Inseguridad en el istmo por restos de explosivos
EFE
GINEBRA.-Los países centroamericanos, a excepción de Costa Rica, sufren en diferentes grados el problema de la existencia de restos de explosivos de guerra, asegura un informe presentado hoy en Ginebra por la organización internacional “Acción contra las Minas”.
En Nicaragua, la cantidad de restos de explosivos es dos veces y media superior a la de minas antipersonales, según los datos recopilados durante las labores de “limpieza” realizadas en distintas zonas del país, indica el estudio.
En este país los explosivos que quedan no se limitan a municiones, sino que también hay proyectiles y granadas.
El informe advierte del peligro que suponen estos restos en un período en el que cada vez “se ejerce mayor presión sobre la tierra”, debido al aumento de la población.
“Cuando se intentan recuperar áreas boscosas que fueron escenario de conflictos en el pasado, con el objetivo de destinarlas a fines agrícolas u otras actividades económicas, suelen registrarse accidentes por explosiones, aun cuando hayan pasado varios años desde el fin de las hostilidades”, destaca el informe.
A pesar de que Honduras y Panamá no han vivido guerras civiles, “Acción contra las Minas” considera que en esos países existe también un problema humanitario, aunque menos grave, relacionado con las municiones abandonadas.
En Honduras hay minas antipersonales que fueron colocadas durante el conflicto fronterizo con Nicaragua en la década de los 80.
Según el gobierno de Tegucigalpa, las minas antipersonales causaron la muerte de 200 civiles entre 1995 y 2001.
En Panamá, el problema de restos de explosivos de guerra es “moderado” y se explica por los ejercicios militares que realizaban las tropas estadounidenses en la zona del Canal del Panamá hasta 1967.
En el caso de Guatemala y El Salvador se menciona la presencia de granadas y morteros abandonados, así como los accidentes ocurridos en ambos países cuando niños intentaron manipular e hicieron explosionar esos artefactos. 
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