Alan Parker, “Las películas no cambian la vida”
Inmaculada Tapia EFE
El director de títulos tan significativos de la historia del cine como “El expreso de medianoche”, “El muro”, “El corazón del ángel” o “Arde Mississippi”, realiza en su último producto un alegato contra la pena de muerte.
“La vida de David Gale” cuenta la historia de un profesor de universidad (Kevin Spacey), activista intenso contra la pena de muerte que tras una serie de circunstancias se ve envuelto en una denuncia por violación, después es acusado de asesinato y condenado a la pena de muerte. Bitsey Bloom (Kate Winslet) es la periodista que le entrevista horas antes de que se cumpla la sentencia y la que descubre los errores de la justicia.
Kevin Spacey no se ha manifestado en ninguna de sus entrevistas contra la pena de muerte, ¿qué opina de ello?
Kevin mantiene que es un actor, no un político, y que, por tanto, sus opiniones sobre un tema u otro carecen de interés. No se ha manifestado ni a favor ni en contra porque no quiere decir lo que piensa. Lo importante es su personaje y sobre él quiere centrar la atención.
¿Por qué le eligió a él para que diera vida a David Gale?
Porque es un actor, y después una estrella. Eso quiere decir que no exige que su personaje sea perfecto, un héroe que no existe. Él deja que se vean las imperfecciones de su personaje, no tiene vanidad dramática y permite que su personaje se presente como un fanático o como una persona noble, según el punto de vista de quién observe.
¿Podría hacer una película en la que se impulsaran actitudes o valores que fueran en contra de sus principios?
No. Estoy en contra de la pena de muerte, es un tema que me preocupa y no podría hacer una película en la que se ensalzara la pena capital.
¿Le impresionó visitar el corredor de la muerte?
Mucho. Nos enseñaron con detalle las celdas donde pasan sus últimas horas los condenados. Estuve charlando con el alcaide y con los funcionarios, y me sorprendió la naturalidad con la que se enfrentaban al tema, la frialdad con la que vivían un día de ejecución. Lo toman como un trabajo más y punto. Es su tarea y no se plantean nada más. Lo tienen que hacer y se acabó.
¿No le parece que los personajes llegan hasta las últimas consecuencias para defender sus ideas?
Depende del punto de vista de cada uno. Habrá gente que piense que son personas nobles y otros, que por el contrario, los vean como unos extremistas.
PROVOCAR DEBATE
La película “La espalda del mundo”, de Javier Corcuera, reflejaba la historia de Thomas Miller, un condenado a muerte que esperaba ser ejecutado tras 15 años de prisión, pero que finalmente ha conseguido que su caso se revisara por los errores que se cometieron durante el proceso.
¿Cree que una película es capaz de tener esa influencia?
Sería pretencioso pensar que una película tiene el poder de cambiar las cosas. Una película no salva vidas, a lo máximo que podemos aspirar los directores es a provocar un debate en la sociedad.
¿Se puede trabajar en Hollywood sin perder la integridad?
Lo que es difícil es hacer una película que transmita una serie de valores, con una cierta integridad y que cuente con el respaldo del público, en Hollywood y fuera de ella.
PENA DE MUERTE
En Estados Unidos más del 50 por ciento de la población está a favor de la pena capital. Un porcentaje que está ligado al aumento de la violencia criminal que ha ido en aumento en los últimos tiempos. En 1976 se restauró la pena de muerte, y desde esa fecha se han producido 807 ejecuciones. En Texas todas las ejecuciones de los dos últimos siglos han tenido lugar en “The Walls”, la prisión de Huntsville, en el condado de Walker, al este del Estado. 
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