El Papa alaba a mujeres
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 | Santo Padre beatifica a monja croata que hizo gran labor cristiana en Latinoamérica |
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Decenas de miles de fieles croatas escucharon con la mayor atención el mensaje de paz, reconciliación y en defensa de valores éticos de Juan Pablo II en el puerto adriático de Dubrovnik. Al fondo, la imagen de la beata Marija Petkovic. (LA PRENSA/AP) |
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Juan Lara EFE
DUBROVNIK, CROACIA.- Juan Pablo II recibió el viernes un baño de multitudes en Dubrovnik, la monumental ciudad de la costa dálmata de Croacia, donde beatificó a una monja local y resaltó las cualidades de las mujeres afirmando que son “indispensables” en la familia, en la sociedad y en la comunidad eclesial.
Bajo un sol de justicia y ante más de 50,000 personas que se congregaron en el puerto deportivo de la ciudad, el Santo Padre volvió a clamar por la justicia, la libertad y el bien común.
Aseguró que la libertad no se vende ni por todo el oro del mundo, y animó a las personas a olvidarse de sus intereses privados y preocuparse por los demás.
Juan Pablo II alabó a las mujeres al proclamar beata a Marija Petkovic (1892-1966), fundadora de la Congregación Franciscana de las Hijas de la Misericordia, la primera croata elevada a la gloria de los altares.
El Papa resaltó que la figura de esta religiosa le hace pensar en la mujer “porque con su sensibilidad, generosidad y fortaleza contribuye a la plena verdad de las relaciones humanas”.
“A ti Dios ha confiado en modo especial las criaturas, y por ello estás llamada a ser un apoyo importante para la existencia de cada persona, en particular en el ámbito de la familia”, dijo el Pontífice de la mujer, en medio de los aplausos de las decenas de miles de los presentes.
El Papa denunció que la vida moderna lleva a la ofuscación, e incluso a la pérdida de los valores humanos.
Por ello —agregó— en esta época de la historia nuestras sociedades necesitan de “ese genio de la mujer”, que asegure la sensibilidad en cualquier circunstancia.
LLAMADO AL PERDÓN
Al recordar la “guerra cruel” que ensangrentó Croacia en la década de los años 90, cuando se independizó de la antigua Yugoslavia, el Obispo de Roma dijo que muchas mujeres están marcadas por el dolor de la pérdida de un familiar y que otras también sufren por otras circunstancias, pero las animó a mirar al futuro con esperanza.
Al igual que hizo a su llegada a Rijeka, Juan Pablo II volvió a exhortar a los croatas al perdón recíproco y abogó para que en la caridad y en la paz crezca la comunidad cristiana.
Croacia, junto a Eslovenia, son los únicos bastiones católicos en los Balcanes, que lindan con el mundo ortodoxo y el Islam. De los 4.6 millones de croatas, el 80.9 por ciento son católicos.
LA BEATA Y AMÉRICA LATINA
1,315 beatos y 473 santos ha proclamado en sus casi 25 años de pontificado Juan Pablo II.
Con Marija Petkovic, el Papa ha elevado a la gloria de los altares a más de la mitad de todos los santos con que cuenta la Iglesia.
De la nueva beata, el Papa subrayó su labor en favor de los más desfavorecidos, su propagación del amor divino y su compromiso misionero con América Latina.
La congregación que fundó Petkovic está establecida en doce países, entre ellos Argentina, Paraguay, Chile y Perú, y la misma monja pasó diez años de su vida en aquellas tierras.
El Pontífice, que en algunos momentos de la ceremonia dio señales de cansancio, tal vez por el calor, se reunió después con el obispo y sacerdotes de la Diócesis.
PREOCUPACIÓN POR BIEN PÚBLICO
Dubrovnik, que fue una “república marinera” en los siglos XV y XVI y después pasó al imperio austríaco, abolió la esclavitud en 1416, antes que muchos Estados. Esa tradición de la libertad dio pie al Papa para recordar la frase que se encuentra en una fortaleza local y que dice: “La libertad no se vende ni por todo el oro del mundo”, y otra escrita en el palacio del gobernador y que resalta: “Olvida los intereses privados y preocúpate de los públicos”. 
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