Licitaciones internacionales
Javier Álvarez Zelaya
Nicaragua es miembro participante de organismos financieros como BM, BID y BCIE y como tal obtiene créditos para la ejecución de diversos proyectos de infraestructura local. Regulaciones de estos organismos financieros establecen que Nicaragua tiene que someter todos estos proyectos a licitaciones internacionales. Generalmente, las licitaciones son ganadas por empresas extranjeras (incluso en licitaciones de textos para el MECD) y mucho del dinero de estos créditos, termina compartiéndose con otros países, reduciéndose nuestro pedazo del pastel. Buena parte de ese dinero —que incrementa nuestra deuda externa— tiene un cortísimo ciclo de estímulo a nuestra economía y termina depositado en cuentas extranjeras, estimulando otras economías.
Es apremiante cabildear para que Nicaragua obtenga aprobación de los organismos multilaterales, dirigido a que solamente empresas nicaragüenses sean invitadas a participar en las licitaciones mencionadas, durante un período de excepción de veinte o veinticinco años.
El escenario de las asimetrías que laceran a Nicaragua abarca todos los campos y así como nos encontramos inundados por consultores extranjeros de grandes sueldos, es marcado (a) nuestro (a): déficit en comercio externo, raquítico Producto Interno Bruto, descuido grave en generación hidroeléctrica estatal, financiamiento orientado hacia los servicios con indiferencia de la producción, despensas familiares pletóricas de productos importados, nacionalismo episódico, polarización política, pesimismo generalizado, bajo nivel de gestión y pertinencia institucional, bajos niveles de articulación ciudadana, transparencias opacadas, bajísima escolaridad; altas tasas de mortalidad, tanto infantil como materna y ausencia notoria de bibliotecas.
Nicaragua necesita que los organismos multilaterales y países cooperantes, adopten agresivas directrices en conjunto con nuestra sociedad, que ayuden a superar la enorme brecha de asimetrías entre nuestra empobrecida economía y la del resto de América Latina y el mundo.
Necesitamos que nuestras empresas nacionales se vigoricen y capitalicen para dinamizar nuestra economía. 
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