Jones impactó, pero ¿qué tan grande es?
La intriga continúa
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Roy Jones Jr. conecta una izquierda a la cara de John Ruiz durante el tercer round, mientras acumulaba puntos para adueñarse de la corona de los pesos pesados del CMB, la noche del sábado en Las Vegas. LA PRENSA/REUTERS |
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Edgard Tijerino M. edgard.tijerino@laprensa.com.ni
Fue una victoria clara, rotunda, con pocas complicaciones, pero no propiamente grandiosa como la de un Leonard deslumbrante inutilizando a Marvin Hagler, dejándonos colgados del asombro, o como las actuaciones registradas a lo largo de 12 asaltos —antes de derretirse— por Billy Conn retando la capacidad de destrucción de Joe Louis y Sugar Robinson frente a Joe Maxim.
Quizás, Roy Jones pueda ser capaz de pintar un mural como Diego Rivera, mejorar la quinta sinfonía de Beethoven, o hacerle correcciones a cualquiera de los libros de Stefan Sweig, pero todavía no se ha encontrado con una exigencia que lo obligue a elevarse al máximo, ni siquiera John Ruiz con su ventaja superior a las 30 libras y el antecedente de ser victimario de Evander Holyfield, el verdugo de Mike Tyson.
Obviamente, Jones no tiene culpa de ser un simplificador tan efectivo como Pitágoras, y resolver cualquier tipo de ecuación con llamativa facilidad, pero eso permite que la intriga sobre lo grandioso que puede ser verdaderamente continúe más allá de su indiscutible victoria del sábado en el Thomas Mack Center de Las Vegas.
Si, ciertamente, después de un primer asalto complicado, que hizo pensar en una noche terriblemente agitada y exageradamente presionante para Jones, el ahora nuevo Campeón AMB de todos los pesos, recurrió a su rapidez de movimientos, la precisión de sus combinaciones, el manejo mortificante de un jab de izquierda relampagueante, una impresionante solidez en los pocos amarres que se vieron, seguridad para salir de las sogas, y la necesaria asimilación para lanzarse abiertamente a tomar riesgos, construyendo la más significativa victoria de una carrera, que aunque fulgurante, ha sido discutible no en lo referente a su legitimidad, sino en grandiosidad.
Frente a Ruiz, el versátil, astuto y por supuestamente muy hábil Jones, utilizó el esfuerzo necesario para sacarle provecho a sus múltiples recursos, sin pretender asombrarnos como lo hicieron Robinson o Leonard, pero dejando claro que puede ir más allá, que puede ofrecer algo más, que es mejor de lo que hemos visto hasta hoy.
Vamos, todos estamos conscientes que Jones no tiene rival como el mejor del mundo libra por libra y que su única derrota no puede ser tomada en serio, pero en nuestra voracidad, seguimos esperando su “David”, o su “Mona Lisa”, o su “Domo” como los de Florencia o Milán.
Una revancha con Ruiz no parece tener sentido, porque ¿qué sería lo diferente? Quizás que Jones inyectado de una mayor dosis de confianza, crezca más para establecer mayores diferencias.
Si revisamos los mejores golpes disparados por Ruiz, sólo uno en el primer asalto y otro en el octavo, hicieron retroceder a Jones, que como todos los grandes campeones, dispone de una formidable asimilación.
“No puedes pretender mucho en el boxeo por muy hábil que seas si no aguantas lo suficiente”, dijo ese púgil capaz de bailar como Fred Astaire entre las sogas y fabricar magistralmente artificios para salir de dificultades, tal fue Cassius Clay.
Fue él, quien para enfrentar a Sonny Liston, entrenaba entre cuatro o cinco rounds diarios, soportando el golpeo de “Escopeta” Sheldon, un hombre temido en los embarcaderos de Nueva York que trataba de abrir con sus puños puertas de camiones, como lo explica Norman Mailer.
Que Jones boxea y podría atreverse a realizar cada uno de los trabajos de Hércules, lo sabíamos, pero naturalmente existían ciertas dudas sobre si soportaría el golpeo de un rival con tanta ventaja de peso,
Y Jones, calibrando su esfuerzo, sin verse obligado a producir una actuación grandiosa como Leonard ante Hagler, no sudo, ni sufrió, mientras se proyectaba hacia la conquista de una de las porciones del máximo cetro del boxeo, cobrado 10 millones de dólares.
¿Qué más Roy?
-No podemos volver a ver hacia abajo buscando un rival que pueda vencer a Jones, así que olvidemos que existe Bernard Hopkins, ya derrotado por Roy en peso mediano... Naturalmente, Hopkins no compraría un boleto para suicidarse buscando a Jones en 175 libras, porque sería considerado un cadaver prematuro.
-Se habla de Mike Tyson, quien envejeciendo, y emocionalmente debilitado, podría ser desorientado por Jones... Claro, Mike es mucho más agresivo y dañino y Jones necesitaría estarse moviendo sobre los patines de Nancy Kerrigan y disparado sus jabs como las estocadas de Scaramouche, para evitar complicaciones.
-Veo desequilibrada una probable pelea con Lennox Lewis por diferencias antropométricas, de tonelaje y el boxeo largo y flexible que puede usar Lewis, sin el menor temor a los golpes de Jones.
-Por ahora, Jones es la figura cumbre del boxeo mundial y miles de proyectos están girando a su alrededor. 
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