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SáBADO 7 DE JUNIO DEL 2003 / EDICION No. 23112 / ACTUALIZADA 03:00 am
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¿Esperan urgente barco de promesas los costeños?

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Franklin Bordas Lowery
Lowery@cablenet.com.ni

Que pase un barco es la mayor esperanza de un náufrago. Pero no sólo que pase, sino que lo mire y le brinde el socorro que ansiosamente espera. La Costa Atlántica ha esperado siempre ese barco pletórico de promesas, casi siente su roce y la ráfaga de aire que deja, pero pasa siempre de largo. Centenares de estrategas han propuesto soluciones al problema de la pobreza y el atraso económico costeño, pero ni una sola receta ha servido, el problema se ha agudizado y ese paciente ya casi se encuentra en coma, producto de la economía del narcotráfico.

Clientela política, laboratorio de investigación social, y tierra prometida para los inversionistas es y ha sido la Costa Atlántica de Nicaragua. Los análisis de la riqueza natural costeña es tema de escritorio de cada gobierno, y su atención no va más allá de ensayos políticos, estudios de preinversión, balance de potencial de negocios, la pluriculturalidad, la historia, la música, la danza y las interesantes lenguas nativas. Se es testigo de la férrea voluntad política de cada gobierno de transformar el mudus vivendi costeño, aunque sus iniciativas no prosperan en tan sólo el despegue. Aparentemente con las primeras dificultades, los estrategas del gobierno retroceden temerosos y el círculo continúa, un pasado congelado y superpuesto en el futuro.

Los más aborrecidos inversionistas del planeta, se están enseñoreando en la Costa Atlántica. Ahora no sólo está en riesgo la destrucción de los recursos naturales que tanto preocupan a la población, hoy se pasa a una fase realmente peligrosa, está en riesgo la mente de nuestro conciudadanos, que paulatinamente se destruye y con ella se va la voluntad, la energía, la moral y la esperanza.

República Dominicana y Cuba, Aruba, Martinica o Barbados.. y Grenada, son mencionados como modelos interesantes del éxito caribeño a seguir, dice el Dr. Mario de Franco en un artículo que recientemente publicó en otro periódico intitulado: ¿Costa Atlántica o Costa Caribe? En otros tiempos, otros propusieron más modelos, toda una suerte de experiencias ganadoras en otros países, pero no pasaron de allí, no calificaron, reprobaron y se engavetaron.

Las propuestas del Dr. De Franco denotan voluntad, interés y solidaridad con el pueblo costeño, pero falta algo verdaderamente importante, y es lograr que los actores fundamentales, los sujetos del cambio —que son los mismos costeños—, se involucren y trabajen con una sola visión, que debería llamarse la “reconstrucción de la Costa Atlántica de Nicaragua”. Cabe aquí recordar la interesante tesis de la profesora y ex-gobernadora de la RAAN, doña Alba Rivera de Vallejos, que indica que sólo mediante la educación masiva de la Costa habrá un verdadero cambio y desarrollo económico.

Ya la luz eléctrica no falla en algunas comunidades indígenas, al igual que la comunicación nacional con teléfonos satelitales. Yates de transportación rápida interconectan algunos puntos y hasta pequeños aviones sobrevuelan a lo largo del río Coco. A todas luces estamos hablando de inversiones e inversionistas, “logros” aducen algunos politiqueros locales, pero a costa de esa terrible enfermedad social conocida como narcotráfico. ¿Qué hacer? ¿Qué se está haciendo ya?

Ahora se habla de comunidades indígenas enteras dependiendo de esta actividad, dándole protección, defendiéndola. Una noticia realmente alarmante, más que la mafia maderera o pesquera que también se ha puesto de moda últimamente. Una entropía social, cada vez mayor; familias completas arrastradas a esa vorágine del efímero y peligroso éxito económico, donde finalmente quedan esclavizados y destruidos. ¿Qué ha pasado? ¿Será que la pobreza, las desilusiones y las dificultades han agotado a los costeños? ¿Dónde queda ese espíritu de lucha nicaribeño, como diría el poeta Carlos Rigby?

El pueblo costeño, aunque sufrido es alegre, trabajador, luchador. El costeño no quiere el apelativo de narcotraficante ni de drogadicto. Quiere elevar siempre su bandera de pueblo especial en Nicaragua. Los costeños quieren superar este terrible escollo del tráfico de estupefacientes, quieren programas y proyectos sustantivos para la región. Más personas como De Franco en el gobierno solidarias e interesadas, proponiendo y haciendo, no sólo escribiendo y engavetando.

El Gobierno nacional debe apropiarse de este problema y buscarle soluciones. El gobierno regional, las alcaldías, las instituciones no gubernamentales, las iglesias, los profesionales y los técnicos, deben aportar su granito de arena y enfocar todos sus esfuerzos creativos y propuestas en la lucha por desarraigar este terrible mal que está afectando a la sociedad nicaragüense en su conjunto.

Hombres y mujeres de Dios, todo un ejército espiritual, sabe que se debe orar para que la sabiduría alcance las mentes de los que están en preeminencia, y puedan tomar las decisiones que acaben de una vez por todas con esa desgracia, antes de perder el capital más precioso de nuestra población costeña, que son sus mentes brillantes y alegres.

El autor es escritor costeño.  
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