Plebiscito o Constituyente dependen de presión popular
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 | Aunque todo pasa por la Asamblea, el consenso tiene un gran peso, dice jurista |
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Alberto Saborío. (LA PRENSA/R. ORTEGA) |
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William Briones Loáisiga william.briones@laprensa.com.ni
Que en Nicaragua se impulse una Constituyente o un Plebiscito, depende de la voluntad de los partidos políticos representados ante la Asamblea Nacional, porque se requiere del voto de 61 diputados, pero lo más importante es la presión de la sociedad, consideró el jurista Alberto Saborío.
Explicó que la Constitución contempla ambas figuras jurídicas, pero que no existe una regulación en la forma de organizarlo y ejecutar cualquiera de ambas opciones. “Legalmente, sólo se puede realizar si hay voluntad política, porque no está regulado, en la forma en que se va a elegir a los constituyentes, la Constitución lo contempla en una forma muy general, pero falta una regulación para convocar, algo así como una reglamentación para las leyes ordinarias”, ilustró.
“El Plebiscito es una ley ordinaria aunque tenga carácter constitucional, para efecto de que no se reforme con la misma facilidad que se hace con las leyes ordinarias. La única salvedad es que para las reformas constitucionales se requiere dos legislaturas, y para el Plebiscito una sola legislación”, aclaró.
De acuerdo a Saborío, el problema no es si los diputados del arnoldista Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y los del Frente Sandinista (FSLN) quieren impulsar una Constituyente o un Plebiscito, “el problema es que el pueblo quiere que se reforme el Estado, sin embargo, para impulsar estas reformas al Estado, debe existir un consenso”, manifestó.
Saborío desestimó el costo económico que significa realizar un plebiscito, calculado por el diputado sandinista Bayardo Arce en unos 40 millones de córdobas. “Si las fuerzas políticas se ponen de acuerdo, el tema económico no cuenta. Lo importante es que Nicaragua logre salir del atolladero en que se encuentra”, opinó,
Recordó que para realizar el Plebiscito se requiere la anuencia de los diputados. “Si ellos (los diputados) no lo aprueban, la iniciativa no pasa. Debe haber una presión social para estas reformas. Creo que el gobierno ha tomando conciencia de que se requieren estas reformas”, dijo.
El jurista consideró que los partidos políticos que concurran a la próxima contienda electoral, tienen la oportunidad de incluir el tema de las reformas institucionales en su campaña electoral. “Los partidos pueden impulsar en sus programas de gobierno las reformas al Estado. Hay que hacer el esfuerzo inmediato, puede ser que en las próximas elecciones el partido que lleve las reformas tenga mayor aceptación. Eso es un proceso necesario que llevaba tiempo, puede ser a mediano plazo. Puede ser que el partido que lo incluya en su campaña electoral, tenga la mayoría absoluta”, consideró. 
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