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LUNES 17 DE MARZO DEL 2003 / EDICION No. 23033 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Una ley necesaria para las mujeres

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Vida Luz Meneses
vidaluz@ibw.com.ni

Creo que el Grupo AMPROVIDA y afines deben ponerse al día en el conocimiento de la Ley de Igualdad de Derechos y Oportunidades que ha sido sometida a la Asamblea Nacional, cuyo proceso de formulación se inició en 1999 a partir de la realización de un Diagnóstico dado a conocer bajo el título: “Mujeres: Brechas de Desigualdad, bases para la elaboración de una Ley de Igualdad de Oportunidades”, a partir del cual se sometió a consulta en 14 departamentos del país, abarcando la Costa Atlántica y más de 300 organizaciones de la sociedad civil e instancias del Estado. Se redactaron varias versiones hasta obtener en el 2001 un dictamen por unanimidad de la Comisión de la Mujer, Juventud, Niñez y Adolescencia de la Asamblea Nacional. Su última versión revisada y adecuada es el Proyecto que está en manos de la Asamblea Nacional para su aprobación.

Las leyes sirven para normar la costumbre. Quienes más necesitan las leyes son las más pobres, por ello es necesario conocer el universo de esa masa poblacional para procurar la equidad.

Esta Ley de Igualdad de Derechos y Oportunidades es necesaria para todas las mujeres nicaragüenses sin excepción, pero le será de mayor utilidad a las más pobres.

No es cierto que promueva el aborto, el lesbianismo y la homosexualidad. Entiendo que Élida Zelaya de Solórzano, en el marco de la polémica desatada por ANPROVIDA, admite la posibilidad de aclaración cuando al escucharla en TV ella dijo: “Que aclaren, pues, el contenido de los artículos de la ley” .

Estoy segura que el Comité de apoyo para la aprobación de esta Ley integrada por mujeres de diversos sectores tiene toda la disposición de aclarar a quienes tengan la disposición de escuchar.

Por el momento me quiero referir a dos aspectos:

La Constitución tiene que abarcar la visión de país, la nación soñada. Pero las leyes deben de procurar ajustarse a una realidad y conducirla a ese ideal de justicia y de equidad. El asunto de las cuotas no es porque las propias mujeres se pongan límites al derecho de igualdad que establece la Constitución, es un mecanismo práctico, temporal, éstas como otras, son medidas de acción afirmativas a un grupo poblacional con menos oportunidades, tales como el subsidio al transporte; viviendas en términos más favorables a los periodistas; becas para personas de escasos recursos, etc.

Y en relación a la denominación de “jefas de familia” que en términos formales y de acuerdo a la cultura nacional, correspondería a los hombres, debemos de admitir que el origen de esa realidad es la promiscuidad de los hombres, su falta de paternidad responsable. Las mujeres son raptadas con pasión y abandonadas sin compasión con toda una carga familiar. Esa es la cruenta realidad de miles de mujeres y es lo que la ley va a proteger.

La autora es Enlace Nacional de la Coordinadora Civil.  
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