Especial
El Goviado reserva intocable en Nicaragua
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 | Éste es un cerro de extrema belleza natural. Está situado cerca de Jinotega y a 1,600 metros sobre el nivel del mar. Cuenta con especies exóticas de plantas y animales, y es una de las reservas más cuidadas en el país. Actualmente está en proyecto la posibilidad de convertirlo en una zona para el ecoturismo |
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En esta reserva natural, los árboles llegan a medir hasta 300 metros de altura, lo que no es común en otros sitios como “El Goviado”. Para los habitantes de la zona, ésta es casi virgen. (LA PRENSA/F. Larios) |
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Silvia González Siles CORRESPONSAL/JINOTEGA departamentos@laprensa.com.ni
Detrás del murmullo del viento, de los guanacastes y de otros frondosos y frescos árboles, una belleza terrenal se esconde en el área protegida conocida como el Cerro “El Goviado”, una de las reservas naturales más importantes de Nicaragua.
Apreciar la diversidad de sus riquezas despierta el deseo de dedicarse más a protegerla por la seguridad del ecosistema, así como para desarro-llar el potencial turístico que representan los diferentes lugares de este departamento.
La reserva está ubicada a 26 kilómetro al noroeste de la cabecera departamental de Jinotega, en la comunidad San Pedro de Cuculmay. Para quien pase sobre la carretera creerá que se trata simplemente de un área verde, pero si entra cambiará de opinión al ver la asombrosa hermosura de la flora que descansa sobre un cerro inclinado que existe desde hace más de un siglo. Y, sobre todo, podrá disfrutar del clima, cuyo “hielito” le entrará por los pies, por lo que tendrá que abrigarse si desea conocer el lugar.
El sitio tiene muchas historias. Hay quienes lo confunden con el Cerro El Diablo o con el Cerro Datanlí, pero lo cierto es que existen tres reservas. La de “El Goviado” se caracterizada por su majestuosa montaña que está un poco inclinada y cubierta de maravillosos árboles, donde se percibe un ambiente lleno de paz, sólo se escucha el murmullo de los monos congos o de las aves.
Para recorrer sus senderos y conocer sus secretos hay que calzar zapatos adecuados para escalar montañas, porque, sin duda, ésta será una experiencia de turismo de aventura. También le recomendamos aplicarse mucho repelente contra los mosquitos, especialmente durante el verano, para evitar que lo piquen. Además, deberá portar una botella para que la llene del agua fresca y cristalina de un riachuelo que se filtra como sudor de montaña entre las raíces y rocas de “El Goviado”. Las fuentes de estos riachuelos alimentan durante el verano al lago artificial de Apanás.
SENDEROS CON NOMBRES
También nos acompañaron dos amigos técnicos de la Asociación Aldea Global, quienes están apoyando a los miembros de la cooperativa con esta idea de incursionar en el ecoturismo. Ellos están hechos a caminar, y les preguntamos cuánto tendríamos que hacerlo; nos contestaron que para poder llegar a un riachuelo tendríamos que caminar de dos a tres horas , no sin antes subir a una gigantesca piedra.
Otro atractivo de esta reserva forestal lo constituye un hermoso mirador rústico, desde el cual se puede observar el hermoso panorama que muestran las aguas del lago artificial de Apanás, uno de los principales orgullos de la población de esa zona.
A esta caminata también se incorporó el Presidente de la Cooperativa “Lina Herrera”, don Valerio González —indígena desde sus raíces—, quien al ver a nuestro fotógrafo abatido por el cansancio, y sobre todo, con enormes picaduras de insectos, se ofreció a cargarle el boslso. Esto “es falta de costumbre”, según los lugareños.
Pese a que la caminata resultó cansada y difícil, al final conocimos los senderos, que tienen nombres como El León, El Congo y Los Linares. En el sendero El León encontramos pisadas del que podría ser un león americano o puma.
Una de las cosas más interesantes fue conocer los diversos árboles que aún se conservan aquí: cedro, canelo, aguacate posan, aguacate canelo, granadillo, aguacate, aguacatillo, cedro pulula, tempisque y el halado.
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¿Cómo llegar? 
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