Pintura
Paisajes y volcanes
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Luis Morales Alonso. |
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Luis Morales Alonso*
Cada año me propongo realizar un proyecto, una exposición de mis obras para realizar mi rumbo. El año pasado, en el centenario de Rafael Alberti, dediqué la exposición a los paisajes de Cádiz, del sur de España y se llamó “Caprichos gaditanos”... me sentí muy satisfecho y alegre con la muestra, pues los cuadros que hago son como mis hijos, unos dan grandes satisfacciones y otros nos dan angustias. En esa ocasión varios pintores me increparon por dos razones: primero que ¿por qué paisajes españoles y no paisajes nicaragüenses?, la respuesta era obvia, mi fugaz estadía en Cáliz me había marcado la vida y la memoria para siempre. Y la segunda era por qué hacia mi exposición en Códice y no la hacía en mi galería de Artes Visuales Añil, respuesta más clara aún, es cansado pintar los cuadros y además organizar la exposición, además Añil es un espacio que, era mi estudio y después de muchos sacrificios económicos y años de trabajo logré convertir en galería, no como creen muchos que cayó del cielo un “socio” millonario y me le fui arriba, no es así... pero Añil es un espacio para otra alternativa, y es una puerta que está abierta a los artistas que no tienen cabida en las demás galerías de Managua, pues se dedican a trabajar obras experimentales que no representan ningún atractivo a las galeristas, entonces ese espacio donde podría colocar mis obras lo cedo a esos artistas.
Esta vez dedico a nuestros paisajes esta exposición. Es imposible después de haber nacido en Managua hace 43 años no tener grabado en la memoria el Lago Xolotlán, Chiltepe, Tiscapa, Asososca, Nejapa, Xiloá... desde los 10 años cuando asistía a Bellas Artes, frente al parque central, desde el segundo piso de la escuela divisábamos el lago a través del recién inaugurado coloso blanco como es el Teatro Rubén Darío. Después, de alguna manera que se volvió familiar y cotidiana, común visitar el Parque “Las Piedrecitas” y caminar sobre el muro de piedra al borde de Asososca en su mítica piedra de Quetzalcóatl, pasar por los alrededores de Tiscapa, subir a Carretera Sur y ver Nejapa, sábados en Xiloá, viajando a Masaya y toparse con su laguna, o Catarina y Apoyo. Recientemente viajar por la pista suburbana y divisar un espléndido paisaje de Chiltepe y el Xolotlán, abarcando hasta la cordillera de los Maribios.
Los volcanes son uno de los misterios de Nicaragua y al igual que sus lagunas forman nuestro icono paisajístico en la Costa del Pacífico. Camino a mi finca en La Paz Centro he observado en estado casi hipnótico el majestuoso Momotombo. A inicios de este año tuve la oportunidad única en mi vida de subir y “bajar” el Cerro Negro, fue una experiencia fabulosa, teniendo como guía a Octavio Guerrero. La sensación de pequeñez ante la naturaleza es una sensación tan cercana cuando uno llega a la cima del cráter principal de este pequeño monstruo dormido.
Otra maravillosa experiencia ha sido tener en mis manos el bello libro “Entre lagos y volcanes” editado por el BAC, con fabulosas fotografías de Rodrigo Castillo, Lode Greven, Wilmor López, y Donald Gaitán, también fuente de inspiración de estas nuevas obras que presentó en la exposición.
En mis obras de esta muestra trabajo con aluminio y empastes de óleo, tratando de realizar un contraste de texturas, en algunos mezclo pigmentos, arenillas, y ahora irrumpo con un colorido inusual en mi obra, colores planos estridentes, cielos rojos, plateados, azules, áreas verdes, cielos nocturnos, oscuros con los paisajes, sus atardeceres y amaneceres... pero todos seguimos dormidos.
Exposición hasta el 10 de julio en Galería Códice.
*Artista plástico. 
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