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 | El Partido Liberal Constitucionalista pasa por una de sus peores crisis internas a las puertas de las elecciones municipales. Tres corrientes dividen al liberalismo: una, fiel al ex mandatario Arnoldo Alemán y controlada ahora por un “matriarcado”, según el directivo bolañista Eduardo Urcuyo; otra, leal al presidente Enrique Bolaños, pero sin sellos legales; y la última, encabezada por el vicepresidente José Rizo en el Movimiento de Unidad Liberal, bajo el discurso de la reunificación de la familia liberal. Las ambiciones personales por una candidatura presidencial han convertido al liberalismo en un juego de ruleta, donde cualquiera podría resultar vencedor, sin embargo, el trofeo podría ser un liberalismo completamente dividido y un fracaso electoral |
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