Penurias de “los sin tierra”
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 | Fueron desalojados de la Reserva de Bosawás y esperan hacinados, sin saber a dónde ir |
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Los niños han sido las principales víctimas de las precarias condiciones en que sobreviven medio centenar de familias desalojadas de Bosawás y que esperan en El Hormiguero una respuesta gubernamental. (LA PRENSA/F. Larios) |
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María Antonia López M. maria.lopez@laprensa.com.ni
SIUNA, RAAN.- Vómitos, diarrea, fiebre, enfermedades en la piel, desnutrición, piojos y hasta un brote de conjuntivitis, se han ensañado con unas 300 personas desalojadas recientemente de la Reserva de Biosfera Bosawás, y que esperan sin saber qué hacer con sus vidas, hacinados en unas casas de madera que pertenecen a la Cooperativa El Hormiguero, a 18 kilómetros de Siuna, en la Región Autónoma Atlántico Norte.
Tres niños han muerto durante esta espera.
Estas personas son parte de los cerca de 600 colonos desalojados por la Policía y el Ejército el 19 de junio pasado de la reserva forestal. Ellos aseguran que no tienen a donde regresar.
Según el ministro del Ambiente y Recursos Naturales, Arturo Harding, el desalojo fue coordinado entre la Policía Nacional, el Ejército, la Comisión de Derechos Humanos de la Costa Atlántica y la Alcaldía de Siuna. La decisión fue adoptada después de varios avisos para que salieran voluntariamente de la reserva.
La intención gubernamental es evitar que una de las principales reservas biológicas del país continuara siendo despalada, por lo que una vez que les indicaron que se ubicaran en El Hormiguero temporalmente procedieron a realizar un censo a fin de entregarles un paquete alimenticio, así como garantizar transporte a quienes no eran oriundos de Siuna, para que regresaran a su antiguos poblados.
Sin embargo, dijo Harding, al parecer muchos de éstos se escondieron y no fueron censados, decidiendo en última instancia quedarse en las casas de la Cooperativa El Hormiguero.
Los desalojados afirman que sus antiguas viviendas dentro de la reserva fueron quemadas y destruidas por los efectivos policiales, del Ejército y guardabosques, quienes les tiraban sus pertenencias sin importarles que cayeran en el lodo. Aunque la versión oficial niega tales hechos.
Por su parte, el Alcalde de Siuna, Julián Gaitán, teme que la situación se complique porque el número de enfermos pueda aumentar. Cada vez se hace más notoria la falta de alimentos, ya que las raciones de comida que tenían se les están agotando, dice.
Mientras tanto, los desalojados decidieron organizarse para expresar sus demandas. Marcos Lugo García, delegado como presidente, explicó que en unas diez casas de madera están refugiados unos 370 niños junto a sus padres a la espera de una respuesta del gobierno. Su principal demanda: tierra para trabajar.
Pero el ministro Harding aseguró que a la entidad no le corresponde dar repuesta a esa demanda, en tanto, dijo que el gobierno difícilmente va a dar esa repuesta, ya que no se cuenta con un banco de tierras para asignarlas.
No obstante, afirmó que este lunes se comprometía a transmitir la inquietud a otros funcionarios, para que se les brinde algún tipo de atención.
Mientras tanto, el desalojo de otras familias que aún se encuentran dentro de la reserva continuará, sin que hasta el momento se pueda augurar la suerte que correrán, dado que en la Cooperativa de El Hormiguero ya no cabe... ni una hormiga.
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