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SáBADO 7 DE JUNIO DEL 2003 / EDICION No. 23112 / ACTUALIZADA 03:00 am
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Primeros grandes pasos de Kirchner

En apenas dos semanas de estar en el poder, el presidente de Argentina, Nestor Kirchner, dictó algunas medidas que por su audacia y positivismo sorprendieron a los argentinos y a la comunidad internacional.

En efecto, el mismo día que tomó posesión, el 24 de mayo recién pasado, el presidente Kirchner cambió prácticamente a toda la cúpula de las Fuerzas Armadas. Y aunque hubo refunfuños entre los ahora ex altos mandos militares, la decisión del presidente se cumplió y la sociedad argentina fortaleció su esperanza en que algo bueno y trascendental podría derivarse del nuevo gobernante.

Luego Kirchner cambió también de manera radical los mandos superiores de la Policía Federal, decisión que fue acatada e implementada inmediatamente ante una sorda inconformidad de algunos de los anteriores jefes policiales superiores pero en medio de la satisfacción de la ciudadanía argentina, que al fin y al cabo es lo principal.

Posteriormente el nuevo presidente de Argentina anunció su decisión de mantener el sueldo presidencial en los tres mil pesos mensuales que lo fijó el ex presidente Adolfo Rodríguez Saa, quien estuvo en el poder efímeramente en el momento más ardiente de la crisis argentina de los últimos dos años.

Según el decreto del presidente Kirchner los tres mil pesos del sueldo presidencial son también la cifra límite para los salarios de todos los funcionarios políticos del Estado. Sin embargo, esta disposición tendrá vigencia sólo hasta diciembre de este año, a menos que la prorrogue el mismo Presidente de la República o que la apruebe como una ley federal el Congreso Federal. De manera que hay que esperar hasta el comienzo del año próximo para saber si es cierto que el nuevo presidente argentino está dispuesto a aplicar una auténtica austeridad —en la cual, el monto de los sueldos de la alta burocracia gubernamental es determinante—, o si sólo es un arranque de entusiasmo o una actitud demagógica de entrada, como suele ocurrir en América Latina.

La magnitud de la remuneración del Presidente de la República y de otros altos cargos gubernamentales es en Argentina un tema muy sensible. Estuvo en el debate durante lo más caldeado de la reciente crisis y fue precisamente lo que indujo al ex presidente Rodríguez Saa a fijar el tope salarial presidencial en tres mil pesos.

Sin embargo el presidente Kirchner tiene que resolver el problema —que afecta la credibilidad de su medida sobre el tope salarial— de que en los organismos autónomos del Estado los sueldos de los directivos son mucho mayores que los tres mil pesos que Kirchner ratificó para él y como máximo para sus colaboradores más allegados.

En todo caso, en el ámbito de competencia del Poder Ejecutivo “quien no cumpla con lo dispuesto se atendrá a las consecuencias que le quepan, como, por ejemplo, ser removido del cargo en forma inmediata… (porque) “queremos que la austeridad sea adoptada como una verdadera característica por todos aquéllos que trabajamos en el Gobierno”, según un vocero presidencial.

Pero también críticas ha recibido esta medida del presidente Kirchner de fijar en tres mil pesos mensuales el tope salarial en la administración pública, que en realidad es muy poco. Al respecto se señala que es contraproducente haber reducido y ahora topar el sueldo de los empleados del Estado, pues para tratar de disminuir el gasto público, el ex presidente Rodríguez Saa disminuyó en un 13 por ciento los salarios de todos los funcionarios y empleados del gobierno, pero el resultado fue, aseguran los críticos, que los mejores funcionarios emigraron a la empresa privada o hacia el extranjero

No obstante el presidente Kirchner parece estar convencido de que la inconformidad de la burocracia es secundaria en relación con la indignación popular contra los privilegios gubernamentales del reciente pasado, que fue una de las causas desencadenantes de la gravísima crisis que sufrió el país en los últimos dos años. Según Kirchner uno de sus grandes propósitos es que su gobierno sea lo más pequeño posible y sus integrantes escogidos sólo por su capacidad, eficiencia, idoneidad y honestidad.

Ojalá que pudiera lograr ese objetivo, no sólo por el provecho de la sociedad argentina sino también para buen ejemplo hacia todas las naciones latinoamericanas.  
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