Por favor, si lo compraste, ¡úsalo!
Ernesto González Valdés egonzav@uam.edu.ni
Hoy hablaré de otro medio de comunicación, del cual durante meses “la guerra” a través de los medios escritos y en general publicitario ha sido terrible, exagerada, creo que lo único que falta, es que nos salga hasta en la sopa, y me refiero a los celulares.
¿Quién lo inventó, cuáles son sus antecedentes? Indiscutiblemente que Marconi, aunque aún se discute la paternidad con Alejandro Graham Bell, con el descubrimiento del teléfono alámbrico, y que una vez eliminado el alámbrico, pasando a la categoría de inalámbrico, de uso en nuestros hogares, aunque el costo de “alambre o no” (entiéndase conexión de la parte del teléfono donde usted escucha y habla, porque el aparato sigue conectado a la línea telefónica) para el usuario lo determina el costo. Claro en el caso del celular, ya no requiere de la conexión antes mencionada, cuya conexión se establece vía satelital.
Porque el nombre de celular, la lógica me hace pensar que proviene de célula, la unidad más pequeña que contiene vida.
¿Qué utilidad tiene el celular? Indiscutiblemente una comunicación, pero fundamentalmente dirigida a conversaciones rápidas, porque supongo que si se pone “a jalar” por esta vía o se le acaba la tarjeta de prepago en un día, pero si es postpago, tendrá que cambiar a una nueva modalidad más cara, en fin le afectará el bolsillo considerablemente.
¿Cuándo usarlo? Les menciono algunos ejemplos: Una llanta ponchada, simplemente llamas a que te asista un amigo o alguna empresa que te dé “raid” por supuesto pagando; un imprevisto, viajas en bus, se friega éste, llamas a tu jefe, y simplemente te comunicas “... jefe, voy en camino, el bus tuvo problemas, ya llego”; se le quedó a la mama o al papá, algo al fuego, y antes que asistan primero los bomberos, regresa la llamada a la casa y le avisa a la empleada o a algún familiar, avisando el incidente para que estén al tanto.
Qué pasa o qué sucede cuando la persona a la que llamas, y cuenta con un celular, la cual llamas por una necesidad –por supuesto, ¡no va a hacerla para perder el tiempo!– primeramente oye el timbrar, si dilata piensas “... qué pena, debe de estar en una reunión, pero ni modo tengo necesidad...” pero sigue el timbre que parecen años, y de pronto tus oídos perciben una voz femenina muy melodiosa: el número tal, no se encuentra disponible, por favor después de este mensaje, al escuchar deje... de pronto la presión te baja, das tu patadita de manera imaginaria (ya que posiblemente estés rodeado de personas y podrían tildarte de loco o peor si vas manejando), en aras de descargar la ira, ante la no respuesta de la persona con la cual te deseas comunicar.
Si fuera a resumir todo lo que se siente, cuando no eres correspondido ante una necesidad, lo diría con una sola palabra: frustrado. Dedico este artículo a mis múltiples amigos y amigas, compañeros y compañeras de trabajo, y para aquellos que no conozco, pero que padecen de este mal, que a pesar de haber realizado una inversión, simplemente mantienen su celular apagado.
Aclaro, lo aquí escrito es una opinión personal, hasta el momento no he sido sobornado por ninguna compañía celular, pero por favor, si lo compraste, ¡úsalo! 
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