A medio camino
 |
|
 | El único programa de apoyo con el que cuentan los arroceros nicas vence en septiembre |
|
Roberto, Miguel y Gabriel juegan con el arroz que formaba parte de la exposición en los módulos nicas. La Prensa/ C. Cortes |
| |
Amparo Aguilera amparo.aguilera@laprensa.com.ni
Hace dos años, don Simeón Matamoros, pequeño productor originario de San Isidro, Matagalpa, carecía de financiamiento para producir sus 100 manzanas de arroz en riego.
Y aunque hoy asegura que sigue en las mismas, por lo menos obtiene una utilidad de 100 mil córdobas sobre una inversión de 300 mil, gracias a los precios estables del rubro en el mercado, que por quintal registran un valor de 50 córdobas más respecto de 2000.
“Pero este año no sé cómo me pueda ir, porque no sabemos cómo vamos a quedar en septiembre, ya que tengo entendido que hasta ese mes llega el Programa de Apoyo al Productor Arrocero (PAPA)”, comenta.
EN VEREMOS
Como él, parte de los 17,000 arroceros (grandes, medianos y pequeños) manifiestan desde ya esa preocupación en el gremio.
“Ahorita vemos un futuro incierto, ya que la rentabilidad del rubro va a depender de dos cosas: la continuación del PAPA y una buena negociación en el TLC que favorezca un sistema que nos haga producir más”, dice Amílkar Ybarra, presidente de la Asociación Nicaragüense de Procesadores del Arroz (Pro- Arroz).
Don Ignacio López, mediano productor de Sébaco, comparte el temor. “En estos momentos (en parte por ese apoyo) tengo una producción de 110 a 120 quintales de arroz por cosecha, con lo que saldo mi arrastre financiero y mantengo a 25 trabajadores permanentes”, detalla.
Incluso, precisa que cuenta con una semilla certificada de buen vigor, herbicidas selectivos que no matan la mata del arroz y sólo queman la maleza y maquinaria.
De manera que su dolor de cabeza es el costo de la energía eléctrica, ya que recicla el agua; y su inquietud es quedar fuera del juego, como casi ocurrió tras la tragedia del huracán Mitch.
UN POCO DE CONFIANZA
Róger Suárez, representante de Industrial Arrocera Altamira, ubicada en Boaco y Río San Juan, se muestra más confiado, sobre todo con la naciente Federación Centroamericana del Arroz (Fecarroz).
“Creo que ésta es una señal de interés para hacernos notar y negociar con buen pie ante un TLC. Aunque, claro, se necesitará una buena voluntad política de los gobiernos locales para que el rubro siga rentable”, comenta.
Suárez, junto a inversionistas italianos, produce 15 mil manzanas de arroz en dos ciclos: verano e invierno, y logra una cosecha que oscila entre los 700 y 800 mil quintales al año. Con ello mantiene a 2 mil 500 personas.
Según relata, a la fecha el precio del quintal es doble en comparación a hace dos años, cuando el saco se compraba a 90 córdobas. Aunque señala que la calidad también tiene mejor nivel, debido al uso de insumos, como el abono o herbicidas selectivos más uniformes.
Señaló que “con ello mantenemos casi los mismos costos de producción de aquel entonces”, refiere.
Por otra parte, expresó que con el PAPA los productores han logrado un almacenamiento del grano, que se contabiliza en 500 mil quintales, con lo que se concreta la seguridad alimentaria de los nicaragüenses, y la subsistencia, en mano de obra, de dos millones y medio de nicaragüenses.
OPTIMISMO GUBERNAMENTAL
Sergio Narváez, Presidente del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), y quien representó al gobierno durante la I Feria Centroamericana del Arroz, asegura que el entendido de que hasta ese mes llega el Programa (PAPA) continúa.
-“Yo avizoro un buen futuro para los arroceros. El gobierno está apoyando a estos productores a través del Ministerio de Economía, y la idea es darles mayores ventajas competitivas más que protecciones”, sostiene.
-Y como muestra, adelanta los 450 millones de córdobas, que recién aprobó el directorio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que en los próximos meses serán destinados para la infraestructura productiva. 
|