Viven entre escombros y maleantes
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 | En los escombros de la vieja Managua, 300 familias viven hacinadas y con temor a los delincuentes y a los temblores terráqueos. La pobreza y las ruinas de hace 30 años han atrapado a esta gente que podrían ser las primeras víctimas de un eventual terremoto. |
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LA PRENSA/Y. Molina |
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Marta Leonor González marta.gonzalez@laprensa.com.ni
En los escombros de la vieja Managua, dejados por el terremoto de 1972, el musgo crece rápido y con él las familias que habitan entre paredes agrietadas y sucias.
En el cuarto piso de uno de los edificios todavía en pie, cascado por el tiempo y cubierto por la humedad, vive Lidia García Romero, donde antes fueron lujosos apartamentos de alquiler, frente al actual Ministerio de Gobernación.
García Romero, originaria de Bluefields, emigró en busca de mejor vida, junto a su esposo e hijos, los que se han criado en el edificio.
Al ingresar a otra de las ruinas, un perro nos sigue, su ladrar es un eco que no cesa y la adrenalina sube con nosotros por las escaleras polvosas, llenas de basura. A nuestro paso y antes de llegar a la azotea, Rodriga Mendieta se aparece y con gestos de regaño pide a su guardián feroz que deje de ladrar. Un poco esquiva, la mujer dice que los “huelepega” son los enemigos del edificio “y qué mejor que un perro para cuidar”.
“Vienen al edificio y se drogan en el último piso, hay de todo, parejas drogándose, borrachos... la azotea es el peor lugar, basura, excrementos humanos... es peligroso”, dice.
Mendieta, de 34 años, es madre soltera de seis hijos, habita el tercer piso de otro edificio de los escombros, donde comparte con su cuñada que tiene tres niños.
Con el paso de los días el lugar en que habitan se hace pequeño, la comunidad de infantes se duplica y todos comparten el mismo espacio. En el mismo edificio viven 20 familias, que sobreviven a las amenazas de los “huelepega” y los fuertes temblores.
Hace nueve años Rodriga llegó al lugar. No había luz eléctrica y la zona era muy peligrosa. Ahora, según ella, eso ha disminuido.
Dice que ella compró el derecho a vivir en el lugar a otro inquilino, por la cantidad de 300 córdobas, y desde ese momento su vida de penar por las calles ha cambiado, aunque conoce los peligros del edificio.
Aun con el temor de quedar atrapados entre las montañas de escombros, las 300 familias que habitan los edificios del viejo centro de Managua aún tienen la esperanza de que el Ministerio de Transporte e Infraestructura los reubique tal como les prometió.
Traslado todavía incierto
Para las 300 familias que habitan los edificios conocidos como “los escombros” de Managua, la esperanza de ser reubicados este año es incierta.
-Clemente Balmaceda, director de normas de construcción y desarrollo urbano del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI), manifestó que este organismo tiene prevista la demolición de los edificios, con un costo aproximado a tres millones de dólares, pero no es seguro para este año.
-Explicó que el MTI ha censado 17 edificios para ser demolidos, donde hay 300 familias que necesitan ser llevadas a otro sector cuando dé inicio la etapa de demolición.
-Manifestó que para el traslado necesitan la ayuda de otras instituciones como el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, Ministerio de Salud, Cuerpo de Bomberos y el Ministerio de la Familia, para garantizar que cuando las familias sean trasladadas cuenten con los servicios básicos.
-Los edificios que serán demolidos con mayor urgencia serán los tres ubicados en el sector del Ministerio de Gobernación, por la peligrosidad que representan para quienes los habitan y para los transeúntes.
Buscan ayuda
El Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) está gestionando ayuda internacional para financiar la construcción de 300 viviendas, con servicios de agua potable, electricidad, acceso a rutas de transporte e infraestructura escolar y de salud, para trasladar a las familias que habitan en los edificios derruidos del viejo centro de Managua. 
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