AMO un contemporáneo
Guillermo Rothschuh Villanueva
Todo texto se presta a diversas lecturas. Ante esta verdad irrefutable, uno tiene que interrogarse ¿cuál es la lectura más adecuada a la que debe ser sometida la reimpresión de “Nicasio” de Alberto Mora Olivares, AMO? Una primera lectura sería aproximarnos a sus páginas desde la perspectiva histórica. Esto es situarnos en el contexto político, social, económico y cultural que le dio vida a su personaje e inspiró sus trazos. Lectura válida e imprescindible, en la medida en que todo texto se sostiene sobre una realidad concreta: la del autor y sus circunstancias. Son los acontecimientos políticos, sociales, culturales, económicos, religiosos y militares, ocurridos durante la gestión de gobierno del general Anastasio Somoza Debayle, los que motivan, incitan el interés, desatan la imaginación y sensibilizan de manera especial al caricaturista Alberto Mora Olivares.
Ningún autor, mucho menos un caricaturista puede sustraerse a su entorno inmediato. La materia prima que alimenta su canto y nutre sus sueños está determinada por la vivencia diaria. Su inspiración cotidiana está determinada por el acontecer inmediato que marca el discurrir diario de una sociedad. AMO encontró su fuente nutricia en el ejercicio arbitrario del poder que Anastasio Somoza Debayle pautó como norma de gobierno. Todo cuanto hizo o dejó de hacer Somoza Debayle quedó atrapado en los garabatos de AMO. Una mirada sobre el conjunto de su obra, nos permite comprobar que en verdad fue su crítico más punzante. Todavía fue más allá. Su legado artístico, lo convierte en testigo implacable de una época, cuyas incidencias quedan registradas bajo el despliegue de su portentosa imaginación. Nicasio es hijo de su época. Los desmanes del somocismo laceraban la frágil piel de nuestro pueblo. Víctima del atropello, AMO decidió crear un personaje emblemático cuyos rasgos fisonómicos y sicológicos fueran una réplica del ser nicaragüense. Nicasio fue creado a imagen y semejanza del ciudadano común nicaragüense. Esta feliz determinación convirtió a Nicasio en un icono de su tiempo y en un símbolo para todas las épocas. Muy siglo XX, pero también muy siglo XXI, circunstancia que da la pauta para ser leído desde el presente.
Efectivamente, existen otras formas de lectura del texto de AMO. Y el presente nos da, sin lugar a dudas, la clave de lectura más sugestiva y reveladora. Sin invalidar la aproximación histórica o más bien para acentuar esta forma de lectura, conviene acercarse a las páginas de Nicasio teniendo como punto de partida a la Nicaragua contemporánea. Son tantas las coincidencias y similitudes entre nuestro pasado inmediato y el presente, que la manera más enriquecedora de leer a Nicasio, es descifrar cada una de sus caricaturas desde la Nicaragua actual. La lectura de Nicasio nos permite comprobar que la angustia cotidiana de la mayoría empobrecida de los nicaragüenses sigue siendo la misma. Los problemas sociales se han agudizado. La falta de medicamentos en los hospitales se ha acrecentado. En los hospitales y centros de salud todo tiene precio, “...para que veas Nicasio que no somos tan inhumanos te daremos gratis... el certificado de defunción”. La política impositiva de carácter regresivo no ha variado. Persiste el alza en los precios de los servicios básicos. Nicaragua continúa literalmente en venta. El lenguaje y las promesas de campaña de los políticos de ahora en relación a los políticos de antaño vistos a través de las caricaturas de AMO no han cambiado.
