Ni muerto lo dejan en paz
Carlos Martínez Morán carlos.martinez@laprensa.com.ni
Dos familias mantenían fuertes y peligrosas discusiones en el asentamiento Sol de Libertad, en Managua, por el cadáver de Manuel Antonio Gaitán Molina, de 33 años, muerto la noche del sábado pasado de un disparo en el pecho y un machetazo en la espalda.
Su esposa, Yohana Ibarra Guerrero, manifestó que su marido fue ultimado al momento en que se dirigía a comprar una botella de licor a una pulpería cercana a su casa.
La muerte de esta persona no sólo originó una exhaustiva investigación por parte de la Policía del Distrito Seis de Managua, para encontrar al posible autor, sino también una fuerte discordia entre los familiares del fallecido y la viuda.
La discordia se originó porque ambas partes se acreditaban el derecho de decidir el lugar donde los restos mortales de Gaitán Molina serían velados.
Yohana Ibarra Guerrero consideró que el cadáver de su esposo tenía que ser velado en su casa de habitación y así se dispuso. Pero la familia del fallecido estaba en desacuerdo y realizaron varios intentos por trasladar la caja fúnebre a la casa de Petronila Molina Morales, madre del fallecido y quien reside en el mismo barrio.
Pero este altercado no sólo dio origen a inflamadas discusiones repletas de ofensas y amenazas, que por momentos parecían incontrolables, sino también a agresiones físicas por ambos lados.
La Policía hizo presencia en el lugar del hecho y en algunos momentos logró calmar los ánimos, pero cuando éstos se marchaban, resurgía la discusión sobre el tema y parecía nunca acabar.
LO MATÓ ABRAHAM
Yohana Ibarra Guerrero, identificó al autor de la muerte de su marido con el seudónimo de Abraham Catalá. Según ella, esta persona en complicidad de otros sujetos, apedrearon su casa sin razón alguna minutos antes de que se produjera el crimen.
También manifestó que esta misma persona portaba el arma de fuego que supuestamente fue utilizada para dar muerte a Manuel Antonio Gaitán Molina.
“Cuando mi marido salió a comprar una media de licor, lo estaba esperando en la esquina. Ahí lo mataron. Yo sólo oí los disparos y luego unos gritos de que lo habían matado. La gente que observó el hecho me dijo que fue Abraham Catalá el que lo mató”, dijo consternada la esposa del fallecido. 
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