Justo en el blanco
Gerald Hernández gerald.hernandez@laprensa.com.ni
Justo Rivas, el patrullero del San Fernando, de envidiables herramientas físicas, se propuso elevar su nivel de juego y a la par de su determinación, trabajó duro físicamente y aprendió a batear las curvas para convertirse en un gran dolor de cabeza para los lanzadores en la liga nicaragüense.
“Antes yo hacía todo lo posible por rendir, pero no estaba adaptado a esta liga y no supe asimilar las críticas. Estaba destruido moralmente. Todo cambió en la anterior Liga Especial, cuando me propuse mejorar como pelotero”, señaló el artillero “comeyuca”, de 22 años, quien jugó dos años en la organización de los Bravos de Atlanta.
Rivas por fin ha logrado colocar los números a la par de sus facultades, al registrar 396 puntos en la semifinal, mientras sigue al frente de los remolques con 13. La mayor parte del éxito se lo debe a conectar mejor las curvas.
“En las ligas menores no tuve problemas con los lanzamientos de quiebre, porque allá los tiran rápido y asimismo yo hacía los ajustes a la hora del swing. Pero aquí las curvas son de poca velocidad y constantemente me sacaban de paso”.
La meta de Justo es volver al béisbol organizado y ya dio el primer paso al firmar por una temporada con Florence, un equipo manejado por el ex big leaguer Chris Sabo en la Liga Independiente Frontier, en Ohio, Estados Unidos.
“Quiero demostrar que puedo jugar en el béisbol organizado. Ya firmé con Florece y ahora sólo estoy esperando que me envíen el pasaje”, aseguró el jardinero de potente brazo y buen desplazamiento.
Ahora que has mostrado de lo que sos capaz, ¿cómo te valorás respecto a los mejores jugadores de esta liga como Jimmy, Edgard y Yáder?
“No me siento más ni menos que nadie. Me considero un jugador completo y tan competente como cualquiera en Nicaragua”. 
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