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LUNES 30 DE JUNIO DEL 2003 / EDICION No. 23135 / ACTUALIZADA 02:30 am
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La encuesta de M&R

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Emilio Álvarez Montalván

La última Encuesta de M&R dejó enseñanzas y preocupaciones. Para empezar, demuestra que los nicaragüenses siguen adheridos al pensamiento mágico, pretendiendo resolver los problemas nacionales a corto plazo. Ello es imposible y menos para el ingenieroBolaños, heredero de una economía arruinada y sin partido mayoritario que le apoye en la Asamblea.

Además, la ayuda externa ingresa goteada mientras el gobierno soporta el corset del FMI. A su vez el presidente Bush no pasa de darle palmaditas en la espalda al ingeniero Bolaños, cuando Nicaragua necesita una suma significativa y pronta en condiciones blandas para activar agricultura y ganadería, generar empleo, prepararse para el ALCA y consolidar la democracia. La banca privada con sus altos intereses y miedo a inversiones rurales, no coopera.

En todo caso, las limitaciones políticas han obligado al Presidente a buscar ayuda del FSLN, cuando se enfrenta a crisis en la Asamblea, como el desafuero, el código fiscal y el Presupuesto de la Nación. Si bien ello le hizo aparecer desguarnecido, pudo lograr sus propósitos. Sin embargo tuvo que pagar alta cuota de populismo que le dificulta cumplir las condiciones del HIPC.

A lo anterior se añaden las amenazas desestabilizadoras de la Asamblea y traspiés del presidente Bolaños, reflejados ambos escenarios en el incremento del cinco por ciento del riesgo país. El binomio liberal-sandinista amenazando imponer la indexación, reformar contratos estatales, resistir a la privatización de Enitel, etc., de parte del titular del Ejecutivo, anunciando planes que luego anula, como promover un nuevo partido para después desistir. Y aunque ello resultó acertado, impresionó como vacilante. A su vez, respaldó el valioso documento de los cinco puntos, pero lo hizo desde Casa Presidencial como si fuese una iniciativa del gobierno. De ahí que quedase el pronunciamiento como un tiro al aire. Finalmente, el Procurador entregó en depósito a la CSJ camionetas lujosas incautadas, que siendo bienes en litigio sorprendió que fuesen aceptadas, mientras que otras se las asignó.

Por último, el doctor Julio Vega criticó con razón, el modo de elegir a los magistrados de la CSJ, mientras el presidente Bolaños les felicitaba dándoles legitimidad.

En cuanto a los diputados del PLC, continúan lamentando y cobrando las heridas infligidas a su caudillo. La gente espera de ellos actitudes creativas a los problemas nacionales, aceptando que el lógico coordinador de la unificaciacion de sus partidos es el Presidente de la la República, pues de otro modo el liberalismo perderá el poder. A pesar de esos desaguisados de todos los actores, la opinión pública considera a la persona del Presidente de la República seria y dedicada como lo demuestra el 62.5 por ciento de aceptación, cifra aceptable comparada con sus colegas centroamericanos. Además, está llegando la cooperación multinacional y la seguridad ciudadana es la mejor del área, a pesar de esporádicos abusos policiales y la tardanza en informar sobre el juicio a los policías narcotraficantes en la Costa Atlántica.

Como es fácil criticar sin dar soluciones, recomiendo que el presidente Bolaños tome cuatro medidas: 1. Terminar con las contradicciones mantenidas entre sus asesores principales, que terminan confundiéndolo, y trasladar al secretario que se dispara en entrevistas públicas; 2. Restablecer el ministerio de la Presidencia, dándole suficiente mandato para manejar “la carpintería de las tácticas políticas” y reservándose el Presidente la exposición de las grandes líneas estratégicas de su gobierno y las gestiones de alto nivel inherente a su cargo. Bolaños tiene hombres capaces a su alrededor para ello; 3. También conviene que comparezca semanalmente a la television para explicar a la ciudadanía sus proyectos, las dificultades que encuentra y los exitos que consigue; 4. Evaluar el rendimiento de sus ministros para conservarlos o despacharlos.

Finalmente, hay que reconocer que el presidente Bolaños procura nada menos que facilitar una mutación de nuestra cultura política atrasada y corrupta. Hay que comprender que es una tarea difícil y a largo plazo.

El autor es analista político.  
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