AMO plantea en cada una de sus caricaturas las tribulaciones cotidianas de la pobretería nicaragüense. Las tribulaciones de Nicasio tienen que ver con el pan nuestro de todos los días. Con la falta de techo, pan y cobija. Las revelaciones de AMO gozan del estatuto de lo herético. Si los pobres padecen los sinsabores de los poderosos, AMO dispone de la ironía suficiente como para reírse de su propio infortunio. Nicasio es el antihéroe. Por mucha astucia que revele y por mucha agudeza con que responda a sus detractores, siempre pierde. Sin embargo, jamás es derrotado. El humor es el ingrediente al que recurren los pobres para sortear su desventura. Alegría de vivos consuelo de tontos. Nicasio se entera a través del periódico que Estados Unidos aumenta la cuota de carne a Nicaragua. El menesteroso que conversa con él, indaga: “Eso de la cuota de carne ¿qué quiere decir? Eso quiere decir, le responde Nicasio, que podemos vender más carne a Estados Unidos. A propósito, inquiere entonces el menesteroso, esa sopa que estás haciendo, ¿de qué es? De huesos y de qué más”, responde Nicasio.
Lo que vuelve atractiva la crítica de AMO no radica únicamente en que recurre a la sátira para burlar a los poderosos. La singularidad de su propuesta discursiva radica en que todo cuanto planteó, criticó y demandó AMO, está sustentado por la consecuencia ética de su conducta. En el carácter ético de su propuesta reside la trascendencia histórica de su discurso. En un país en donde la retórica y la demagogia forman parte del arsenal discursivo de los gobernantes, la diferencia radical introducida por AMO, lo que otorga actualidad y consistencia a sus caricaturas, es la forma en que armoniza su práctica con su prédica. Para decirlo en términos exactos, una de las funciones recurrentes del caricaturista, consiste en desenmascarar las imposturas y veleidades de los poderosos. Es la doble moral y la inconsecuencia con que actúan los políticos, lo que cada caricaturista pone al desnudo.
Profeta de su tiempo AMO deja un legado histórico de conducta que asumirán con igual solvencia y acrecentado orgullo, Róger Sánchez Flores, Manuel Guillén y Pedro Xavier Molina. Irreductibles e insobornables se han convertido en la conciencia crítica de una sociedad desencantada, que marcha a tientas como si no tuviera guías que la condujeran por el camino correcto. Son las imposturas de los poderosos las que pasan por la criba del caricaturista. Revelar y develar se convierten en sus dones más preciados. Comulgantes con su credo, la tarea diaria de los caricaturistas consiste en poner en alto relieve las excrecencias del poder. ¿Acaso conoce usted algún caricaturista zalamero y lisonjero? Detestan la hipocresía y aborrecen la mojigatería. El servilismo y la adulación constituyen valiosos insumos para la creación del caricaturista. AMO tomaba distancia de los poderosos con la misma vehemencia con que se acercaba a los menesterosos.
La perspectiva en que AMO sitúa a Nicasio es la de los desesperados y desposeídos. Es de los pobres que nos habla y de sus grandes infortunios. AMO tuvo el cuidado de no circunscribir su creación al ámbito estrictamente político. Avanza dos o tres pasos con respecto a sus predecesores. Abrirá espacio a la caricatura social. La crítica a las políticas que impone Somoza Debayle son recreadas a través de un diálogo persistente entre Nicasio y Somoza, entre Nicasio y los desamparados de la Tierra. Sus caricaturas tienen a los pobres como sus principales destinatarios. Nicasio habla por ellos, dirigiéndose a ellos. Pero sobre todo tiene a Somoza Debayle como su principal contendor. Es a Somoza a quien recrimina. Es con Somoza con quien Nicasio casi siempre dialoga, hablándole en nombre de un pueblo que sufre sus desmanes. Este juego ingenioso de convertir a Nicasio en interlocutor de un pueblo que granjeó simpatías hacia su creador, al convertirse en cómplice de sus sueños y en recadero de sus peticiones, al elevar ante el mandatario sus más sentidos reclamos. Nicasio expresaba en voz alta lo que otros callaban. Se convirtió en la voz de un pueblo.
