Maestros
Luder Ismael Morales N.
Estoy convencido de la nobleza y del compromiso adquirido al enseñar, por medio del ejercicio de la palabra, escrita, hablada y representada.
Enseñar es trabajo que compromete la inteligencia en servicio de la verdad y del bien, y desempeña una función de amplio alcance en la orientación de la mentalidad y de la conciencia individual y colectiva. Por tanto, requiere dotes no comunes de perspicacia, equilibrio, sensibilidad que juntamente con un profundo sentido de responsabilidad deben ponerse en práctica simultáneamente en toda circunstancia, para cumplir las funciones propias de una profesión que ha venido a ser cada vez más difícil con el progreso de una gama de medios técnicos.
En efecto, nuestra profesión pide multiplicidad de sacrificios, dedicación ilimitada, larga experiencia, esfuerzo constante de maduración humana, intelectual y espiritual.
Con estos fervientes votos, reitero la expresión de mis sinceras felicitaciones en el Día del Maestro mientras invoco sobre sus personas y su trabajo la protección del Altísimo, encomendándole a todos mis colegas, esparcidos por toda Nicaragua y el mundo, que sea para todos, queridos profesionales de la enseñanza, modelo inspirador, que haga fácil con su intercesión sus esfuerzos en favor de la humanidad, dirigido ante todo a servir a la verdad, a lo que construye positivamente, a lo que forma y mejora al hombre. 
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