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MIéRCOLES 11 DE JUNIO DEL 2003 / EDICION No. 23116 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Opinión económica
“The Good practices” en la gestión ambiental

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Mario Torres Lezama
mjtorres@ibw.com.ni

Los efectos de la globalización han conducido a promover inversión extranjera en los países en desarrollo como nuestro país. Antes se criticaba a las Empresas Multinacionales como empresas contaminantes, empresas explotadoras e irracionales para el ambiente. Tradicionalmente una transnacional llegaba a un país en desarrollo porque su sistema legal y regulatorio ofrecía un refugio a la contaminación ambiental, de esa manera escaparían de los altos requisitos de calidad y estándares ambientales que se exigían y exigen en los países de origen.

Sin embargo, hoy son considerados cada vez más como empresas líderes en la introducción de buenas prácticas y procesos amigablemente con el ambiente con tecnologías cada vez más ecológicamente racionales. Las pruebas fehacientes para estos casos están con el Ingenio San Antonio, Monte Rosa S.A., la Compañía Nacional Cementera, la Compañía Cervecera, la Compañía Licorera, Gemina, Ocalsa, Parmalat, por mencionar algunas. No obstante, el sistema de gestión ambiental efectiva depende no sólo de la institución pública garante y su capacidad operativa (para este caso Marena) sino también de la tecnología que se utilizan, de los costos totales de la inversión, la reconversión tecnológica deseada, estándares de calidad de procesos, el marco legal vigente, de los ciudadanos y de la voluntad de los dueños de la empresa.

Se dice que el costo ambiental en los procesos productivos es entre un dos al 10 por ciento según el giro del negocio en el segmento donde participa la empresa hoy, porque la mayoría de las decisiones de inversión aunque no son tomadas por criterios ambientales, sí tienen que cumplir con lo que se mandata como evaluación de impacto ambiental y de sus planes de reducción de la contaminación que se ofrece al ambiente por la actividad económica. Según atestiguan muchos empresarios, las tecnologías para la prevención de la contaminación no sólo podría resultar menos costosa que el tratamiento al final del proceso, porque en la mayoría de los casos, esto podría generar beneficios económicos adicionales, así ocurre en muchos casos con el mercado de carbono.

Al ir cambiando de un enfoque al final del proceso hacia la prevención de la contaminación, las empresas tal vez hagan más que usar tecnologías más limpias en sus países sedes para luego transmitirlas a sus filiales. Esto implica desarrollar una capacidad innovadora de encontrar soluciones preventivas para problemas de contaminación que deberían de ser cambios fundamentales en el estilo gerencial de este milenio.

Hoy cuando creemos que el país debe abrirse a la economía internacional, cuando estamos frente al advenimiento de un tratado de libre comercio, las empresas deben considerar fuertemente los límites de sostenibilidad de los recursos naturales y de la inversión en procesos productivos más limpios.

Sin embargo, hay también elementos negativos a la mundialización económica: estamos llegando a límites de estrés ambiental, como por ejemplo, la pérdida de biodiversidad, el calentamiento global o cambio climático, el agotamiento de los recursos marítimos y otros. La pobreza global sigue creciendo, de nada ha servido tanta palabrería y tantos estudios realizados para mitigar ese flagelo. Ofrezco dos ejemplos: cinco corporaciones de carácter global (ExxonMobil, BP Amoco, Shell, Chevron y Texaco) contribuyen a un poco más de 10 por ciento de las emisiones de CO2 mundiales1; por otro lado, los miembros de ONU acordaron que los países industrializados deberían contribuir con el 0.7 por ciento de su PNB como Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD); sin embargo, la mayoría de países menos desarrollados2 sufrieron un descenso de un 25 por ciento menos; siete países africanos de este grupo vieron su reducción en un 50 por ciento de AOD.

Para lograr una especialización en el comercio global se debe transitar a través de indicadores de sostenibilidad ambiental, de evaluaciones ambientales que son requeridas para valorar e internalizar los precios de mercado correctamente. Un efecto positivo de las regulaciones ambientales sobre la competitividad internacional has sido conocida recientemente.

Saborear un incremento en el crecimiento de los ingresos para todos pasa por un crecimiento de utilidades de las empresas, de los negocios y del trabajo de todos. Pero la empresa debe asumir una conducta ambiental de responsabilidad ante la sociedad en producir amigablemente al ambiente con procesos de una producción más limpia.

No se pretende modificar el mundo, pero sí ofrecer alternativas más racionales. El sistema de gestión ambiental debe ofrecer políticas e incentivos que incorporen procesos más limpios en la vida productiva. Una producción más verde es una estrategia que vincula la innovación tecnológica y el capital humano. La misma ofrece un método de creación de valores agregados para el consumo. La gobernabilidad ambiental mundial es un tema vital hoy en día.

1 Bruno, K., (1999) Greenhouse Gangsters vs Climate Justice (www.corpwatch.org/press).

2 Un concepto de la ONU para definir que son países en el mundo con escasos niveles de ingreso, altos niveles de analfabetismo y poco nivel de salud.

El autor en consultor en Medio Ambiente y Desarrollo.  
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