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¡Ah!, las primicias
Mario Benedetti*
¡Ah!, las primicias/ cómo envejecieron cómo el azar se convirtió en castigo cómo el futuro se vació de humildes cómo los premios cosecharon premios cómo desamoraron los amores cómo la hazaña terminó en sospecha y los oráculos enmudecieron.
Todo se hunde en la niebla del olvido pero cuando la niebla se despeja el olvido está lleno de memoria.
Nomeolvides Tuve un largo poema que aunque se prodigaba en sus malvones al poco tiempo se quedó sin rojo
tuve otro con jazmines frágiles hogareños e insondables pero se descolgaron como copos de nieve,
y tuve alguno más que era un cerco balsámico de rosas pero se marchitaron sin grandeza.
Por fin tuve un harén de nomeolvides y no puedo olvidarlos porque añaden azul a mi memoria. 
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