Primero el cliente, después la Policía, dice empresario
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 | Empresarios aprueban que haya una ley regulatoria, siempre y cuando abarque a todo el sistema de seguridad ciudadana, no sólo a las empresas de seguridad |
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Nótese que casi siempre los guardas de seguridad portan armas al cinto, a diferencia de muchos policías que usan a veces sólo una clava. La Prensa/G. Flores |
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José Adán Silva joseadan.silva@laprensa.com.ni
El rumor de una ley que venga a regular el control y los ámbitos legales de las empresas de seguridad, no causa mucha gracia dentro de los empresarios de esta rama, quienes ante el meritorio servicio profesional que prestan, no esperan menos que más apoyo de la Policía Nacional.
Rodrigo Cardenal, Gerente General de Ultranic, la más antigua y grande empresa de seguridad privada de Nicaragua, es también vicepresidente de la Asociación de Empresas de Seguridad Privadas de Nicaragua.
Para él, no hay amenazas ni problemas en el crecimiento de las empresas de seguridad privada, mucho menos competencia con la Policía Nacional.
“Hay dos ámbitos dentro de la seguridad: la pública, que constitucionalmente le corresponde a la Policía Nacional; y la privada, que siempre ha existido bajo diferentes modalidades, siempre bajo dirección privada. La seguridad privada también es parte de la seguridad total de la nación, y como tal coadyuva a prevenir delitos. Si no existiera seguridad privada, para la Policía Nacional sería mucho más difícil su trabajo, no sólo tendría que velar por la seguridad pública, sino también por la privada, ya que los delitos se dan no sólo en los ámbitos públicos, sino también en los privados”, señala Cardenal.
“Nosotros, de una manera muy estrecha con la Policía Nacional, prestamos un servicio que ayuda y permite a la Policía Nacional destinar sus mejores esfuerzos a la población más necesitada y más expuesta”, señala el gerente de Ultranic, la empresa más grande del país, que cuenta con 2,000 guardas de seguridad bien equipados y entrenados.
Aunque se coordinan con la Policía Nacional y cumplen con los requisitos de ley, Cardenal señala que su compromiso es primero ante sus clientes y luego ante la Policía.
¿A quién le rinden cuentas ustedes?
“En primer lugar a nuestros clientes, nuestra primera tarea es proteger los bienes que los clientes han puesto bajo cuido, pero en el manejo de nuestras operaciones debemos cumplir con las regulaciones que la Policía Nacional nos impone. Por ejemplo, nosotros no podemos contratar a alguien que antes la Policía no ha investigado. Nos sancionan si contratamos a alguien con antecedentes”, responde Cardenal.
Según él, la Policía Nacional no está diseñada legalmente ni tiene los recursos humanos y técnicos para estar cuidando empresas privadas. “La Policía no está para eso, la Policía está para garantizar la seguridad pública, la seguridad privada es responsabilidad del dueño de la propiedad. Son ámbitos separados, pero se complementan: mientras menos seguridad privada haya, más delitos habrá”, asegura.
Cardenal cree que no deben existir leyes que restrinjan el crecimiento de las empresas de seguridad.
“Hay en las leyes de la Policía y en algunos nuevos manuales que nos dio la Policía algunas normas que nos rigen. Creemos que hay una necesidad de ampliar y mejorar los marcos legales, una ley para toda la seguridad ciudadana, pero no sólo para las empresas de seguridad. Creemos que es mejor que el marco legal de nuestras operaciones deba ampliarse, pero para la seguridad privada en general, no para las empresas que dan servicios de seguridad privada”, dice.
“Hay gente que cree que sólo hay que regular las empresas nada más, ¿y el resto? ¡El resto quedaría por fuera! Una ley debe integrarlos a todos, ahí estaríamos de acuerdo, pero no sólo a las empresas de seguridad”, expresa.
¿Regular qué y en qué aspectos?
“Hay muchas cositas, pues, que hay que definir mejor. Por ejemplo, a veces te dice el dueño del negocio que no quiere que entre nadie armado. Es el dueño y él te da las instrucciones. Pero viene la Policía y nos dice que es prohibido que un guarda de seguridad desarme a un policía. Ahí viene la contradicción: si lo desarmo, la Policía nos multa; si no lo desarmo, el dueño me dice: “¿Ideay? ¡No estás cumpliendo con las órdenes que te di!” Esas cosas hay que regularlas mejor”, explica.
¿Hasta dónde llegan sus límites?
“Nosotros no somos los que decidimos las cosas, es el cliente nuestro”, responde. 
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