Cae gurú del “lavado”
Jorge Loáisiga Mayorga jorge.loaisiga@laprensa.com.ni
Marc Mattiew Harris Bosma, controvertido empresario panameño de origen estadounidense, con presuntos vínculos con narcotraficantes y operaciones de lavado dinero, fue capturado ayer en Managua por la Policía Nacional, y deportado a Estados Unidos, 20 minutos después, atendiendo una solicitud del gobierno estadounidense.
Harris, quien maneja decenas de empresas financieras offshore con unos 10 mil clientes, llegó a Nicaragua a inicios del año pasado y la Policía le había extendido un certificado de “buena conducta”.
Publicaciones periodísticas de Estados Unidos, como el boletín financiero Offshore Alert, denunció a inicios del 2002 que Harris se encontraba en Nicaragua estableciendo sus empresas y que había salido de Panamá dejando decenas de cuentas pendientes.
A Harris también se le menciona en un informe del Senado de Estados Unidos, de participar en el lavado de unos 100 millones de dólares a través de una de sus empresas. También tiene procesos judiciales pendientes en Estados Unidos.
El ministro de Gobernación, Eduardo Urcuyo, firmó una resolución ministerial autorizando la expulsión de Harris, en base al artículo 29 de la Ley de Extranjería, alegando que su presencia en el país era contraria a los intereses de la nación.
La embajadora de Estados Unidos en Managua, Barbara Moore, dijo que Harris es un ciudadano norteamericano que residía en Nicaragua y era prófugo de la justicia estadounidense, evadiendo un proceso penal en su contra por lavado de dinero vinculado al narcotráfico.
“Ustedes saben que no comentamos los casos legales en proceso, solamente podría confirmar que sí, en el marco de la cooperación entre los dos países (Nicaragua y Estados Unidos), a pedido nuestro, el Gobierno de Nicaragua expulsó a un ciudadano norteamericano que tiene orden de captura en Estados Unidos”, precisó la diplomática.
Sin embargo, la esposa de Harris, Nubia Gutiérrez Rivas, y su abogado Róger Guevara Mena, alegan que él renunció a la ciudadanía estadounidense y tomó la panameña.
“Él renunció a la ciudadanía norteamericana. No tiene procesos judiciales en Panamá ni en Nicaragua”, dijo Gutiérrez en tono desesperado.
El abogado de Harris y su esposa denunciaron que la Policía no les permitió ver al detenido, ni en la DIC ni en el aeropuerto. Además denunciaron a la Policía en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), por presunto secuestro y por violentar los procedimientos legales para la captura y deportación de su cliente).
También interpusieron un recurso de Habeas Corpus por presunta detención ilegal contra la Policía Nacional. Pero el subdirector de la Policía, comisionado Francisco Bautista, negó que la institución haya violentado algún procedimiento.
NEGRO HISTORIAL DE HARRIS
Según el boletín financiero Offshore Alert, Harris mantiene disputas con 34 clientes que, en conjunto, reclaman los fondos de 86 cuentas “que tienen un valor en libros de 7.8 millones de dólares”.
Offshore Alert también dice tener informes de que tres narcotraficantes convictos aparecen como accionistas de la oficina que The Harris Organization tiene en las Islas Vírgenes Británicas. Los traficantes serían Wallace Stull, James Somerville y Lawrence Boulanger.
Stull y Somerville fueron sentenciados por narcotráfico en 1997 y 1998, respectivamente, y enviados a una prisión en California.
Boulanger ha sido arrestado varias veces por distribución de cocaína. La primera detención ocurrió en Nueva York, en 1973, y la última en 2001, en Massachusetts, informó Offshore Alert.
Actualmente, Boulanger espera ser enjuiciado por el presunto lavado de 3.2 millones de dólares, producto del tráfico de 500 libras de marihuana al mes, que era introducida de México a Arizona, para luego distribuirla en Chicago, Illinois y en la ciudad de Nueva York, según un comunicado de prensa del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
El boletín financiero dice, además, tener documentación interna de la firma, proporcionada por un antiguo empleado de Harris que fue despedido por la reestructuración del grupo. Entre los documentos hay una lista con los nombres de unos cuatro mil clientes de la firma.
Muchos de estos clientes, según el boletín, “han sido convictos o acusados de varios crímenes, incluyendo fraude y evasión de impuestos en EE.UU.”
