Cocoteros del Caribe amenazados por plaga
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 | Acabó con una especie entera en Honduras |
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La plaga del Amarillamiento Letal del Cocotero (ALC) ya se extendió a Nicaragua y podría hacerlo a Costa Rica. (LA PRENSA/M. ESQUIVEL) |
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Luis Alfredo Martínez ACAN-EFE
TEGUCIGALPA.- La plaga del Amarillamiento Letal del Cocotero (ALC) arrasó con la principal especie de cocoteros en la costa de Honduras, en su avance inexorable por el Caribe y Centroamérica.
La muerte del cocotero criollo causó un fuerte impacto económico entre la población negra o garífuna del Caribe hondureño, que, además de alimentos, obtiene ingresos de algunos derivados del coco.
El director en Honduras del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), Guillermo Cruz, dijo a ACAN-EFE que la plaga afecta algunos países del Caribe, México, Guatemala, Belice, Honduras y recientemente se extendió a Nicaragua.
El Salvador (sin costas en el Caribe), Costa Rica y Panamá están libres del ALC, aunque estos dos últimos podrían ser afectados pronto, según Cruz.
“La enfermedad es incontrolable”, dijo Cruz, quien coincidió con otros funcionarios en que la plaga destruyó “el 100 por ciento” del cocotero Altos del Atlántico, que era el más abundante en Honduras.
La plaga afecta a 34 especies de cocotero, pero Altos del Atlántico es “la más susceptible y ya arrasó con ella, ya no tenemos esa especie”, dijo a ACAN-EFE el jefe en el Caribe de la estatal Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria (DICTA), Julio Núñez.
EL VECTOR
El ALC lo causa un microorganismo transmitido por una “chicharrita” (myndus crudus), insecto chupador que se desplaza con rapidez por grandes áreas gracias al viento.
“Es imposible evitar la dispersión del vector porque el viento se lo lleva, y combatirlo con productos químicos también es imposible”, dijo a ACAN-EFE el coordinador del Proyecto de Vigilancia Fitozoosanitaria del OIRSA, Raúl Rodas.
La DICTA maneja en el puerto de La Ceiba un programa para replantar cocoteros en la zona caribeña, con otros entes estatales, empresas, organizaciones no gubernamentales y pobladores.
Actualmente hay unos 22 viveros con 38,000 semillas y 13,500 plantas en total, y el más reciente de ellos se sembró a un coste de 400,000 lempiras (unos 23,000 dólares), según otras fuentes.
Los garífunas elaboran pan, dulce y otros productos del coco, cuya pulpa molida es básica en el “tapado”, un guiso tradicional de carne, plátano y yuca que —bien hecho— sabe a gloria.
DAÑOS ECONÓMICOS
La exportación de cocos y su aprovechamiento en actividades de pequeña industria también han sido afectados por la plaga, que dejó a los garífunas sin palmas de cocotero para los techos de sus casas. La enfermedad también afectó el turismo, pues la desaparición de cocoteros restó belleza a las playas. 
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