Tratan de asegurar verdes riquezas
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 | Nicaragua está iniciando las gestiones para certificar uso racional de la explotación de maderas preciosas en el Atlántico Norte, con la intención de garantizar la mejora económica de las poblaciones aledañas y el uso racional de los recursos naturales. Es un primer esfuerzo que a la fecha va generando buenos frutos |
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El bosque de Layasiksa pertenece a las comunidades indígenas y tiene una extensión total de 35 mil hectáreas. (LA PRENSA/ESQUIVEL) |
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Giselle Alemán Ayala giselle.aleman@laprensa.com.ni
ROSITA, RAAN.- Existe un criterio universal que considera que un país con gran cantidad de recursos naturales es un país rico. Sin embargo, para las comunidades de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), lugar donde se encuentra la mayor concentración de bosques del país, esta percepción no es aplicable a la realidad de sus pobladores que en su mayoría viven en la extrema pobreza.
Cualquier bosque por diferente que sea posee valores económicos, ambientales y sociales. Pero su perdurabilidad está ligada a las formas en las que es explotado. Un aprovechamiento indiscriminado eventualmente, culmina en la exterminación del mismo e incrementa el número de pobres de las comunidades aledañas.
El director forestal del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), Steve Gretzinger, señaló que “existen bosques tan importantes desde el punto de vista social y económico, que deberían ser manejados de forma especial, con los que se tiene que tomar ciertas precauciones para no causarles daños a los atributos ecológicos que éstos tienen”.
Gretzinger explicó que hace dos años la empresa productora de muebles más grande a nivel mundial, Ikea, expresó su preocupación ante la actitud de sus clientes que querían asegurarse de que sus compras no contribuyeran a la deforestación, a lo cual éstos no podían responder con certeza.
De esta forma en el año 1991 se creó el Consejo de Manejo Forestal (FSC por sus siglas en inglés) cuya misión es promover el manejo ambientalmente apropiado, social, benéfico y económicamente viable de los bosques del mundo.
Desde entonces FSC certifica que las materias primas y los productos provenientes del bosque, cumplan con los estándares elaborados localmente, en el marco de principios y criterios reconocidos y validados internacionalmente. A la vez permite a los consumidores identificar productos provenientes de bosques manejados responsablemente.
Así nacieron los Bosques con Alto Valor para la Conservación, que fueron definidos por FSC en 1999, mediante la creación de una tabla de valores donde se contemplan una serie de atributos.
NICARAGUA EN LA CERTIFICACIÓN
A diferencia de la mayoría de países centroamericanos, Nicaragua aún se encuentra cruda en el proceso de certificación. Mientras Guatemala actualmente cuenta con 300 mil hectáreas de bosque certificado, nuestro país apenas está en el proceso de certificar 8 mil 950 hectáreas, de las cuales cuatro mil están en manos privadas y 4 mil 950 en tierras indígenas.
El proyecto inició hace un año y fue impulsado por la empresa maderera Prada S.A., entidad que solicitó los servicios del WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) para que éstos les asesorasen en el proceso de certificación.
Unos cinco años atrás Prada S.A. estuvo ligada a acciones de supuesta deforestación en la zona, por su presunto vínculo con la empresa Sol Caribe S.A. (Solcarsa), de capital coreano, acusada de usurpación y comercialización ilegal de recursos forestales, la que al final cerró operaciones.
Gretzinger, quien estuvo a cargo del proyecto inicial de certificación explicó que “lo que hicimos fue crear un equipo técnico que incluía a pobladores de la zona que hablan miskito, personas del Pacífico y extranjeros. Posteriormente se trabajó en la capacitación, a la comunidad, sobre la administración de recursos para que las ganancias fueran distribuidas de forma equitativa. Es decir, que el 35 por ciento de las ganancias se distribuyera en la misma comunidad”.
INVASIÓN DE TIERRAS
Pero las cosas no han sido tan fáciles, Rufino Johnson, líder comunitario de la comunidad de Layasiksa, en la RAAN, lanzó un llamado de alerta a las autoridades, debido a la invasión de tierras en la zona.
“Controlar esto es una situación muy difícil, ya que muchas personas invaden nuestras tierras y proceden a cortar los árboles para ceder paso a labores de agricultura. Lamentablemente no existe voluntad política por parte del gobierno central, de regular esta situación, lo que nos obliga a los indígenas a luchar por nuestras tierras, tomando la justicia en nuestras manos”.
Según Johnson, la Ley de Autonomía de las Regiones del Atlántico reconoce que las tierras de Layasiksa pertenecen a las comunidades indígenas, “las cuales nos fueron cedidas desde el año de 1905 a través del Tratado Harrison Altamirano”.
Johnson explicó que los problemas de delimitación territorial dificultan la continuidad del proceso de certificación, ya que constantemente se suscitan luchas de intereses y conflictos por tierra.
“Lo más preocupante es la carencia de voluntad política del gobierno, de hacer frente al problema. Los españoles (mestizos de la región central y del Pacífico) quieren apropiarse de nuestros bosques. El gobierno lo sabe y no hace nada por regular la situación”, dijo Johnson.
Ante la situación, los indígenas están siendo apoyados por el Consejo Regional de la RAAN, quienes se encuentran en proceso de demarcación y titulación de las tierras indígenas.
LOS ELEGIBLES
Los Bosques de Alto Valor para la Conservación, que merecen ser certificados, son aquéllos que contienen uno o más de los siguientes atributos:
1. Áreas forestales que contienen concentraciones de valores de biodiversidad importantes a nivel global, regional o nacional (como especies propias del bosque o en peligro de extinción).
2. Áreas forestales con grandes bosques a nivel de paisaje, importantes a escala global, regional o nacional.
3. Áreas forestales que están dentro o contienen sistemas raros, amenazados o en peligro de extinción.
4. Áreas forestales que proporcionan servicios básicos de naturaleza en situaciones críticas (ejemplo protección de cuencas, control de erosión).
5. Áreas forestales muy importantes para satisfacer las necesidades básicas de las comunidades locales (subsistencia, salud).
6. Áreas forestales de suma importancia para la identidad tradicional cultural de las comunidades locales (áreas de importancia cultural, ecológica, económica y religiosa, identificadas en colaboración con las comunidades locales.
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