Reportaje especial
Rescatada del desamor
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Muchos niños, por ser abandonados o por tener familias que no cuentan con recursos, buscan cómo subsistir en la calle, aun a riesgo de sus propias vidas. (LA PRENSA/ G. FLORES) |
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Jehú Hernández Sandoval jehu.hernandez@laprensa.com.ni
La vida de la pequeña “María” se vio marcada desde el mismo momento de su concepción.
Su madre, desde que se enteró de que estaba embarazada la rechazó, no fue una hija deseada, y lo fue menos al nacer, cuando su progenitora se enteró de que le faltaba una de sus extremidades inferiores.
La madre de la niña trabajaba como empleada doméstica en un barrio capitalino, adonde la llevó al salir del hospital. Las constantes muestras de inconformidad, desamor y maltrato hicieron que la patrona pusiera en conocimiento del Ministerio de la Familia (Mifamilia) la trágica situación que enfrentaba aquella tierna criatura.
AMOR A PRIMERA VISTA
La intervención de ese ministerio la llevó hasta el Hogar de Niños Pajarito Azul. Por una de esas jugadas inesperadas que a veces prepara el destino, un buen día se apareció un grupo de extranjeros que visitaban lugares que albergan niños en situación de abandono.
Según la licenciada Sandra Aguirre, Directora de ese centro, una de las visitantes, a quien llamaremos “Josefina”, se “enamoró de María” desde el primer momento en que la vio. Seguramente, una de las principales causas fue que ella tiene la misma discapacidad congénita que la niña. Y como si eso fuera poco, la visitante también había sido adoptada en su infancia.
El esposo de “Josefina” también quedó prendado de la niña y no les tomó mucho tiempo tomar la decisión de adoptarla. Inmediatamente iniciaron los trámites y llenaron los requisitos que solicita Mifamilia, y después de año y medio, “María” tenía familia.
Antes de la entrega definitiva, tuvieron que transcurrir tres meses de adaptación, con el objetivo de comprobar si la menor asimilaría su vida junto a sus nuevos padres.
Ahora, la niña tiene dos años, y se encuentra feliz al lado de sus padres adoptivos con quienes vive en el extranjero. Su abuela adoptiva materna visita Nicaragua cada tres meses, y trae consigo fotos y videos que demuestran que las condiciones en que se desarrolla “María” en su nuevo hogar, son óptimas.
MADRE SE ESFUMÓ
De la madre biológica nadie supo más. Llegó dos o tres veces al Pajarito Azul para luego desaparecer como por arte de magia.
Debido a esa situación, se agotaron los recursos para que fuese declarada en total desamparo, apta para ser entregada en adopción. 
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