La hija del general
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 | Mariana Ortega, hija del general retirado Humberto Ortega, en el modelaje |
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Milagros Sánchez Pinell milagros.sanchez@laprensa.com.ni
Su altura de 1.78 metros, jeans ajustados y el ombligo al descubierto obligan a cualquier persona a virar la cabeza para mirar a la modelo nicaragüense Mariana Ortega Trejos cuando entra a un lugar.
No cabe duda que la figura espigada de esta joven de 23 años es todo un deleite para los amantes de la belleza femenina. Y aunque posee todas las características para ser la próxima Miss Nicaragua, es una decisión que aún no termina de tomar.
Lleva casi diez años haciendo modelaje, una profesión que inició a los 14 años como un hobbie, pero que al final la pasarela y las luces la terminaron enamorando.
¿Cómo iniciás en el mundo del modelaje?
Mis inicios fueron casuales porque no esperaba ser modelo, un día fui a hacerme un vestido donde una diseñadora y ahí me dijeron que modelara, después me presentaron a Karen Celebertti y me metí más en esto. Eso fue a los 14 años, ya tengo casi diez años en este medio.
¿Es hasta ese momento que cuidás más de tu figura o ya lo hacías desde antes?
Yo soy dichosa porque como y no me engordo fácilmente, pero hago bastante ejercicio, toda mi vida. Yo creo que en la belleza lo más importante es la salud, diario voy al gimnasio y tomo una hora de baile, al final son como tres horas de ejercicios.
¿Ser la hija de Humberto Ortega te trae beneficios o algún problema en el mundo del modelaje?
Con sólo el hecho de ser la hija de él es un privilegio y un honor, no cualquiera tiene un papá que figuró en la política y que fue un gran luchador por la paz, un gran estratega, sin embargo tengo que luchar el doble para que yo misma pueda salir por mis propios méritos, tengo que luchar por ser Mariana Ortega. Esto del modelaje me ha ayudado porque dicen: Mariana la modelo.
¿Alguna vez te sentiste acomplejada por tu altura?
En un momento sí porque en la adolescencia era súper alta, tal vez me gustaba un muchacho pero era más bajo que yo, además en el colegio siempre era la última de la fila y llegué a desear ser como mis amigas bajas. Ya después me gustó y lo vi como un privilegio siendo nicaragüense, ahora me encanta porque me da porte y hago la diferencia.
¿Has salido con alguien más bajo que vos?
Creo que no.
Volviendo a lo del modelaje, ¿has pensado traspasar las pasarelas nacionales?
Yo hice tres años de administración en Nueva York y en eso entonces estuve en algunas agencias de modelos, pero mi prioridad eran mis estudios, no me dediqué ciento por ciento, tal vez en un futuro puede que lo haga.
¿Seguís considerando el modelaje un hobbie en tu vida?
En este momento ya es una profesión aunque el modelaje tiene sus límites, le falta apoyo no podés vivir de eso, tal vez lo complemento con un trabajo sobre turismo que es la carrera que terminé en la Universidad Americana, ahorita estoy trabajando en mi monografía que espero defender en agosto.
¿Sos una modelo dispuesta a todo?
Yo soy una modelo que no hago cualquier cosa, mi imagen es lo principal, en el modelaje podés quemarte, si lo hacés mal puede afectar tu imagen. Siempre he tratado de analizar lo que voy a hacer, evito salir mucho en bikini, aunque soy sexy me gusta dejar un poco más a la imaginación.
¿Cuál es el trabajo que más te gusta?
El modelaje de pasarela es en el que mejor me puedo expresar, antes era tímida, ha sido un gran reto para mí salir en público, sin embargo es donde más me siento segura. La fotografía también me gusta pero la pasarela es mi fuerte.
¿Cómo definirías tu estilo?
Siempre me han dicho que mi forma de vestir es diferente, me gusta la ropa corta porque si tengo el cuerpo creo que lo puedo mostrar, pero sin caer en lo vulgar, pero sí en lo exótico. Mi estilo de vestir es bien cómodo, jeans y tenis, pero me gusta lo colorido, muy moderno, exótico y sexy, me gusta enseñar el ombligo.
Finalmente, ¿por qué no te inscribís en Miss Nicaragua?
Puede ser una transición lógica de modelo a miss, el año pasado estuve medio tentada pero no me gusta hacer las cosas a la brava, hasta que no me sienta segura y esté preparada no lo voy a hacer. Si me decido quiero hacerlo bien hecho, de una forma profesional. 
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