundo ha cambiado”.
En el plano doméstico, las consecuencias de la guerra van a estar marcadas por la ocupación a largo plazo de un país tan grande como Irak.
Las guerras de liberación son muy populares en EE.UU., pero las campañas de ocupación, especialmente sin un plazo claro de salida, son altamente impopulares.
“Todo dependerá de las bajas que haya y del coste económico que tenga”, señala Wayne.
La operación humanitaria en Somalia, con varias bajas militares y sin final definido, fue un fracaso político para el entonces presidente Bill Clinton.
De momento, el gobierno prevé pedir al Congreso en los próximos días hasta 100,000 millones de dólares para la guerra y el período inmediatamente posterior, aunque la reconstrucción de Irak y la ocupación pueden costar mucho más.
Este gasto extraordinario se realizará mientras el déficit del gobierno amenaza con llegar a récords consecutivos en los años fiscales 2004 y 2005, y mientras aumenta el presupuesto de defensa y se intenta recortar los gastos sociales.
De momento, el Congreso ya reconoce que tendrá que disminuir drásticamente el nuevo plan de reducción de impuestos de Bush, y otras promesas electorales, como la reforma de la sanidad, pueden carecer también de fondos para su financiación.
SIN PRECEDENTES EN LA HISTORIA ESTADOUNIDES
“Estamos en un momento único de la Historia, con profundas implicaciones para Estados Unidos y para el mundo”, resumió Allan Lichtman, profesor de la American University, experto en Historia de la Presidencia de EE.UU.
En la época contemporánea, EE.UU. ha entrado en guerra tras sufrir un ataque, en defensa de un aliado atacado o porque tenía el respaldo general del mundo democrático.
La inminente guerra sobre Irak llegará sin ninguno de esos tres condicionantes, ya que es parte de la nueva doctrina de la guerra preventiva, y para Lichtman “es algo único, y las consecuencias son realmente desconocidas”.
“El orden mundial, tanto político como económico, va a sufrir un gran cambio”, añadió. Otros países pueden usar los argumentos de Washington para operaciones aún más dudosas.
Países como Corea del Norte o Irán, señalados por Bush como integrantes de un “eje del mal” junto con Irak, están tomando nota de la aplicación de la doctrina estadounidense, especialmente el régimen de Pyongyang, que está relanzando su programa de armas nucleares. 
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