“A la pelota se le pega con cariño”
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Danilo Sotelo padre, siempre vinculado con los deportes. La Prensa/G. Miranda |
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Edgard Rodríguez C. edgard.rodriguez@laprensa.com.ni
Han pasado treinta años desde que Danilo Sotelo padre, debutó en el béisbol de primera división. Y obviamente, todo ese tiempo ha causado sus estragos. Sin embargo, la pimienta que siempre le identificó, permanece intacta en este capitalino que llegó a ser un formidable bateador.
“Me defendí con el bate porque comprendí que a la pelota se le pega con cariño. Cuando deseás desforrarla, es cuando más fallás. Batear es un arte y la verdad, creo que lo llegué a dominar. Yo siento mucho orgullo de la carrera que tuve”, dice Danilo, quien coleccionó 1,017 hits.
¿Qué hacés ahora?
“Trabajo como instructor en el Centro Superior de Enseñas Militares. Ahí gano para los frijolitos y tenemos un negocito en la casa y una camioneta”.
¿Qué recordás de tu carrera?
“Haber sido dos veces líder de bateo. En la Liga de 1979, que no se concluyó, yo iba adelante. Y en 1984, también fui campeón en promedio. Además fui parte de la selección nacional que ganó la medalla de plata en 1983 en Venezuela y acumulé cifras respetables en mi carrera”.
¿Cómo llegaste a primera división?
“Debuté con el Bóer del Pueblo en 1973, pero al año siguiente Orlando O´Farrill me llevó al 5 Estrellas y más tarde estuve en los Búfalos. También jugué en León, los Industriales y los Dantos. Yo salí de la Liga Plazaola”.
¿Qué pensás del nivel del juego actual?
“Ha bajado. He visto algunos partidos y veo mucha displicencia y poca disciplina. Pienso que en mi tiempo había más entusiasmo”.
¿Cuál fue el mejor equipo para el que jugaste?
“El 5 Estrellas. Éramos Polín, Genet y yo en los jardines, con Manny González, Juan López, Sergio García, Nazario Cortés y Ulises Bojorge en el infield, más Julio Moya, Andrés Torres y Juan José Espinoza encabezando el staff. Era tremendo club”.
¿Te habrá superado tu hijo?
“No me corresponde a mí emitir esa opinión. Yo pienso que hemos hecho lo que pudimos y las cifras van a decir quién es mejor. En lo que ya me superó es en hijos, ocho contra siete”, concluye con su infaltable sonrisa”. 
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