Toda caricaturista rechaza la doblez. AMO invirtió tiempo e ingenio para develar ante nuestros ojos la verdadera esencia con que está adobado el discurso del poder. Insistió en poner en evidencia la fragilidad e inconsistencia del discurso económico del somocismo. Sus caricaturas son un punto de aproximación para conocer cuáles eran los alcances verdaderos y a quién favorecía la política económica impulsada por Anastasio Somoza Debayle. Insistente y reiterativo a AMO lo seducía el tema social. Tema recurrente en sus caricaturas, en El muro de Fermín de Manuel Guillén, es donde mejor encuentro multiplicaba la preocupación de AMO por insistir en hacer la radiografía perfecta de nuestra indigencia crónica. Devaluación económica, devaluación del lenguaje. Las palabras dejan de tener valor en el lenguaje político. Inflación económica, inflación de las palabras. En boca de los políticos la palabra austeridad tiene un significado contrario al que tiene para el común de los mortales. Somoza pedía austeridad al pueblo y derrochaba y dilapidaba el erario público como si se tratara de su propio caudal.
Leído a la luz del presente el texto de AMO se convierte en un texto recriminatorio. Asomarse a sus páginas implica viajar hacia atrás, enterarnos que el presente pareciera un calco del pasado y que Nicaragua es un país que viaja en círculos concéntricos, sin poder romper ese anillo de hierro que le impide marchar hacia adelante. El libro de AMO sobre Somoza es un espejo en donde no deseo mirarme, pero cuya lectura no debo eludir, sobre todo si estoy persuadido que sus caricaturas constituyen una recriminación, un llamado de atención y un intento por romper los lazos atávicos que inmovilizan nuestra historia. Tal vez la incomodidad que me genera su lectura, se debe a que encuentro en el presente tantos signos del pasado, que me hacen pensar que soy un ciudadano de otra época. AMO se cuida en señalar a los culpables. La historia no marcha a tientas. En un país como Nicaragua, la responsabilidad mayor de nuestras amargas tribulaciones la tiene la clase política, especialmente sus dirigentes, cuyo comportamiento AMO deja condensado en sus diversas caricaturas.
Con AMO se cierra y se abre un nuevo capítulo de la caricatura en Nicaragua. AMO inaugura los cartoons. Siente que para desplegar su genio una, dos o tres viñetas no bastan. Reducido espacio para tan largo vuelo. Como lo demuestra en este texto sobre Somoza Debayle, en Nicaragua será el primero en hacer uso de dieciséis viñetas, para poder contar una historia completa. Es nuestro primer historietista. La naturaleza de los temas abordados exigen al creador mayor respiro y amplitud de aliento. Róger vendrá a dar continuidad a su empresa. A la par de Nicasio instalará al proverbial Polidecto. Bajo sus inspirados trazos, Róger irradia su creación hacia otros temas no menos provocativos al paladar de AMO. El humor erótico nacerá de sus grandiosos sueños de amante apetitoso. A la orilla de la ventana abierta por AMO, Róger abrirá las puertas de la historieta nacional en el campo internacional. En un relevo magistral después llegarán Guillén y Molina, a dar continuidad a un género creativo fuera de toda sospecha. Las críticas más acertadas, más inteligentes y más consecuentes a la clase política, a la gestión pública y al presidente Enrique Bolaños, en la Nicaragua de principios de siglo, provienen de El Alacrán y El Azote. Es decir, de Molina y Guillén, sus dos grandes gestores.
Leer, releer a Nicasio produce goce, aunque el interés superior de AMO no radica sólo en divertirnos. Su mayor objetivo está orientado a llamar la atención, haciendo mofa de la clase dirigente, al plantear nuestras desgracias y establecer con una enorme claridad, en que para salir del infierno, se necesita antes que nada romper en mil pedazos el sistema que alienta y da vida a los oprobios y padecimientos de una mayoría empobrecida, a la que pareciera quedarle como único recurso, el derecho a la risa y a la burla, como una manera digna de sortear su infortunio. Como en Charlot, en AMO el humor viene a ser el más hábil recurso para hacer más soportable y llevaderas las desgracias de un pueblo. Ante la adversidad, la risa y ante el sufrimiento, la risa. ¡Siempre la risa!
Facultad de Ciencias de la Comunicación Universidad Centroamericana Managua, 10 de marzo, 2003. 
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