Demolición atrae a los “busca-hierro”
Arturo Mcfields Yescas
arturo.mcfields@laprensa.com.ni
Movidos por la desesperación, decenas de niños y adultos del barrio 19 de Julio llegaron con palas, picos, martillos y carretones hasta las inmediaciones del edificio de Petronic, tratando de recuperar el hierro que dejó la demolición, ayer, de dos edificios de la vieja Managua.
Desde las primeras horas de la mañana, más 100 efectivos de las fuerzas combinadas del Ejército, la Policía y los Bomberos, coordinaron la evacuación de 320 personas que viven a unos 200 metros del área de demolición.
Clemente Balmaceda, director de Normas de Construcción del Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) dijo que hicieron la voladura para abrirle paso a la construcción de las nuevas instalaciones del Poder Judicial, obra que costará unos ocho millones de dólares.
Los edificios destruidos tenían más de 50 años y por más 20 años destacaron en el centro de la vieja Managua, destruida en 1972 por un terremoto.
Managua era antes una ciudad próspera y con una estructura bien definida, comentó Balmaceda.
“Estaba la avenida Roosevelt cerca, la gente venía al edificio del Guerrero, que fue el que demolimos, hacían sus compras en una de las plantas del edificio, donde también había comida oriental, en el resto habían diversas oficinas”, recordó.
DUROS DE BOTAR
A pesar de la expectativa con que anunciaron la demolición de las viejas ruinas de la capital, la operación resultó difícil.
Los 135 kilogramos de sustancias explosivas y las 300 unidades de detonadores eléctricos, no lograron derribar los cimientos de la construcción, por lo que realizaron dos intentos con explosivos y después utilizaron maquinaria de construcción para terminar el trabajo de demolición.
Pedro Solórzano dijo que se debió a que su objetivo era no afectar con la detonación el edificio aledaño de Petronic, pero los esfuerzos fueron en vano porque varios de los vidrios de ese edificio volaron en pedazos tras la descarga.
Los trabajos de la voladura tuvieron un costo de 250 mil córdobas y duraron más de cuatro horas, logrando reducir los recuerdos de la vieja Managua a una montaña de 500 metros cúbicos de escombros. 
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