Cafta sigue en pura “bulla”
 |
|
 | Hoy inicia en Honduras, la Quinta Ronda de Negociaciones del tratado comercial entre Centroamérica y Estados Unidos, es decir que ya se llegó a la mitad del camino, pues se han programado nueve rondas que deberán finalizar en diciembre. Pero hasta ahora no hay resultados concretos, ni acuerdos y poco consenso. Los sectores económicos nicaragüenses presionan por una negociación agresiva, el gobierno asegura
que las cosas van por buen camino |
|
|
| |
Gabriel Sánchez Campbell gabriel.sanchez@laprensa.com.ni
Han pasado seis meses desde que los ministros de Economía de Centroamérica juntaron sus manos para tomarse la foto con Robert Zoellik, el Secretario de Comercio de Estados Unidos, en el justo momento que concluían la reunión que confirmaba oficialmente el inicio de las negociaciones del Cafta, el Tratado de Libre Comercio entre ambas regiones.
Hoy, 158 días después del evento en Washington, no se ha logrado nada concreto para ninguno de los países de la región. Tampoco para Estados Unidos.
En ambos casos la única exigencia ha sido ahora reconsiderar las ofertas comerciales hechas en la última Ronda de Negociación en Guatemala, así como tomar en cuenta el cerro de señalamientos que han hecho los empresarios de cada país sobre los problemas que podrían tener si no se toman en cuenta sus debilidades comerciales frente a Estados Unidos.
Pero para Centroamérica este acuerdo ha significado un doble reto, porque ha llegado la verdadera hora de definir si la región se integra o no como un solo bloque económico, ya que Estados Unidos ha exigido que la negociación sea con todos los países del istmo y no con cada uno de ellos individualmente, como se había propuesto en Guatemala, una situación que ha causado tensiones entre los sectores empresariales de cada país, quienes no saben qué esperar de sus propios gobiernos.
CON CONFIANZA
En el caso de Nicaragua las cosas no parecen estar tan mal. Al menos así lo han asegurado los representantes de la empresa privada y funcionarios de gobierno que participan en la negociación del acuerdo. “Tenemos los productos más sensibles para nuestra economía justo donde los queríamos, y eso nos hace estar bien”, asegura con firmeza Alejandro Mansell, representante del sector privado en estas negociaciones.
Sin embargo, en los últimos meses la ola de críticas entre los que están a favor y en contra no se han hecho esperar. La última posición desfavorable que se ha presentado del Cafta, es la del economista Adolfo Acevedo, quien considera que este tratado no se debe firmar, porque arruinaría la economía nacional.
“¿Cómo va a impactar este acuerdo comercial en la agricultura nacional que es la base de la economía, si no se ha hecho ningún estudio real sobre este tema?”, pregunta a la que responde, aduciendo: “El problema fundamental en todo esto es, que este acuerdo no ha sido analizado a cabalidad por el gobierno.
Esto no representa y no es parte de una estrategia de desarrollo. Es algo que se presentó y lo tomaron, pero se tiene que recordar que el Cafta sólo responde y responderá a los intereses económicos de quien lo propició: Estados Unidos”.
OPTIMISMO OFICIAL
Aunque Mario Arana, titular del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) expresa que ésta es una oportunidad para que el país se desarrolle, porque se podrá traer inversión y se generarán más ingresos y empleos .
“Se ha avanzado de forma sustancial en el tema normativa del acuerdo. Hay temas que todavía no se han terminado de solventar y que se verá como solventar en las siguientes rondas, pero ya hay un texto bastante elaborado y esto es fundamental porque es lo que le da las garantías al comercio y a la inversión que estimulan el crecimiento económico y la generación de ingresos y empleos para Nicaragua”.
Por su parte Acevedo sostiene que aunque ya hayan avances, es insoslayable señalar que la brecha productiva entre Estados Unidos y Nicaragua es gigante. “La productividad del país no llega ni al tres por ciento de la de ese otro país, así que no hay capacidad de competir y aunque haya sectores que traten de hacerse competitivos, no hay posibilidad de la disminuir esa brecha”.
