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MIéRCOLES 11 DE JUNIO DEL 2003 / EDICION No. 23116 / ACTUALIZADA 02:30 am
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Opinión económica
¿Falta de consenso o de voluntad para el Cafta?

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Roberto Morales
rmorales@easymail.com.uy

Los países centroamericanos no lograron consenso para entrar como un solo frente a las negociaciones del Cafta, (TLC entre EE.UU. y Centroamérica). Es vox populi que los países del istmo presentaron cinco listas distintas de productos que formarán parte de este acuerdo comercial y no una, como se esperaba.

El equipo negociador de Nicaragua desde inicios de su misión ha sido exageradamente positivo sobre las ventajas de pertenecer a este acuerdo. A la fecha, todas las promesas que realizaron han sido solamente eso, promesas, que se han pedido en el tiempo y además, han deteriorado su perfil pero me pregunto, ¿en qué radica la falla? La respuesta es sencilla, nadie puede discutir la trayectoria del equipo en la materia pero carecen de muchos aspectos que no se han tenido en cuenta, por ejemplo, las múltiples asperezas en el seno del equipo, siendo ésta una de las características negativas de negociar en equipo.

Este equipo negociador pinolero cuenta con 30 funcionarios de diversas instituciones, todos profesionales del mejor nivel pero que posee las desventajas características de cualquier equipo negociador, no se ponen de acuerdo entre ellos, mientras unos hacen declaraciones favorables otros hacen declaraciones desfavorables y muy realistas, los resultados saltan a la luz.

El equipo negociador pinolero no puede ser tan ingenuo y esperar máximos beneficios de una súper potencia que, a la fecha, solamente ha demostrado hacer lo que mejor le parece e imponer su voluntad ante la comunidad internacional. Muy por el contrario, a pesar que Nicaragua necesita inversión en vías terrestres de comunicación, telecomunicaciones, puertos marítimos, energía y otros, no hay ofertas de EE.UU. en estos sectores.

Los países del istmo fueron a negociar con gran entusiasmo, no podemos negarlo, pero al enfrentar la cruda realidad de negociar entre nosotros mismos se perdió el encanto del hada madrina y el entusiasmo desbordante inicial desapareció a las 12:00 de la noche, cual cenicienta encontrándonos entre hermanastras y una horripilante madrastra manipuladora. En este sentido, no puedo entender las declaraciones del jefe negociador: “...que el TLC sea el almidón que venga a soldar la Unión Centroamericana y una integración funcional”, porque hace más de 40 años venimos escuchando esa historia y aún no logramos transmitir ni siquiera un sentimiento de confianza entre nosotros mismos; acaso podemos dejar de lado la historia verídica de nuestra Centroamérica ante hechos tan visibles y relevantes como nuestro pasado integracionista, no lo creo.

Las diferencias en el seno de los centroamericanos son evidentes y saltan a la luz al finalizar la Cuarta Ronda de Negociaciones: Guatemala dejó un acceso directo el 90 por ciento de sus rubros y no el 70 por ciento como el resto de países. Contradicciones en el seno de la posición oficial y los empresarios de los ticos, sólo para mencionar dos ejemplo pero hay mucho más.

Otra muestra de la desunión centroamericana es la referida a la integración aduanera que no será lograda en el 2003 por la falta de acuerdo en un arancel común. Asimismo, este tema incide en el PPP como en el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, y las diferencias continúan y seguirán siendo fuertes.

Nicaragua, nuestro país, no puede mantenerse ni sostenerse de promesas ni de buenas voluntades o intenciones. Nuestro país debe sustentarse en hechos reales y dignos que nos permitan surgir y desarrollarnos. No podemos culpar a las negociaciones de nuestros fracasos cuando estamos frente a una realidad innegable, crónica de una “fracaso” anunciado, diría Gabo.

Al concluir la Cuarta Ronda de Negociaciones del Cafta la única conclusión al unísono fue que la oferta de Estados Unidos debe mejorar. Evidentemente, en el tema agropecuario nacional, el más sensible de todos, si la propuesta de Estados Unidos no mejora los negociadores deberán tener la suficiente hidalguía para levantarse de la mesa de negociaciones en vez de permitir que la economía nacional se destruya.

Es muy anticipado asegurar que Centroamérica se hundirá si los países deciden sustituir las importaciones intrarregionales por las directas de EE.UU., pero desde el inicio de toda esta danza Nicaragua ha podido relegarse del TLC y alcanzar mediante acuerdos bilaterales con EE.UU. una lista de productos que beneficien a ambas partes y sin tener que participar en el circo del Cafta pero palabras mayores implicaron participación obligatoria y el popular “chi cheñol”, se hizo presente. No obstante, debemos insistir en el fiel cumplimiento del discurso político, a pesar de estar mal estructurado, que reza: “...la prioridad del Gobierno de Nicaragua es la defensa y prioridad de los intereses del sector agropecuario nacional”.

Finalmente, el istmo decidió que contratará una firma especializada para la revisión de los textos que se vayan acordando con Estados Unidos en las mesas, ¿es que no existen suficientes especialistas involucrados?, ¿es que tienen tanto dinero para invertir?, evidentemente el festín de dólares y gastos continúa y de los resultados, nada, ¿los veremos algún día?.

El autor es jurista en Derecho Internacional.  
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