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LUNES 16 DE JUNIO DEL 2003 / EDICION No. 23121 / ACTUALIZADA 1:30 am
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Los puntos por Nicaragua

Los “cinco puntos por Nicaragua” que 150 personas de distinta procedencia social, ubicación política y signo ideológico, presentaron el martes 10 de junio al Presidente de la República, no contemplan nada nuevo de lo que ya se había propuesto muchas veces para resolver la crisis institucional del país, que ante todo es de valores democráticos y principios morales.

Además, algunos de quienes firman los cinco puntos son personas de poca credibilidad democrática, otros fueron cómplices de la corrupción durante el sandinismo y el arnoldismo, y ciertos de ellos tratan de imponer a nuestra sociedad principios y prácticas y “principios” que atentan contra los valores esenciales de nuestra cultura occidental y cristiana.

Pero, haciendo a un lado ese “detalle”, si la intención de quienes propusieron los cinco puntos —no reelección, despartidarización de la justicia, profesionalización del organismo electoral y nuevas reglas para las elecciones, reducción de la Corte y la Asamblea Nacional, independencia de la Contraloría— era impedir que liberales y sandinistas se repartieran los nuevos magistrados la Corte Suprema de Justicia, obviamente fue un objetivo fallido. A las cúpulas libero-sandinistas les importa un comino atropellar la Constitución y menos que atiendan el clamor popular de dejar la Corte con los 11 magistrados que tenía hasta el viernes pasado, y que la gruesa suma de dinero que se gasta en esos innecesarios cinco magistrados se usara para cubrir necesidades reales de la administración de justicia.

Y les vale menos todavía, a los pactistas, la propuesta de los 150, la cual además no tiene viabilidad, porque para implementarla se necesitaría una reforma constitucional, y ésta depende de los actuales diputados contra quienes apuntan, precisamente, los “cinco puntos por Nicaragua”.

En realidad, lo que deberían hacer las personas verdaderamente democráticas que aparecen en la lista de los 150 proponentes de los “cinco puntos por Nicaragua”, es constituirse en un comité cívico nacional por la limpieza política y ética de las instituciones, y desde ahora convocar y comenzar a movilizar a la población a fin de que en las próximas elecciones municipales y nacionales vote por una alternativa distinta de los partidos PLC y FSLN.

No se trata de formar un nuevo partido. Ese comité cívico nacional podría escoger el partido apropiado entre los que tienen personalidad jurídica, y usarlo como medio para que el pueblo elija una próxima Asamblea Nacional integrada por personas honestas, que puedan llevar a cabo la limpieza política y moral de las instituciones que fueron pervertidas por el pacto libero-sandinista.

De otra manera, los cinco puntos quedarán como otra repetición del ritual de nuestra mediocre cultura política, en la que nunca se llevan las cosas hasta el fondo, siempre se hace todo a medias y para mientras. Y los “cinco puntos por Nicaragua” irían a engrosar el voluminoso expediente de las grandes propuestas, según la tradición nacional de hacer estudios y proposiciones que nunca se llevan a cabo, o abandonarlos en el camino para seguir haciendo estudios y presentando propuestas.

Nicaragua necesita que se llene el vacío que hay entre los dos partidos pactistas y caciquistas, y las necesidades y aspiraciones de la nación. Más de la mitad de los ciudadanos nicaragüenses no simpatiza con los liberales ni con los sandinistas, sin perjuicio de que a la hora de las elecciones tengan que votar por unos y otros porque “no hay otro palo en qué ahorcarse”, o sea porque no hay una opción intermedia democrática y decente que sea atractiva.

La incipiente y ya pervertida —por los pactistas- democracia nicaragüense necesita una alternativa a los desacreditados partidos liberal y sandinista que sólo ofrecen más de lo mismo.

La democracia no puede prescindir de los partidos políticos, porque el vacío de éstos lo ocupan los líderes mesiánicos (como el deplorable caso de Venezuela, con Hugo Chávez) y los caciques autoritarios que se roban los recursos de la nación. De modo que hay que rescatar la política y convertir a los partidos en instrumentos democráticos y transparentes, sometidos al control ciudadano. Ese podría ser el verdadero aporte de los personajes democráticos y confiables que hay entre los 150 firmantes de los “cinco puntos por Nicaragua”, sin que tengan que hacer un nuevo partido.  
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