Apunta que otro de los problemas que enfrentan los sectores nacionales para no poder competir es por el tema de los subsidios agrícolas que Estados Unidos da a sus productos sensibles, “los cuales también son sensibles para Nicaragua”. “Simplemente los productores nacionales y los centroamericanos tampoco los tienen y con eso no pueden competir. Antes se deben reconocer las asimetrías de las economías”, aseguró.
ALGUNOS LOGROS
Para ello, el ministro del Mific dice que se ha logrado alcanzar algunos logros con los demás países de la región, como el hecho de que la propuesta que se presentará hoy a Estados Unidos recopile todas las sensibilidades del país en una partida de protección.
“Se han presentado ofertas comerciales y especialmente para Nicaragua logramos conciliar nuestras preocupaciones con el resto de los países de la región centroamericana”, comenta.
Pero no todos gozan de la misma preferencia, ya que la oferta comercial que ha hecho Guatemala, difiere de la de los demás países, y esto ha sido señalado como un peligro para el futuro de la negociación.
Pero en medio de todo esto, ahora es cuando realmente se iniciará la verdadera negociación. El estira y encoge. El te doy y me das. Y mientras esto pasa, la posición del país es una:
“El acuerdo se debe firmar, pero si no favorece el futuro de las exportaciones y más bien trae cosas negativas, nosotros nos negaremos a firmarlo en la última Ronda que se realizará en Estados Unidos”, sostiene Carlos Sequeira, Jefe de Negociación del Cafta, por Nicaragua.
¿RECAUDACIONES EN PELIGRO?
Una disminución abrupta de las recaudaciones de impuestos por la disminución de las producciones agrícolas nacionales, más dependencia de las importaciones y a largo plazo un incremento en los impuestos como consecuencia de una reforma fiscal para cumplir con los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), son algunos efectos que podría traer la entrada en vigencia del Cafta, según expresó el economista René Vallecillo.
Este especialista tributario dijo que los efectos de un Tratado de Libre Comercio como éste en economías como las del país, provocaría que Nicaragua se convierta en un importador neto, lo cual provocaría que algunas industrias nacionales se vean afectadas y eso tendrá incidencia en la recaudación tributaria. “Al tener menos ganancias, hay menos impuestos que pagar”.
“La mayor implicación estaría en los impuestos de importación versus los impuestos internos, porque se importará más y se cobrarán menos impuestos por estas transacciones comerciales, mientras se produce menos”.
Consideró que sólo en el caso del Impuesto sobre la Renta (IR) los tributos podrían bajar hasta en un 20 por ciento a corto plazo. “Si el Cafta trae buenas inversiones al país, se hacen alianzas comerciales estratégicas, podría haber una recuperación en las recaudaciones pero no a corto plazo”, sostuvo.
Este ex viceministro de Finanzas, explicó que esto tendrá un efecto negativo en las finanzas públicas, ya que actualmente se tiene un déficit fiscal del 12 por ciento en el presupuesto, aunque la meta para el 2005 es llegar al cinco por ciento, según los acuerdos con el FMI y si no se logra se puede vislumbrar que el gasto público no se reducirá y lo que se hará es una reforma tributaria que traiga mayores impuestos.
Alejandro Mansell Representante de los privados ante el Cafta.
“Se pedirá una reunión con el presidente Enrique Bolaños, porque hay algunos sectores que están insatisfechos con el desarrollo de las negociaciones, pero hasta el momento creemos que las posturas se pueden mejorar”.
Alfredo Vélez Sector avícola.
“Si queremos exportar algunos productos como la pechuga de pollo, no podemos hacerlo y difícilmente lo haremos porque Estados unidos tiene sus restricciones. Aun así, consideramos que algunas propuestas se pueden mejorar y por consiguiente nuestra posición”.
Gabriel Pasos Sector Industrial.
“La oferta de Estados Unidos en cuanto a la agroindustria es reducida y el problema es que ese es el mayor potencial que tiene Nicaragua. Esperamos que Cafta atraiga más inversiones, pero lo que pedimos es que no se siga creando incertidumbre, amenazas”.
Ariel Cajina Sector lácteo.
“La posición de Nicaragua ha sido que los productos lácteos sean sensitivos y que queden en la canasta de desgravación arancelaria más larga, y además queremos que se integren productos como la leche evaporada, condensada y otros que no están actualmente definidos”. 
|