Correo
Portada Impresa
    La Prensa    
Archivo
Busqueda
SáBADO 7 DE JUNIO DEL 2003 / EDICION No. 23112 / ACTUALIZADA 03:00 am
PORTADA
POLITICA
ECONOMIA
NACIONALES
REGIONALES
EDITORIAL
DEPORTES
SUCESOS
EL MUNDO
OPINION
REVISTA
SUPLEMENTOS
OBITUARIOS
CARTAS AL DIRECTOR

CLASIFICADOS
SUSCRÍBASE


   
Blanco y negro
De nuevo estancados

Foto  

 

Eduardo Enríquez
eduardo.enriquez@laprensa.com.ni

La reacción de los orteguistas y los arnol-distas a la propuesta de consultar a la ciudadanía sobre reformas en los poderes del Estado ha sido absurda, desproporcionada y malintencionada, dejando claro que van a descarrilar cualquier iniciativa que pretenda liberar a las instituciones del secuestro en que las mantienen.

La propuesta que nace de un grupo de ciudadanos de diversos sectores, pero que tienen en común su afinidad con el presidente Enrique Bolaños, todavía no termina de tomar forma. Unos pretenden preguntar a la población si se debe reducir el número de magistrados en la Corte Suprema de Justicia y el poder Electoral, y además despartidizarlos. Otros pretenden alcanzar el mismo fin, pero a través de reforma parciales a la Constitución.

Para ambas opciones se necesita el apoyo de 56 diputados en la Asamblea Nacional controlada por Arnoldo Alemán y Daniel Ortega, y la respuesta no se hizo esperar. Es más, fue como darle un sombrerazo a una lora, y se deshicieron en amenazas, advirtiendo que una consulta es “indamisible” dijeron los unos; y que sería como “abrir una Caja de Pandora”, dijeron los otros.

Ahí tienen la prueba de lo “democráticos” que podrían ser estos señores —tanto arnol-distas como danielistas—, que les asusta someterse a una consulta ciudadana que, sea bajo la figura del Plebiscito o del Referéndum, es un procedimiento normal e incluso permanente en las verdaderas democracias.

Pero aquí no, eso lo ven como una herejía, porque conscientes de las zanganadas que han hecho ambas bandas (no bandos, sino bandas, como en pandillas) con los poderes del Estado, entonces prefieren amenazar y enredar las cosas.

Y eso fue lo que hicieron. Tanto los rojos como los rojinegros coincidieron en recha-zar la consulta y más bien “subir la parada”, y plantearon la elección de una Asamblea Constituyente que podría coincidir con las elecciones municipales del próximo año.

El planteamiento es barrer con todo desde el Presidente, los diputados y la Constitución misma, porque los diputados electos a la Asamblea Constituyente se encargarían de redactar una nueva Constitución que reorganizaría el Estado, y con base en esa reorganización se llamaría a elecciones generales.

Puesto así, el trasfondo no es realizar un cambio radical y total, que según el vocero arnoldista “es lo mejor para el país”, sino que pretenden asustar tanto a Bolaños como a sus partidarios para que dejen las cosas como están. Saben que Bolaños no tiene partido —y ni siquiera está seguro de si quiere uno—, así que morder el anzuelo de la Constituyente sería para ellos prácticamente un suicidio.

Entonces están estancados. Bolaños no puede llamar él solo a una consulta, tampoco reformar la Constitución. Los orteguistas y arnoldistas podrían convocar a una constituyente, pero, ¿la comunidad internacional va a darle un centavo a un gobierno provisional armado por estos señores? Difícil.

Las componendas que destrabarían la situación pasan por garantizar el control sandinista de la Corte Suprema y por liberar a Arnoldo Alemán. Ambas condiciones, nefastas para el país.

La única salida viable la daría la movilización ciudadana contra tanta sinvergüenzada, pero después de la decepción constante y el estado de pobreza en que vive la mayoría de los nicaragüenses, ¿tenemos la energía para hacerlo? Si no la tenemos, merecemos seguir secuestrados.  
.


---
   
Otros Artículos

De nuevo estancados

¿Esperan urgente barco de promesas los costeños?

Algunas facetas del general Augusto C. Sandino

“ Consecuencia de madre: Los niños…”

Rostros de la semana