Ofensa a la pintura nicaragüense
Mercedes Gordillo
A través de informaciones periodísticas he tenido conocimiento sobre una subasta que realizará próximamente el Banco Central de Nicaragua con obras pictóricas de artistas nicaragüenses y extranjeros de su colección.
Para tal fin han sido contratadas una firma extranjera y la Galería Louis C. Morton, de México, ambas expertas en subastas. Algunos de los precios base anunciados en el catálogo constituyen una ofensa para el movimiento pictórico nicaragüense, por las siguientes razones:
1) Nicaragua es un país pobre dentro de un área cultural olvidada, especialmente por los centros y metrópolis del arte.
2) Es admisible que en estas condiciones se haya desarrollado un movimiento pictórico fuerte y pujante desde el siglo XX, tal como lo han aseverado importantes críticos nacionales y extranjeros.
3) En cada país del mundo, es en su propia tierra donde los pintores alcanzan mejores precios, debido a que su obra es mayormente conocida, estudiada e investigada, tomando en cuenta que los artistas no poseen un salario fijo, ninguna prestación, ni subsidio.
4) En Nicaragua debido a la prolongada crisis económica la mayor parte de los pintores se han visto seriamente afectados, hasta el punto de que muchos han tenido que emigrar a otro país buscando mejores perspectivas.
5) A esta crisis se vienen a sumar catastróficamente una cantidad sin precedente de obras de arte (pinturas) a un precio inicial de subasta excesivamente bajo, que pareciera obligar a algunos pintores de reconocida trayectoria a recomenzar su trabajo para alcanzar nuevamente sus precios, en vez de obtener el reconocimiento que podrían merecer.
6) Existe la Ley 215, de protección nacional al arte nicaragüense, la cual no ha sido cumplida a pesar de su publicación en La Gaceta, diario oficial, desde 1996, en este caso la protección tampoco existe.
7) Se ha dado a entender que esta subasta es una realización. Realización según definición de diccionario quiere decir: vender, invertir en dinero, mercaderías o cualquier otro bien. Se dice más comúnmente de la venta a bajo precio, afectando sensiblemente a los bienes culturales que se poseen. Dumping, su equivalente en inglés, según Enciclopedia Hispánica, denota la colocación a un precio inferior al real de la producción.
8) La mayor preocupación de las instituciones poseedoras de bienes culturales debería ser su conservación para que algún día Nicaragua pueda tener un museo digno, tal como lo escribió Juanita Bermúdez. Los propietarios siempre tienen derecho a realizar su mercadería al precio que deseen, acaso confundiendo mercadería con arte. El hecho mismo de la publicación de un vistoso catálogo y el pago de porcentaje a compañías extranjeras, denigra e irrespeta a la mayoría de los pintores. Se debe obtener dinero, pero al mismo tiempo apoyar el arte nacional en forma más humana y responsable.
La autora es escritora nicaragüense. 
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