Vecinos no soportan la bulla de culto
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El pastor Luis Gordon del Ministerio “Misionero Puertas del Cielo”, dirigiendo el culto en su iglesia en la sexta etapa de Bello Horizonte. Los vecinos del sector se quejan de la bulla que hacen al cantar y gritar con parlantes a todo volumen. |
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Noel Hernández Ramos noelhernandez@laprensa.com.ni
La bulla tiene encendidos los ánimos entre los vecinos de la Sexta Etapa de Bello Horizonte, quienes todavía no logran un entendimiento con las personas que asisten a un culto evangélico, las cuales a su vez reclaman su derecho a ser respetados.
José Molina Báez, vecino del barrio, manifestó que los cantos y gritos del culto se dispersan por todo el sector, e interrumpen la tranquilidad de los vecinos.
“Todos nosotros somos cristianos, es decir católicos o evangélicos, no importa la denominación, pero hay que respetar el derecho a la privacidad que tiene cada uno, para sentarse tranquilamente sin que lo estén molestando”, expresó.
Por su parte, el pastor Luis Gordon, del Ministerio Misionero Puertas del Cielo, manifestó que como Iglesia están legalmente constituidos y que, en efecto, no tienen ninguna autoridad para estar haciendo bulla.
“Lo que pasa es que hay incomodidad cuando uno predica la palabra de Dios. Nosotros no hemos tenido problemas con nadie aquí”, sostuvo.
Molina, por su parte, reconoció que las personas que acuden al culto tienen derecho a alabar a Dios, pero también deben dejar a los demás vivir su vida de manera normal.
“Yo paso aquí donde mi hija los domingos y ya no quiero ni volver a venir. ¿Para qué si no puedo ni platicar con ella porque a las dos o tres de la tarde allí están los gritos?”, agregó.
“El viernes comenzaron a las seis de la tarde y terminaron a las tres de la mañana y uno sin dormir, esto no es bueno porque uno trabaja”, expresó por su parte Virginia Molina.
A pesar de ello dicen que todavía no ponen la denuncia ante la Policía porque no tienen tiempo, ya que eso implica un día de trabajo.
Gordon señaló que en la esquina de la iglesia hay una cantina de donde salen muchas personas en estado de ebriedad que hacen bulla y gritan, pero nadie les dice nada.
“Aquí hicieron su kermés hace tres domingos, desde las ocho de la mañana, y pusieron en esta esquina unos equipos —que, créame, yo no había oído semejante cantidad de bulla— hasta las seis de la tarde, y nadie dice nada”, agregó.
“Nosotros hacemos culto aquí el martes de seis a ocho de la noche. Sólo tenemos media hora de alabanzas y lo demás son enseñanzas; el viernes es igual y el domingo es de día”, expresó.
Asimismo, dijo que en las casas vecinas los jóvenes ponían, meses atrás, música rock a todo volumen y ellos nunca reclamaron nada.
Gordon expresó que es probable que los vecinos estén molestos porque hace tres domingos decidieron hacer una vigilia.
“Mis vecinos deben que entender que tienen que respetar, que deben respetar como nosotros respetamos, y no tratar de buscar roces contra nosotros porque no somos enemigos”, puntualizó. 
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