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LUNES 30 DE JUNIO DEL 2003 / EDICION No. 23135 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Pasarla a punta de pescado

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Pescadores de Yojoa se reunieron con representantes hondureños, quienes también trabajan en el mismo rubro. (LA PRENSA/C. MALESPÍN)

 

Leslie Ruiz Baldelomar
leslie.ruiz@laprensa.com.ni

Después de la organización, viene el progreso. Con este legado, varios pescadores hondureños visitaron La Virgen, Rivas, e incentivaron a sus colegas nicaragüenses a que sigan su ejemplo, que en un período de diez años les ha rendido frutos inesperados.

Gracias al esfuerzo de la Fundación Istmo, orientada al desarrollo social del departamento de Rivas y la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID); estos pescadores observaron los métodos de pesca hasta ahora utilizados en nuestro país y la urgente necesidad de organización y tecnificación por parte del gremio. De igual forma aprovecharon para compartir sus experiencias a partir de 1993, cuando empezaron a pasar de la pobreza extrema a un nivel de vida digno.

Según Ángel Rey Molina, Vicepresidente de la Asociación de Pescadores de Yojoa (Apay), la problemática de los pescadores del Lago de Yojoa, Honduras, giraba en torno a la sobreexplotación de parte de los intermediarios. “Nos pagaban el producto a como se les antojaba y ni siquiera disponíamos de fuerza alguna para protegernos”, recordó.

La producción era considerable. Como promedio, cada pescador lograba de 40 a 50 libras diario, las que eran vendidas a muy bajo precio.

La fundación no gubernamental Eco Lago, al ver las necesidades del sector pesquero de Yojoa, se acercó con la intención de organizarlos y sacarlos de la miseria. “El primer paso consistió en cambiarnos la mentalidad. Antes creíamos que como nosotros éramos pescadores nuestros hijos también debían serlo. Ahora no y un ejemplo de ello son mis hijos, que en vez de trabajar, se dedican a estudiar. El mayor de ellos está en la universidad”, relató Rey Molina.

El cambio de concepción no fue fácil. Para esto los pescadores afiliados recibieron charlas de parte de sociólogos y expertos en acuicultura. Algunos hasta se animaron a aprobar la primaria. El vicepresidente de Apay calcula que el 80 por ciento de los pescadores han cambiado su estilo de vida y el de su familia.

CON NEGOCIO PROPIO

Rey Molina, al igual que otros pescadores, ha establecido su propio negocio en el Lago de Yojoa. Su esposa, doña Nolbia Suazo, se encarga de sacarlo adelante todos los días. “Tenemos un restaurante donde la especialidad es el pescado frito. Los fines de semana, por ejemplo, llegan hasta cien personas y los días de semana de 30 a 50. La verdad es que nos va muy bien”, reveló.

A la vez aconsejó a todas las esposas de los pescadores nicaragüenses, a que se arriesguen a cambiar de estilo de vida y que si llegan a tener su propio negocio, sirvan con higiene y amabilidad.

CENTROS DE ACOPIO

Para fortalecer este proceso de crecimiento, los pescadores del Lago de Yojoa, establecieron ocho centros de acopio, a fin de garantizar que cada uno de los afiliados cumpla con los reglamentos de la asociación que conformaron, que son entre otras cosas, pescar sólo los días martes, miércoles y jueves en horarios y cantidades determinadas.

Su administrador, Juan Ramón Cervantes, explicó que nacieron hace diez años y que desde entonces han funcionado correctamente, tanto que a la semana logran sacar unos mil 200 córdobas de ganancia. En unos dos años podrían incluso empezar a exportar pescado a nivel centroamericano.

Pero como están conscientes que los recursos deben ser renovados, también crearon una cooperativa de cultivo de tilapia en jaulas flotantes. Francisco Cáceres está a cargo, en coordinación con un organismo chino que apoya la iniciativa desde hace seis años.

“Existen tres cooperativas: Doble cosecha, Los norteños y Lobos de mar, la cual dirijo. Empezamos con un proyecto de cuatro jaulas flotantes con capacidad de producción no mayor a las diez mil libras anuales por cada una. Pero ahora tenemos 48 jaulas”, detalló.

El costo de inversión anual por libra es de nueve lempiras (ocho córdobas aproximadamente), y con ello logran garantizar que los peces se alimenten con concentrados que contienen 35 por ciento de proteína, que le da un exquisito sabor al producto.

ORGANIZACIÓN Y GOBIERNO

La Asociación de Pescadores de Yojoa se fundó el 20 de mayo de 1993. Para entonces sólo contaban con 180 afiliados, pero el crecimiento demográfico provocó que aumentaran a 300.

Según el Vicepresidente de la Asociación de Pescadores de Yojoa, el Gobierno de Honduras ha puesto mucho de su parte, por ejemplo, realizando investigaciones de campo por si el agua está contaminada.

Indicó que la asociación pertenece a la Federación de Istmo Centroamericano y la Confraternidad de Pescadores a nivel mundial. “Me sorprende que los pescadores de Nicaragua no estén siquiera organizados. En mi país somos como 35 mil los que estamos organizados a través de asociaciones”.

El tratamiento del mercado también considera que es de vital importancia. “La tilapia era un pescado que nadie quería, como sucede aquí con la mojarra, por eso le enseñamos al pueblo a consumirla. Nosotros le dimos confianza al cliente y ahora es la especie que más se vende”.  
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