Madre espera recuperar a su bebé robado
Elízabeth Romero y Ary Neil Pantoja sucesos@laprensa.com.ni
Después de casi tres años de robado un niño de tan sólo seis días de nacido, en el Hospital “Bertha Calderón”, la aparición de la supuesta raptora en Costa Rica, Karla Vanesa Plazaola Morales, ha devuelto las esperanzas a Lorena Soto Betanco.
Con el rostro humedecido por las lágrimas, Soto hizo un llamado a las autoridades judiciales para que realicen una rápida extradición de Plazaola, quien el 28 de mayo del año pasado fue encontrada culpable por un jurado de conciencia y posteriormente sentenciada a 30 años de prisión, por el delito de secuestro.
Medios de comunicación costarricenses publicaron que Plazaola se entregó ante las autoridades de ese país el viernes de la semana pasada.
La progenitora del bebé robado, dijo que a pesar que a Plazaola sólo faltó “arrancármelo de mis entrañas”, está dispuesta a perdonarla e intervenir ante las autoridades judiciales para que le rebajen la condena, si ésta le confiesa dónde está su bebé.
“Yo la perdono”, dijo con firmeza la madre, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.
“A la hora de mis comidas yo le digo a mi esposo que falta otra boca más aquí, aunque tenga a mis otros niños ese vacío está permanente, como si hubiese sido ayer”, expresó Soto.
“Si esa mujer, como dice ella, es madre, que se ponga la mano en la conciencia y diga donde está mi muchachito. Si ella lo vendió yo me voy a traer a mi hijo cueste lo que cueste”, refirió desesperada.
La madre del pequeño robado insistió en que Plazaola es la misma que el 20 de septiembre del 2001 incursionó a la sala del Hospital “Bertha Calderón”, haciéndose pasar como una persona altruista y en cuestión de minutos logró su confianza, para posteriormente robarse a su bebé recién nacido.
“Es la misma”, refirió la madre del bebé robado, tras observar las imágenes de Plazaola, publicadas por un medio televisivo costarricense, aunque alegó que el color de cabello que en esa ocasión lucía la raptora era negro.
Aún están frescas en la memoria de Soto las argucias que la entonces desconocida utilizó para acercársele, cuando todavía no se reponía de los dolores del parto de su segundo hijo. “Ella me dijo que su mamá andaba en neonato dando ropa”, manifestó.
Ese día Soto se recuperaba de un parto normal, durante el cual dio a luz a su hijo que había pesado 10 libras y media. En la sala donde reposaba, ella era la única madre que había traído un varón al mundo. Es posible que por eso haya sido seleccionada por la desconocida.
“Cuando fui al baño me regresé porque no llevaba jabón. Le pregunté a una de las muchachas que estaban allí conmigo ¿y la muchacha?”, recuerda Soto.
Pero la respuesta fue con otra pregunta “¿Tu tía?” Esto la desconcertó y de inmediato aclaró que ningún familiar había llegado a verle. Fue en ese momento que su corazón de madre la hizo reaccionar sobre el peligro que cernía sobre su hijo.
“Yo corrí por toda la sala a buscar a mi hijo”, dijo Soto quien recordó cómo uno de los vigilantes la sostuvo por la fuerza, y “me dijo que estaba loca”.
BUSCAN INFORMACIÓN
La juez Primero de Distrito del Crimen de Managua, Juana Méndez, dijo que ya solicitó información a las autoridades de Costa Rica, pero que hasta la fecha no ha tenido respuesta alguna.
Mientras tanto, el vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Armengol Cuadra, expresó que hasta el momento, no han recibido ninguna solicitud de parte de la juez pidiendo la extradición de Plazaola.
Según el procedimiento, la juez Méndez debe remitir las diligencias a la Corte Suprema la que, a su vez, las pasa a la Cancillería de la República, cuyas autoridades se comunican con su homóloga de ese país requiriendo a la persona procesada judicialmente aquí. Para el retorno a Nicaragua es lo mismo que para la solicitud.
En enero del 2002, fue remitida una solicitud de los tribunales nacionales a las autoridades costarricenses, mediante la cual les insta a “que se proceda a la captura y se dé curso a la extradición solicitada conforme a las diligencias pertinentes”.
¿CÓMO ESTARÁ?
“Dios me tiene que dar fuerzas. Yo lucharé por mi hijo hasta tenerlo. Eso es lo más horrible, porque yo he visto a mis otros hijos, los miro y digo: ‘¿Cómo estará mi muchachito? ¿Estará bien de salud? ¿Quién lo tendrá’ ¿Estará en buenas manos?’ Me hago miles de preguntas”. 
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