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MIéRCOLES 11 DE JUNIO DEL 2003 / EDICION No. 23116 / ACTUALIZADA 02:30 am
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“Grandes y pequeños” delitos

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Marco A. Valle Martínez
mavm@cablenet.com.ni

En estas semanas que, a raíz de los acontecimientos de la Costa Caribe, se reempieza a plantear la necesidad de formular una política nacional de seguridad ciudadana, es oportuno anotar ciertas coincidencias y diferencias de los “grandes” y los “pequeños” delitos, así como su impacto en el sentimiento de seguridad de los habitantes.

Algunos de los “grandes” son homicidio, malversación de caudales públicos, tráfico de drogas, tráfico de ilegales, violación, terrorismo y, secuestro; éstos ocupan primera plana en los medios de comunicación, provocan intercambio de opiniones, se analizan en reuniones nacionales e internacionales y, son ejes por los que institucionalmente se valora el nivel de seguridad ciudadana.

Ejemplo de “pequeños” son hurto (se pierde algo en la casa, hurtan cartera del carro que está con ventana abierta, etc.), robo con violencia (arrebato de cadena en la calle, sacan la cartera en el bus, etc.), robo con fuerza (desvalijan una casa), lesiones menores (rajada de cabeza, inflamado el ojo por pleito, etc.). Éstos no ocupan primera plana, no provocan intercambio de opiniones públicas, rara vez se analizan en reuniones, pero sí son ejes por los que la ciudadanía en las encuestas valora el nivel de su seguridad.

Ambos grupos coinciden en que son delitos y en que afectan de una u otra forma las personas, pero su impacto en el sentimiento de seguridad marca una diferencia fundamental. Hay que recordar que el grado del sentimiento de seguridad ciudadana tiene relación con la visión que la persona tiene acerca de que si diariamente está o no libre de amenazas a su vida, como a su integridad física, psíquica, jurídica, cultural, moral, lo mismo que a sus bienes.

En ese sentido, los “grandes” provocan poco, o casi nada, sentimiento de inseguridad, ya que la mayoría de la población los siente lejanos o piensa que no le sucederá, si no pensemos en asesinato, corrupción, tráfico de drogas, ilegales, armas, secuestro, etc. Por ejemplo, el asesinato y el secuestro sólo afecta a los directamente involucrados, los estragos de la corrupción no se ven ni se sienten, del narcotráfico se escucha hablar pero no se siente que sea una amenaza inminente a la vida y la familia.

Por su lado, los “pequeños” sí son factores que inciden en mantener un continuo sentimiento de inseguridad en la mayoría de los habitantes. Una muestra, la gente en bus se preocupa continuamente por el posible robo de su cartera, los semáforos expelen inseguridad por eso todo el que puede lleva la ventana cerrada, los predios oscuros y sucios dan miedo a la gente que camina rumbo a su casa, la población anda con cuidado en el mercado por la posibilidad de un robo, etc.

En resumen, si se le pregunta a la gente por la apreciación de su seguridad, para contestar piensa en él o ella y su familia y su experiencia cotidiana, y ese pensamiento está más ligado y cercano a los “pequeños” que a los “grandes” delitos. Por ese motivo, en esta ocasión, quiero llamar la atención a tener en cuenta a los “pequeños” en el diseño de la política nacional, manteniendo la vista en los “grandes” que originan, a mediano y largo plazo, mayores estragos en la economía y calidad de vida de la población.

El autor es consultor en seguridad ciudadana.  
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