Harris supuestamente estaba operando desde Nicaragua con la ayuda de muchos de sus colaboradores, donde manejaba la sociedad Mitchell Astor Gilbert Trust Company, Ltd., Patco Trust CO, efectiva desde el siete de marzo de 2002 y registrada en el paraíso fiscal de Nevis.
Aunque Harris abandonó las oficinas que ocupaba en la Plaza Balboa (Panamá), de donde se fue sin pagar la renta, según el boletín, este gurú sigue presente en Panamá a través de una sociedad denominada Soluciones Legales y Administrativas, S.A. (Solasa), que no aparece inscrita en el Registro Público.
En esta sociedad, con oficinas en un edificio en Bella Vista, estarían trabajando varios ex empleados de la firma.
A través de su abogado, Harris ha dicho que se fue de Panamá por falta de seguridad jurídica.
El FBI, el IRS, la Interpol y el Consejo de Defensa del Estado de Chile habrían formulado peticiones internacionales para investigar a Harris, las que presuntamente fueron desatendidas por las autoridades panameñas.
En marzo del 2000 la Interpol de Weisbanden (Alemania) solicitó información a la Interpol de Panamá, sobre la firma de Marc Harris por sus contactos con dos empresas vinculadas a una estafa y una quiebra fraudulenta, investigadas en Alemania y Suiza, respectivamente.
¿QUÊN ES HARRIS?
En 1984, a la edad de 18 años, se graduó con honores en la escuela de Carolina del Norte. En 1985 se gradúa en la Escuela de Comercio de la Universidad de Columbia y obtiene una licencia para trabajar en la Florida, comenzando ese mismo año sus labores con una inversión de cinco mil dólares. También publicó su libro “El espíritu intelectual de Marc Harris”.
En 1989 abandona Estados Unidos y lanza su firma en Panamá. Ese mismo año renuncia a la ciudadanía estadounidense. En 1990 dos bancos bajo la protección de Harris en Monserrat, son cerrados por la ley de regulación británica. Ese mismo año en Florida le suspenden la licencia por violar todas la leyes de comercio. En 1995 compró una empresa en Panamá.
En 1997 Harris comenzó a participar en conferencias internacionales, hablando de las empresas Offshore. En 1998 se comienzan a publicar las insolvencias que padecían las compañías bajo el control de Harris.
En el 2001 “estos periodistas de La Prensa, Panamá —Gustavo Gorritti, Mónica Palm, Rolando Rodríquez y Miren Gutiérrez— fueron sujetos a demandas de calumnia, injuria y hurto de documentos, debido a sus investigaciones y reportajes sobre los vínculos del procurador José Antonio Sossa con Marc Harris, un empresario estadounidense que proporcionaba servicios financieros a dos narcotraficantes convictos en California”.
De acuerdo con informaciones de revistas financieras de Estados Unidos a las que Harris les brindó declaraciones, en las que aseguró representar a 10 mil clientes de origen americano y canadiense, su capital era hasta hace poco de 35 millones de dólares y tenía bajo su manejo un billón de dólares a través de varias compañías de inversiones.
Su firma era la mayor institución financiera americana. Harris operaba con transferencias virtuales y éstas no eran reguladas por el departamento de regulación de Estados Unidos. También se le ha vinculado con inversiones en Cuba.
Su primera esposa, con la que procreó dos hijos, vive en Chile y allá él tiene varios vehículos “Jaguar” valorados en un millón de dólares.
TODO RÁPIDO
Marc Harris fue apresado en los semáforos de la Colonia 14 de Septiembre, al sureste de Managua, cuando se dirigía a las oficinas de Migración y Extranjería, a donde lo habían citado por asuntos de su residencia en Nicaragua.
Una patrulla de Policía que le seguía desde que salió de su casa en el reparto San Juan, adelantó su carro en el propio semáforo, le interceptó el paso y dos oficiales de las Tropas Especiales bajaron de la patrulla y lo obligaron a subir a ésta.
Harris fue llevado a la Dirección de Investigaciones Criminales de la Policía (DIC) y minutos después al aeropuerto en otra patrulla, donde lo entregaron a los agentes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), que lo subieron a un avión y se lo llevaron a Estados Unidos. Todo ocurrió entre las 11:30 minutos de la mañana y la una de la tarde de ayer.
(Con la colaboración de Consuelo Sandoval, Roberto Pérez y Elizabeht Romero) 
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