Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
MIéRCOLES 11 DE JUNIO DEL 2003 / EDICION No. 23116 / ACTUALIZADA 02:30 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR

CLASIFICADOS
SUSCRÍBASE


   
Mi punto de vista
El fiscal de a pie

Foto  

 

Freddy Potoy R.
freddy.potoy@laprensa.com.ni

El Fiscal Regional del Atlántico Sur, Elmer Reyes, ha demostrado a sus superiores cómo debe trabajar un servidor público. Elmer, a quien conozco desde que él estudiaba Derecho y yo Periodismo en la Universidad Centroamericana (UCA), se suma a las pocas personas que en este país están dispuestas a devolverle las esperanzas a una nación que cada día se sumerge en un pantano de políticos y funcionarios sinvergüenzas, cuyos actos rebasan la línea que separa a las personas honestas de los delincuentes.

No sólo lo conocí en la Facultad de Derecho de la UCA como un estudiante dispuesto al sacrificio para ser un buen profesional, sino también litigando en los juzgados de Managua. Es agresivo y no deja tranquilo a quienes infringen la ley. Dejó huellas positivas en la UCA y lo supe cuando estudié Derecho en la misma universidad. De él he escuchado muchos elogios.

“¿Qué hacés aquí? No vas a durar mucho tiempo en Bluefields con tu forma de ser”, le dije a Elmer, después de saludarlo y antes de explicarle cuál era mi misión ahí en la última semana de abril, cuando llegué a averiguar la situación del narcotráfico en la región. Me contestó con mucho aplomo: “Estoy aquí para hacer cumplir la ley sin distingo de raza, creencia religiosa o militancia política, y no me importa si las personas son pobres o ricas”.

Elmer sacó a relucir deficiencias de los agentes del orden público en esa zona y obviamente eso no le gusta a los uniformados, de quienes en otro momento fundamentaré con hechos lo frágil que es su gigantesco ego cuando se les señala de incapaces.

Elmer no tiene a su disposición una potente camioneta con decenas de galones de combustible, no tiene agentes de seguridad personal que lo cuiden, ni tarjeta de crédito internacional, ni gastos discrecionales asignados por la Fiscalía General de la República, ni los recursos que debería tener un funcionario público de su talla en la RAAS.

En Bluefields, observé detenidamente el comportamiento de algunos jefes policiales y sus agentes, que a veces tomaban poses para sentarse o hablar, mientras tanto, el fiscal andaba a pie realizando diligencias y buscando a los testigos. Tenía un solo interés: Encontrar la verdad.

Elmer no es un funcionario público que oculta cosas deleznables, sino que siempre quiere que se ventilen con transparencia ante los ciudadanos.

La actitud de Elmer seguro no le ha gustado a la Policía Nacional porque no fue un monigote de los agentes. No creo que la jefatura de la Fiscalía General de la República esté tan convencida de dejarlo en Bluefields porque no es manejable, y no sería raro que lo quiten de su puesto como fiscal regional y lo manden a otro lugar, pues ya sintieron el peso de su mano. Estoy seguro que si lo quitan, argumentarán que es para garantizar su seguridad, lo cual es un buen argumento, pero no el verdadero fondo del asunto. Lo cierto es que llegó a sacudir al poder corrupto en Bluefields.

Ojalá haya más personas dispuestas a ayudar a Nicaragua.  
.


---
   
Otros Artículos

La justicia nicaragüense, ¿está ciega o es tuerta?

Ofensa a la pintura nicaragüense

“Grandes y pequeños” delitos

El fiscal de a pie

La nueva pérdida de medicamentos