De Linux e Unix
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 | Se han levantado las armas entre los sistemas operativos por acusaciones de plagio |
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Miguel Ángel Álvarez EFE
Dos sistemas muy parecidos, salvo que el primero es comercial, por el que hay que pagar una licencia, y el segundo es el máximo exponente del denominado software libre, que implica su gratuidad y libertad de uso.
En este caso, el principal escenario de esta lucha está en los tribunales de Estados Unidos y lo que se cuestiona es si Linux está plagiando el código fuente del sistema operativo Unix, que tiene derechos de autor, o se trata de un código original. La polémica está servida, pero parece que las dimensiones de este problema no se quedan sólo en los Juzgados, sino que estamos ante el ataque más serio que se ha realizado contra las bases de una comunidad y una filosofía como es el software libre.
Gran cantidad de intereses están ahora en juego, aparte de los de la compañía propietaria de Unix. Linux se las había prometido como un competidor del sistema Windows, que domina el mercado actual, y muchas empresas habían apoyado la alternativa. También las instituciones habían adoptado con éxito Linux, al igual que los usuarios avanzados, que siempre han demostrado gran entusiasmo.
PEQUEÑAS CLAVES
Unix se desarrolló en los años 80 y cobró importancia dentro del mundo empresarial. AT&T es la empresa que lo creó y que disfrutaba de los derechos y de la venta de licencias para su uso. Más tarde el código y sus derechos fueron vendidos a Novell que los volvió a vender a CSO, que es la actual propietaria y la instigadora de la polémica que estamos viviendo.
CSO es, o más bien era, una de las mayores instaladoras de Linux. Su nombre lo conocerán muchos linuxeros todavía: Caldera, que fue una de las primeras compañías en estampar la frase “Linux para empresas”. Durante años estuvieron instalando y ofreciendo soporte al sistema libre Linux, hasta que en el 2001 Caldera compra SCO con el objetivo de combinar la experiencia de las dos empresas, la primera instalando Linux y la segunda Unix.
El desarrollo de la unión Caldera-SCO, en principio llamada Caldera Internacional, no fue todo lo bien que hubieran deseado los administradores de la compañía, más bien fue auténticamente desastroso, debido en parte al pobre rendimiento del sector. Prueba de ello son las acciones de la compañía, que habían llegado a costar 120 dólares y que llegaron a bajar hasta casi un dólar. Como resultado la empresa mudó sus directivos y el nombre, que ahora es SCO de nuevo.
Expertos en la materia opinan que, de avanzar este proceso en contra de Linux, llevaría varios años el probar el plagio y que los juicios supondrían un coste económico difícil de asumir por CSO, sobre todo en el caso de que pretenda ampliar sus querellas contra las empresas a las que ha avisado por carta. Así pues, parece que sus armas se basan más en el miedo escénico que en las propias posibilidades de CSO de llevarse el gato al agua. De todos modos y hasta que se clarifique el asunto, la recomendación es mantener el menor número posible de sistemas Linux, sobre todo en aspectos críticos de la producción.
ENLACES DE INTERÉS http://www.sco.com. http://www.microsoft.com. http://www.ibm.com. http://www.linux.org. http://www.kernel.org. http://www.hispalinux.es. 
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