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DOMINGO 2 DE MARZO DEL 2003 / EDICION No. 23018 / ACTUALIZADA 1:20am
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Miércoles de Ceniza: Inicio de la Cuaresma

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.Tradición de las cenizas empezó a ser practicada por toda la comunidad cristiana a partir del siglo X
.El Papa Juan Pablo II señaló que ese día será de ayuno y oración por la paz en el mundo

las cenizas significan la condición de hombre pecador, que públicamente confiesa su culpa ante Dios.
La Prensa/G. Flores

 

Ricardo Cuadra García
ricardo.cuadra@laprensa.com.ni

El Miércoles de Ceniza es el principio de la Cuaresma; un día especialmente penitencial, en el que manifestamos nuestro deseo personal de conversión a Dios. Al acercarnos a los templos a que nos impongan la ceniza, expresamos con humildad y sinceridad de corazón, que deseamos convertirnos y creer de verdad en el Evangelio.

Según el Obispo Auxiliar de Managua, Monseñor Jorge Solórzano, la liturgia renovada ha querido mantener la importancia tradicional de este día, originariamente destinado a introducir a los penitentes en la penitencia pública, entre otros ritos, mediante la imposición de la ceniza.

“El gesto es de origen bíblico y judío, como señal de luto y de dolor. Cuando en el siglo IX la penitencia pública empezó a dar paso a la confesión privada y a la absolución individual de los pecados, el rito de la imposición de la ceniza, lejos de desaparecer, fue aplicado a todos los fieles”.

“Hoy la ceniza es contemplada en el Misal no tanto como un recuerdo de que el hombre es polvo, cuanto como un signo de una voluntad de conversión y de renovación pascual. Por eso se han introducido nuevos textos y una nueva fórmula al imponerla: “Convertios y creed en el evangelio” Mc 1,15, asegura Monseñor Solórzano.

“Asimismo resulta significativo el momento en que debe hacerse el rito: después de la homilía, para mostrar cómo la conversión y la penitencia

surgen de la interpelación que nos hace la palabra divina”.

La tradición bíblica nos ha transmitido este signo de penitencia a través de la práctica de la Iglesia. Significa la condición de hombre pecador, que públicamente confiesa su culpa ante Dios; también expresa su voluntad interior de conversión, con la esperanza de que Dios sea clemente y misericordioso, lento para el castigo y rico en perdón.

El Santo Padre Juan Pablo II durante el ángelus del pasado domingo 23 de febrero, invitó a todos los católicos a dedicar, con particular intensidad la jornada del próximo 5 de marzo, Miércoles de Ceniza, a la oración y el ayuno por la causa de la paz. En el mismo contexto, el santo padre ha pedido que en cada santuario mariano se eleve al cielo una oración ardiente por la paz con el rezo del santo rosario.

A tono con el llamado del Papa Juan Pablo II de hacer especial penitencia y oración para pedir por la paz al inicio de la Cuaresma, la oficina de celebraciones litúrgicas de la Santa Sede ha anunciado diversos momentos de oración, una procesión y la liturgia eucarística, para el próximo 5 de marzo, Miércoles de Ceniza.

El pontífice señaló que ese día será de ayuno y oración por la paz en el mundo ya que “desde hace meses la comunidad internacional vive en gran aprensión el peligro de una guerra, que podría perturbar toda la región del Medio Oriente”.

Al respecto, el Papa señaló que es un deber de los creyentes, “sea la religión a la que pertenezca, proclamar que jamás podremos ser felices los unos contra los otros; jamás el futuro de la humanidad podrá estar asegurado por el terrorismo y por la lógica de la guerra”.

EL ORIGEN

El origen de la imposición de la ceniza pertenece a la estructura de la penitencia canónica. Empieza a ser obligatorio para toda la comunidad cristiana a partir del siglo X. La liturgia actual, conserva los elementos tradicionales: imposición de la ceniza y ayuno riguroso.

-La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar dentro de la Misa, después de la homilía; aunque en circunstancias especiales, se puede hacer dentro de una celebración de la Palabra. Las fórmulas de imposición de la ceniza se inspiran en la Escritura: Gn, 3, 19 y Mc 1, 15.

-La ceniza procede de los ramos bendecidos el Domingo de la Pasión del Señor, del año anterior, siguiendo una costumbre que se remonta al siglo XII. La fórmula de bendición hace relación a la condición pecadora de quienes la recibirán.

-La costumbre actual de que todos los fieles reciban en su frente o en su cabeza el signo de la ceniza al comienzo de la Cuaresma no es muy antiguo. En los primeros siglos se expresó con este gesto el camino cuaresmal de los “penitentes”, o sea, del grupo de pecadores que querían recibir la reconciliación al final de la Cuaresma, el Jueves Santo, a las puertas de la Pascua.  
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