Foo Fighters suben como la espuma
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 | Acaban de ganar dos Grammy y la
carrera de esta banda parece ir en ascenso... Hoy son una inspiración para los nuevos talentos del panorama rockero |
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Miguel Halvey Especial para "Aquí Entre Nos" entrenos@laprensa.com.ni
El tiro que dejó sin vida, el 5 de abril de 1994, a Kurt Cobain hizo que Nirvana, tal vez el principal grupo que marcó a fuego los comienzos de la década del 90, se diluyera para siempre.
Sus otros integrantes, Dave Grohl (batería) y Krist Novoselic (bajo) quedaron desorientados. Pero Grohl reaccionó rápido y comenzó a darle forma a su futura banda. Al principio, parecía que Novoselic se le iba a sumar, pero el ahora ex baterista reclutó a Pat Smear (fugaz segundo guitarrista de Nirvana en los últimos días de Cobain) y junto a Nate Mendel y William Goldsmith decidieron poner en marcha rápidamente a Foo Fighters.
Así nació el primer disco un año después. Se llamó como la banda y Grohl tomó las riendas del asunto: tocó todos los instrumentos y cantó todos los temas, excepto una pequeña participación del guitarrista Greg Dulli, de Afgani Whigs. Los demás miembros del grupo sólo aparecieron a la hora de subirse al avión y salir de gira.
Muchos hablaron de una llama que estaba apagada, de resucitar a un muerto o de aprovecharse del frágil genio de Cobain para seguir vendiendo discos. Pero esto no pareció importarle a Grohl. La popularidad, las buenas ventas y la consecuente fama llevaron al grupo a ganar, en 1996, el premio MTV al “Mejor Artista Nuevo”, por la canción “Big Me”, pero las críticas seguían siendo desfavorables. Mientras en las radios sonaban a rabiar los hits “I’ll Stick Around” y la pegadiza “Big Me”, el grupo alcanzaba el disco de platino.
Todo estaba listo para el lanzamiento de su segundo disco, que salió en 1997 y se llamó “The colour and the shape”. Ahora sí todos los integrantes del grupo pudieron poner lo suyo en la grabación menos el baterista, que decidió dejar la banda y Grohl tuvo que volver a su antiguo instrumento para suplir la ausencia.
El estigma Nirvana lentamente comenzaba a desaparecer gracias a temas como “Monkey Wrench” y “My Hero”. Con un sonido único, el disco comenzó a cosechar premios y a vender muchísimo. Otros de los muy buenos temas del disco fueron “Walking after you” y la suave balada “Doll”.
El tercer disco, “There Is Nothing Left To Lose”, logró salir en 1999 y, pese a ser mucho más soft en cuanto al estilo conocido, no escondió su agresividad natural.
Los Foo Fighters se mostraron más osados y decidieron incorporar nuevos estilos como New wave, slam y electrónica.
Recién ahora, con su cuarto disco, el futuro parece esperarlos con los brazos abiertos, sin exigirles explicaciones por vender discos y componer buenos temas. Tras el potente “All my life” que sirvió de presentación a este cuarto álbum de los Foo Fighters, la banda muestra con el segundo single “Times like these” su lado más melódico, sin perder su fuerza guitarrera, que les caracteriza y que se ha convertido en inspiración de tantas nuevas bandas que hoy irrumpen en el panorama musical.
Además Foo Fighters están de enhorabuena por sus dos premios Grammy 2003 en las categorías de Mejor interpretación hard rock por All my life y Mejor canción rock por All my life. 
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