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DOMINGO 15 DE JUNIO DEL 2003 / EDICION No. 23120 / ACTUALIZADA 11:34 am
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Ni Constituyente ni Plebiscito bajo el Pacto

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.Destacados juristas nicaragüenses aconsejan que no hay que satanizar la convocatoria a una Constituyente o a un Plebiscito, pero advierten que bajo las actuales condiciones, ambas medidas podrían constituirse en una especie de “golpe de Estado técnico” que alteraría la institucionalidad de la nación, debido al pacto libero-sandinista que gobierna la institucionalidad del país

Alejandro Serrano Caldera

 

Juan José Lacayo
juanjose.lacayo@laprensa.com.ni

La posibilidad de que las fuerzas políticas mayoritarias en el Parlamento convoquen a una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución Política de Nicaragua, sería desaconsejable y desacertada en las condiciones actuales del país, donde los Poderes del Estado se encuentran partidizados, coinciden destacados juristas nicaragüenses consultados sobre el tema.

El tema de la Constituyente y el Plebiscito saltaron al debate público en los últimos días, en medio de las tensiones generadas por una intensa negociación política en el seno del Parlamento entre las bancadas mayoritarias liberal y sandinista, para elegir a nueve magistrados del Poder Judicial, para completar la Corte Suprema de Justicia (CSJ), integrada hasta el viernes por once de los 16 magistrados que la integran.

La propuesta del presidente Enrique Bolaños de convocar a un Plebiscito o a un Referéndum para impulsar reformas institucionales que permitan reducir y despartidizar la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Supremo Electoral (CSE) y la Contraloría General de la República, tuvo como respuesta casi inmediata la amenaza de liberales y sandinistas en el Parlamento, de convocar a una Constituyente y acortar el período presidencial del gobernante para adelantar las próximas elecciones generales.

El ex diplomático, escritor y jurista Alejandro Serrano Caldera, señala que las Constituyentes en Nicaragua han sido fruto de los “pactos bipartidarios” y han servido para que el poder “no salga de las argollas (círculos de poder) en donde se han manejado eternamente”.

EL SIGLO XX Y SUS CUATRO CONSTITUYENTES

Recordó que en el siglo XX se sucedieron los procesos Constituyentes en 1938, 1939, 1948, 1950 y la consecuencia política inmediata fue preservar en el poder al ex dictador Anastasio Somoza García, hasta que ocurrió el hecho violento que desencadenó su desaparición física.

“Ha habido una especie de círculo vicioso. La historia política de Nicaragua se ha escrito con un esquema que se podría poner en una pizarra: pactos, Constituyentes, dictaduras o poderes bicéfalos que se reparten el Estado y el ejercicio del poder”, sentencia.

“En algunos casos se han realizado reformas constitucionales puntuales, de acuerdo con las dos fuerzas políticas, desafortunadamente las mismas no han servido para modernizar el Estado sino para afianzar poderes unipersonales o poderes bicéfalos”, sentencia el intelectual nicaragüense.

LO MALO NO ES LA CONSTITUYENTE, ES EL INTERéS QUE LA DOMINA

“No es que la Constituyente sea mala, eso lo quiero dejar bien claro. Las Constituyentes son necesarias, claro, pero no se hacen día de por medio, ni se hacen cinco Constituyentes en 40 años. Eso denota que (ese mecanismo) lo utilizan para repartición de cuotas de poder”, dijo.

“La Constituyente por definición es la búsqueda de una nueva Constitución, una reforma total de la Constitución a efectos de modernizar el Estado y a adecuarlo a los cambios que la historia y los tiempos van estableciendo. Por definición no se puede condenar a la Constitución, pero (si es) por manipulación sí, porque en nuestro país, en el siglo XX, los pactos y las Constituyentes desafortunadamente no han servido para modernizar el Estado ni para consolidar la democracia”, añade.

Serrano indica que “las Constituyentes han servido para mantener el Estado en una situación obsoleta y para afianzar los poderes autocráticos”.

A su juicio, el planteamiento de diputados liberales y sandinistas de promover una Asamblea Constituyente es un peligro a la institucionalidad.

LA CONSTITUYENTE COMO “GOLPE DE ESTADO”

El jurista defendió el derecho de la ciudadanía a reclamar para que termine la partidización de las instituciones, y tiene la impresión de que la idea de la Constituyente fue propuesta como una amenaza al mandatario Bolaños y como respuesta a las demandas de la sociedad civil para que se elimine la reelección presidencial y la independencia de los Poderes.

Serrano insiste que la convocatoria a una Constituyente es un mecanismo “peligroso” para la institucionalidad y la democracia, que desgraciadamente en las condiciones actuales podrían decidir las bancadas mayoritarias del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Señala que esa medida implica una gran responsabilidad para las fuerzas políticas que la propicien. “Una Asamblea Constituyente asume todos los poderes soberanos, inclusive puede reducir el período presidencial, nombrar un nuevo gobernante, suspender la vigencia de la Constitución, o bien, en caso contrario podría preservar la vigencia de la Carta Magna y las facultades de todos los Poderes.

MEJORAR EL ESTADO

“Es peligroso abrir mecanismos que puedan alterar el funcionamiento normal del Estado, pero no quiere decir eso que la ciudadanía no debe opinar ni pedir reformas puntuales a la Constitución, que sin tener intereses políticos ocultos busquen una mejoría del Estado y las instituciones”, afirma Alejandro Serrano Caldera

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