Reportaje especial
Se le hace justicia
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Cuando asume la Presidencia, el Gral. Fernando Guzmán Solórzano, en un acto de justicia llama del exilio a Estrada Vado y el primero de julio de 1869 le nombra General de División en atención a sus méritos y servicios. Este mismo grado le había concedido en 1858 el gobierno de El Salvador. Es indemnizado por el gobierno con novecientos diecinueve pesos y tres reales sencillos.
Ya para entonces se celebraba el aniversario de la Batalla de San Jacinto. Al amanecer había diana y salvas de artillería, por la noche banquete que ofrecía el Presidente Guzmán al General de División Estrada Vado. El Héroe llevaba una vida sencilla, frecuentemente se reunía con veteranos de la Guerra Nacional a conversar, entre ellos los Generales Florencio Xatruch y Miguel Vélez. A veces se juntaban en una comidería que tenía Andrés Castro a tomar tiste en jícara cerca de donde es ahora la Asamblea Nacional, vivía por donde es ahora el Centro Cultural Managua, antiguo Gran Hotel y sembraba unas tierras a la orilla del lago por las Américas Dos.
El 27 de junio de 1869, el presidente Guzmán en un gesto que enaltece a su gobierno, nombró al General Estrada Vado como General en Jefe del Ejército de Operaciones de la República, estaba por cumplir los 77 años y siempre se mantuvo soltero, llevando una vida de austeridad y disciplina. El 12 de agosto de 1869 falleció en horas de la mañana. Se ordenó duelo nacional, todas las autoridades de la República y los militares del Ejército, llevaron por ocho días un listón negro en el brazo en señal de luto.
Los restos del General Estrada Vado fueron sepultados en el Templo Parroquial de Managua. Al decidirse la construcción de Catedral, fueron exhumados el 24 de mayo de 1929 y depositados en la Capilla del Palacio Episcopal, bajo la guarda del Arzobispo de Managua Monseñor Lezcano y Ortega. En septiembre de 1933 se trasladaron a la cripta funeraria de la Catedral en construcción. Los actos fueron solemnes. Primero se llevaron los restos al Palacio del Ayuntamiento, presidido por el Arzobispo, los miembros del Distrito Nacional. Se menciona la presencia de dos veteranos de la Guerra Nacional, Manuel Borge y Jesús Chávez.
Se hizo presente el Presidente Juan Bautista Sacasa y su gabinete, miembros de los diferentes poderes del Estado. El primer discurso fue el del Arzobispo Lezcano y Ortega. Luego la Orquesta Urroz ejecutó un responso. Después habló don Andrés Largaespada a nombre del Poder Ejecutivo. El Dr. Octavio Pasos por el Partido Conservador y don José Antonio Bonilla, por el Consejo Local del Partido Liberal. El Dr. Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, Director de La Prensa, a nombre de la Liga de Periodistas.
En la cripta fueron posteriormente sepultados Monseñor Lezcano y Ortega, su sucesor en el Arzobispado, Monseñor Alejandro González y Robleto, los restos del Presidente Sacasa, traídos de México y de varios ciudadanos que tuvieron estrecha relación con la Iglesia Católica. Después del terremoto de diciembre de 1972 hubo saqueo de las tumbas, la mayoría de los restos fueron trasladados, quedando en abandono los del General Estrada Vado. Cuando se plantea el traslado de sus cenizas a Nandaime hubo una gran polémica al discutirse que nada quedaba en la cripta. Se constituyó una Comisión Nacional Pro Honores al General Estrada Vado y con el Ejército de Nicaragua se inició el proceso para establecer la existencia de los restos.
Con fecha 23 de junio de 1999, los doctores Hugo J. Argüello Martínez, Néstor Membreño Argüello y Walter Cuadra Aragón, médicos forenses y patólogos del Instituto de Medicina Legal de la Corte Suprema de Justicia, se apersonaron en la antigua Catedral, en compañía de Monseñor José Árias Caldera, quien había sido Párroco de Catedral y sabía donde estaba la bóveda en que se depositaron los restos del General Estrada Vado, se extrajo todo el contenido y trasladó a las instalaciones del Instituto de Medicina Legal.
Participó en el análisis el químico Sergio Salazar Vanegas, junto con los médicos mencionados. Se encontró fragmentos de hueso que por sus características correspondían a restos humanos. El dictamen médico legal fue firmado por el doctor Argüello Martínez, en su calidad de Director General del Instituto de Medicina Legal.
Ante tales pruebas, se programó el traslado de los restos a Nandaime, ciudad natal del héroe. Presidió el General del Ejército, Joaquín Cuadra Lacayo. Luego de diferentes homenajes, el 12 de agosto de 1999 recibió sepultura en el Templo Parroquial. Igual que fue su vida, errante y azarosa, lo mismo pasó con sus restos mortales.
El 17 de agosto de 1971, fue promulgado el Decreto declarando al Gral. José Dolores Estrada Vado Héroe Nacional de Nicaragua, disponiendo que el 16 de marzo y el 12 de agosto de cada año, fechas de nacimiento y muerte del Héroe, sea izado el Pabellón Nacional en los cuarteles, edificios públicos y en los centros de enseñanza de la República y se efectúen actos en los cuales se exalte su vida y su obra.
Sirva este modesto aporte, en especial para los estudiantes como medio para estudiar la vida del General de División José Dolores Estrada Vado que no se limita solamente a la gesta de San Jacinto, su actitud democrática frente al reelecionismo del General Martínez, es también ejemplo de entereza, defensor de su Patria y de sus principios consecuentes hasta el exilio. 
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